miércoles, 12 de enero de 2011

El Turista

Un hombre es buscado por el robo de una suma millonaria. Nadie puede hallarlo, y usan a su inteligente mujer [Jolie] a modo de puente para lograr conectar con él. Ella usa su inteligencia para confundir a las organizaciones que trabajan en la búsqueda de su esposo, y toma a un hombre cualquiera en un tren, comienza a entablar una relación con él haciéndoles creer a quienes la están observando que realmente se trata de su esposo. De este modo, este hombre común y corriente acaba en el medio del peligro. Película pobre del aclamadísimo director Florian Henckel Von Donnersmarck, responsable de la prestigiosa "La Vida de los Otros". No Recomendable.

The Tourist.




Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Angelina Jolie es como una heroína. Digámosle "La Mujer Maravilla" (de la cual sé poco y nada), pues es increíble todo lo que trabaja con tantos hijos. No todas sus películas son buenas, y es un ejemplo de cantidad sobre calidad, aunque todo se disfruta pese a todo. Hasta "Beyond Borders", un drama terrible y bastante flojo, te llega al alma. El mayor problema de "El Turista" es que, a pesar de ser una película corta (¡Gracias al Cielo!), se padece. Es un sufrimiento constante, una interminable red de estafas con identidades mezcladas, juegos baratos de seducción y una engañosa mezcla de géneros que acaban en la nada, en un simple fracaso que desaprovecha dos grandes figuras en el mundo del cine.
Pero lo que más me irrita (y creo que pocas veces suelo ser tan personal, tan "subjetivo", si se quiere), es lo que hay detrás de "El Turista". Hay un director que en mi opinión, es uno de los más prometedores del mundo (o ha sido), y responsable de lo que yo he llamado (y vuelvo a hacerlo sin temblar) "la mejor película de la década", porque lo es. "La Vida de los Otros", del director Florian Henckel Von Donnersmarck, es una película perfecta. Y el sujeto (de gran inteligencia, conocedor del mundo, de las lenguas, las culturas y políticas internacionales) ha sido capaz de cruzar un extensísimo campo, desde la perfección hasta el ridículo. El Turista es una película completamente ridícula, es despreciable en todo sentido, cada plano es una muestra del mal gusto, ya de la historia, y de todo lo que gira alrededor de ella.
Si hay algo relativamente bueno en esta película, es su inicio. Una introducción de cerca de doce minutos, sobre cómo Angelina Jolie es vigilada y perseguida por muchos hombres (que hasta ese momento, son completamente extraños), y que recuerdan cómo Ulrich Mühe ha observado tan íntimamente la relación entre Sebastian Koch y Martina Gedeck, segundo a segundo. A pasos largos (algo sobreactuados), Angelina Jolie lleva un inicio bueno, bastante prometedor. Hasta la carta quemada (que increíblemente tiene data recuperada más tarde), parece ser señal de algo bien pensado. Los problemas vienen cuando las cosas parecen demasiado pensadas. Todo está en su lugar, hasta el segundo exacto en el que un montón de gente sale de una estación de subte (que es, además, el segundo exacto en el que la protagonista debe escapar); no hay margen para el error, todo es demasiado mecánico, demasiado perfecto, demasiado calculado, demasiado irreal. El resto de los problemas, que no son arrastrados por la sincronización de todos los elementos de la película, llegan con la aparición de Johnny Depp (aunque responsabilizo a mucha más gente que a él).
La inteligencia se prende fuego. Los diálogos son completamente insulsos. Las miradas parecen elásticas, casi forzadas. Las escenas son aburridas. Desde el tren, en el que se implanta el misterio (debe haberlo, ella es una mujer peligrosa y él no lo sabe), todo el resto es un desfile de lujos, Venecia y morisquetas. En cuanto al costado romántico, es inseguro y soso en todo momento. En cuanto a las escenas de acción, todo parece demasiado complejo y para nada atractivo. Si debo mencionar una escena que me haya atraído al menos un poco, creo que tengo que volver a verla, porque no hay nada memorable en esa película. Ni siquiera el final, que es previsible desde el momento en que sabés quiénes son los protagonistas. Y la película pasa, como un tren, un ómnibus por la calle que estás a punto de cruzar. Lo que no pasa es la decepción, ni la marca que Florian Henckel Von Donnersmarck ha dejado en su impecable y muy breve carrera, marca que éste, su segundo largometraje, seguramente le pesará para siempre. Es el precio de Hollywood, y no es éste el primero, ni el único caso.
Puntuación: 2/10 (Mala)