domingo, 16 de enero de 2011

Alicia en el país de las maravillas.

Es duro hasta decir que "Alicia en el país de las Maravillas" está basada en un libro. En mi opinión, y seguramente en la de todos, es una versión totalmente libre en base a una mínima idea extraída de algún libro. Dirigida por Tim Burton (El Gran Pez, El Joven manos de Tijera), esta película muestra el pasaje de una muchacha de diecinueve años desde un mundo real, hasta un escenario fantástico. La película abusa de la tecnología y crea un espectáculo visual imponente (tampoco tan original), que demuestra la calidad de la película. Es, más o menos, como regalar un cheque millonario a cambio de nada. De absolutamente nada. No Recomendable.

Alice in Wonderland.


Trailer subtitulado al español.



Crítica.

Es difícil hablar de decadencia, cuando un director tiene entre sus últimos trabajos "Charlie y la fábrica de chocolate", "El Cadáver de la Novia", y la más rescatable del trío "Sweeney Todd". Al menos, es difícil hablar de decadencia en este momento. Al oír sobre esta película, mis esperanzas habían aumentado muchísimo. Creía que, quizá, podría aproximarse a su trabajo con "Big Fish", que es indiscutiblemente la mejor película que este director hizo en su carrera. Desconozco si existe la palabra justa para definir no sólo la decepción que me he llevado (aún conociendo el modo de dirigir que tiene Burton), sino el aburrimiento en el que me ha sumergido ambas (!) veces.
Son películas muy difíciles de digerir. La fantasía es extrema, está totalmente sostenida por lo técnico, pero al final acaba delatándose sola. Es una película hueca en todo sentido. Es lenta, rebuscada, estúpida. Los personajes son de pésimo gusto. El país de las maravillas se parece más al país de nunca jamás. De nunca jamás acabar. Son cerca de dos horas de un espectáculo, mínimamente, grotesco y desalentador. Máximamente, ofensivo.
La musicalización de Danny Elfman es, si se quiere, lo único rescatable de esta cinta. Tiene el poder de trasladarte a través del disgusto. Es como tener un Mp3 con buena música en una caminata por el desierto. Está bien, quizá el desierto sea algo aprobado por otros. Coopera en algún que otro momento con cierta transición emocional (y también física) de los personajes, dándoles soporte. Todo parece ayudar a que la película no se derrumbe, porque es frágil, y parece ser inevitable.
La historia en sí es prometedora. Una muchacha bajo la presión de una propuesta de matrimonio, comienza a correr mientras sigue a un conejo, hasta verse inmersa en el país de las maravillas. Con diecinueve años, va conociendo el lugar, bajo el dominio de una Reina malvada (interpretada por la actriz, supongo, preferida de Burton: Helena Bonham Carter) que ha vencido a la Reina Blanca (Anne Hathaway), pero que están próximas a enfrentarse por el reino.
Si hay un personaje destacable, por favor, que nadie mencione a ese mediocre sombrerero loco. Johnny Depp no es un actor de mi agrado, pero probablemente me haya demostrado que jamás debo dudar de su (in)capacidad como actor. Es claro. Su actuación está sobre el límite de lo pésimo. En mi opinión, creo que ese personaje destacable es el de la Reina Blanca, interpretada por la nominada al Oscar Anne Hathaway. Sus tics crean alguna situación de humor que añade, principalmente en las escenas finales, buenas vibraciones a una película superficial, a una conclusión que pretende acabar en grande, y que ni siquiera he podido percibir.
Profundidad le falta. Aún en tres dimensiones. Es un trabajo muy sucio, hecho con demasiadas buenas intenciones, pero sin resultar como seguramente ha sido planeado. Dudo que mi visión de Tim Burton cambie después de esta enorme desilusión. Porque sus mundos fantásticos siempre son creativos, por el color, los espacios, y hasta muchas de las situaciones. Siempre dejan algo en el espectador, un leve grado de satisfacción. Pero acá gana la mediocridad, la huequedad de la trama, la excesiva puesta en escena (más en comparación con lo que es, realmente, el argumento).
Una película cuyos aires de grandeza no están a la altura de lo que muestran. El desnivel es notorio, pues está constantemente desequilibrada. Es imposible hasta decir que es una película "olvidable", pues aunque deba olvidarse, es difícil hacerlo. Desgraciadamente es una lección de cómo desaprovechar absolutamente todas las herramientas para construir una obra maestra, y crear un mundo fantástico holográfico, intangible. Una verdadera lástima.
Puntuación: 2/10 (Mala)

