lunes, 19 de diciembre de 2011

Operación Regalo.

Arthur Christmas.

Crítica.

Tras haber huido de la sala, aún gira alrededor de mi cabeza una duda fundamental para entender la vida, si se quiere. ¿Por qué una película como ésta me recuerda a “Elf: el duende”? Quizá sea porque una es tan divertida como la otra, y en síntesis, ninguna de las dos es demasiado divertida que digamos. Simplemente utilizan el estilo clásico de las películas de aventuras, abren sus ramas, la adornan de clichés, la iluminan con escenarios preciosos y al final te entregan el mejor regalo de todos: los créditos finales. No digo que sea una película mala, simplemente que al parecer no encuentra su lugar en el mundo. Estamos en una altura donde hemos visto millones de películas navideñas aportando siempre lo mismo sobre el adviento y buscando inútilmente nuevas formas de representar el sentimiento.

El sentido de “Operación regalo” se adivina ni bien conocemos la historia. No hace falta ser demasiado astuto para comprender de qué va. Santa Claus, viejo, está al borde de su retiro, y debe elegir a quién de sus dos hijos elegir para continuar su trabajo repartiendo regalos. ¿Las dos opciones? Un sujeto vigoroso, inteligente, rápido, aunque en el fondo desalmado, la opción que todo el mundo cree más efectiva. O el torpe, idiota e inservible pero de buen corazón que todos quieren lejos de la operación regalo para no arruinar el trabajo. Díganme ustedes cómo sigue, porque no es muy difícil. De hecho, los desafío a que me digan quién será el nuevo sucesor, y que intenten decirme qué pasará si un niño se queda sin regalos y Arthur (el torpe) atraviesa el mundo sin tiempo y sin la menor idea de cómo hacerlo para no decepcionar a la niña. Es más, los desafío a que me digan esto: si el paquete debe entregarse a las 7.40, ¿podrán entregarlo? ¿Y a qué hora creen que será entregado?

Descartando la posibilidad de que tenga algo de cabeza, tiene mucho de corazón. Y muchas veces es bueno tenerlo en cuenta, porque ayuda mucho al desenvolvimiento de la historia. Hay personajes muy buenos, principalmente entre los secundarios, que nos incentivan a terminar de verla sin enojarnos. El final no está lejos de lo que imaginamos, pero por alguna razón nos deja contentos. Porque el producto está bien realizado, se ve muy bien, y nos genera esa añoranza de las buenas películas del estilo, más clásicas aún, mejores. De cualquier modo, tiene ocurrencias buenas, lo que al principio parece lo peor (las escenas de acción “a la Misión Imposible”) acaba siendo lo más genial de la película (te muestra, hipotéticamente, cuál es el trabajo de Santa Claus, y contesta todas las preguntas que surgen en el prólogo), contentando seguramente a los más niños. Claro que nunca está de más un recorte de la duración cuando ésta se hace un poco extensa.

Puntuación: 4/10 (Regular)