sábado, 31 de diciembre de 2011

Elena


Елена

Trailer subtitulado al inglés.



Crítica.

Una escena que roza la perfección da origen a una obra menor del cineasta Andrey Zvyagintsev, menor porque esa perfección no puede sostenerse a lo largo de una hora y media. Aún así, “Elena” es una decente representación de cómo funciona el mundo hoy en día, tomando como caso particular una familia. Esa escena de apertura no sólo es perfecta por cómo está lograda, sino porque además retrata la presunta perfecta atmósfera que reina en esta pequeñísima familia, que no es más que un matrimonio cerca de los 60 años, cuyos hijos y nietos viven lejos. No han formado una familia juntos, pero cada uno tiene la suya por su lado. Elena tiene un hijo ordinario, mantenido y haragán; su esposo, tiene una hija desalmada y distante. El problema arranca cuando Elena le sugiere a su esposo que la ayude, con una gran suma de dinero para darles una mano a su hijo y a su nieto. Él, quien ha trabajado toda su vida para atesorar su pequeña fortuna, se niega.
Esta película está atenta al lenguaje cinematográfico que desde su ópera prima domina su director: largos planos secuencia, eternos silencios. Pero en ese juego de estilo, obstaculiza la definición y ejecución de escenas en el primer tercio, principalmente. Recién un acontecimiento dramático logra poner en velocidad un coche que ha estado parqueado durante largo rato. Y ahí empiezan los debates familiares, éticos, incluso religiosos (aunque no tan profundamente). Esa perfección que muestra la primera escena comienza a desmoronarse rápidamente cuando la capitalización de las relaciones humanas la obligan a Elena a tomar una decisión, que seguramente marcará su vida.
Pese a algunos conflictos para hacer más efectivo todo lo que se cuenta, hay una serie de ocurrencias geniales. Por ejemplo, la cuestión de lo genético, que se deja ver no sólo entre Elena y su hijo, sino más aún entre Elena y su nieto (en una electrizante escena violenta y oscura), donde evidentemente nada se pierde, todo forma parte de un legado natural o económico que recorre el árbol genealógico desde las hojas secas y las ramas frágiles hasta la raíz donde se origina la familia. El final, hace que la película no quede en el olvido. Le da cierto tinte místico, que junto al corte de luz, no parece ser casualidad. Un drama que acaba transformándose en un thriller de terror con la sutileza estilística que sólo un cineasta como el responsable de “El Regreso” puede llevar adelante.
Puntuación: 6/10 (Buena)

2 comentarios:

Olvin Otero dijo...

De esta no puedo opinar mucho, porque no la he terminado de ver. Solo puedo comentar que ese amanecer es mágico.

Regreso cuando la termine de ver.

Saludos.

Anónimo dijo...

definitivo no vimos la misma pelicula, es una gran pelicula y no solo se sostiene en la historia, es un himno en todo su contexto.