El Concierto.

Un hombre que alguna vez dirigió una orquesta, ahora se dedica a ser "el hombre de la limpieza" en un teatro, donde la orquesta "que está de moda" ensaya prácticamente a diario. Un día, el director de este teatro recibe una invitación para asistir a un concierto en París. El sujeto de la limpieza toma el fax de la invitación e intenta reunir a su orquesta de treinta años antes. Una disparatada aventura, ya que todos han seguido diferentes estilos de vida, la mayoría aún peor que él. El mayor problema de todos es que el director del teatro, la semana del concierto, irá a París con su familia de vacaciones. Y París, con su gran evento, está invadido por publicidades. Una comedia francesa increíble, emotiva, exagerada pero bien hecha. Recomendable.

Le Concert.


Trailer (Audio Español)



Crítica.

¡Al diablo con todo! No hay otro modo de explicar la sensación que provoca, y también que quiere provocar esta escurridiza película. Esta es una película de casi dos horas que toma un eje de lo más disparatado, que se encarga de maldecir a cuanto santo se cruce, que hace reir con las cosas más sencillas, y que además se reserva el lujo no sólo de sorprendernos con su costado dramático, sino también de hacernos emocionar con un final terriblemente conmovedor.
Esta es una de esas pequeñas joyitas que el cine francés esconde bajo su manga. Lo que más sorprende es que la palabra "joya" esté familiarizada con "la comedia francesa", considerando que este género es, especialmente en este país, uno de los más pobres. No me cansaré de decir jamás que Francia cuenta con el mejor cine dramático del mundo entero, pero con uno de los peores cines cómicos a nivel global.
"Le Concert" cuenta la historia de un hombre que alguna vez ha sido un músico, pero que finalmente ha terminado en un fracaso prolongado durante treinta años de servicios de limpieza. La pobreza (por fortuna) no forma parte de la película, aunque sí la necesidad económica para el día a día. En uno de esos trabajos, que le dan acceso a la oficina del encargado de un teatro, lee un fax que a éste le llega, en el que la orquesta (que forma parte de su teatro) está invitada a participar de un concierto en Francia. Él, obviamente, robará ese fax e intentará convencer a su antigua orquesta a reunirse en un espectáculo inolvidable. Así, apoyado por su mujer, volverá a ver aquellas caras de quienes han acabado peor que él, unidos por la música, Tchaikovsky y una cita pendiente con la finalización de un concierto interrumpido.
A lo largo de la película, principalmente en su primera hora, vemos todos los preparativos para el espectáculo. Todo más que exagerado, por supuesto (en alguna que otra ocasión, demasiado exagerado), conectándonos más con el absurdo, con todo lo que vemos u oímos. Malentendidos, enfrentamientos, estafas: todo forma parte del menú. Puede parecer lenta. Tiene el esquema teatral, una obra que mantiene un ritmo estable, cuidadoso, y que hace resonar las campanas en un clímax final brutal, imperdible y sencillamente extraordinario. La combinación entre lo trágico (que como se verá, es claramente deductivo en un principio) y lo picaresco, es explosiva. La música, además, coopera para que todo se sienta. La gracia de ver lo que no cualquier película menos osada te muestra; la emoción de ver una diferente versión de lo que cualquier película, más osada, menos osada, igual de osada, se cansa de mostrar.
Las emociones que atraviesan la pantalla son muchas. Por momentos, podemos ver a los personajes enojados y resentidos por la vida que han tenido, culpando a aquellos responsables. Es un enojo feroz, agresivo, honesto. Por otros, podemos ver a los personajes en situaciones de picardía, sacando el costado infantil, inmaduro e incorrecto para conseguir lo que realmente quieren; o personajes nerviosos por lo que está por llegar. Todo, en conjunto, forma parte de un cinismo, centro del que gira toda la película en general. Pero puntualmente, hay una historia trágica, que supone el verdadero motivo por el cual "quieren acabar con esa cita". Tchaikovsky renace y toma protagonismo, es un villano al que hay que vencer (me disculpo por llamar villano a un héroe de la música, pero es algo figurativo) para poder estar en paz con uno mismo. Y en medio de esta historia, aparece una chiquilla que cualquier cinéfilo puede recordar más como Shosanna Dreyfuss, que por su verdadero nombre, Mélanie Laurent. Es una joven actriz que condensa en un rostro angelical, una sensibilidad expuesta y conmovedora. Tiene la fuerza interpretativa que, en términos de filo, puede llegar a tener un puñal. Y si quedan dudas sobre su habilidad para atravesar un corazón, pues póngala a prueba.
Puntuación: 7/10 (Notable)

De amor y otras adicciones.

Un sujeto es la opción perfecta de las grandes compañías y pequeñas asociaciones dedicadas a la venta, ya que logra con su simpatía y su carisma vender hasta los productos que nadie necesita. Para conformar a su padre, ingresará en el negocio farmacéutico, trabajando para la distribución de medicamentos. Así, será testigo del surgimiento, en el año 1996, de una pastilla que rompe con los problemas de impotencia sexual, mientras que la película detalla la negligencia a la hora del consumo, y todos los efectos que puede tener. Gracias al trabajo conoce a una muchacha, que padece el mal de parkinson (aunque aún no tan avanzado) y se enamoran. Una historia de amor y adicciones, con dos actores que evidentemente, son lo único bueno de la cinta. No Recomendable.

Love and other drugs.


Trailer subtitulado al español.



Crítica.

Ésta es otra de las tantas, miles, millones historias de amor complementario. Lo más común es la historia del rico y el pobre, donde la personalidad de uno tiene cosas que al otro le faltan, y viceversa. Ejemplos, muchísimos más. El cazatalentos y la tímida talentosa que se inhibe. Todas suponen una fusión entre ambos personajes que acaban en amor pleno o, en el caso en que tome rumbos más dramáticos, llevar el sensiblerismo al máximo exponente y enfrentarlos con la muerte.
Todas las historias no son sólo de amor. Puede resultar un tema demasiado largo y aburrido para una película de, mínimo, una hora y media. Por eso, siempre hay una historia aparte. O varias, claro. Son historias que siempre acaban siendo más desarrolladas que el propio romanticismo (puedo mencionar Titanic, sobre el hundimiento del barco que es, a su vez, testigo de la más falsa historia de amor de los años 90s -y queda claro que el hundimiento es perfecto) y acaban siendo recordadas por éso. Pero en "De Amor y otras Adicciones", que sigue el mismo esquema de complementariedad, la historia de amor logra ir más allá (aunque no mucho) que el lado serio de la película, que viene a ser una especie de denuncia a cierta compañía farmacéutica, narrando además el nacimiento de una de las píldoras de uso masculino más famosa de los últimos tiempos, cuyo nombre no necesita siquiera ser mencionado.
Si la idea es crear una historia de amor con una denuncia de fondo, la verdad, es muy pobre. No sólo no denuncia, sino que se contradice tantas veces, que uno no entiende si la película está a favor, en contra de estos negocios, o simplemente tiene ganas de conversar sobre algo y no quiere tocar el tema del clima. Todo ese cuento de 1996, el sujeto lindo y simpático que con su carisma logra convencer a las personas de que compren (en este caso, se va a enfocar a comprar medicación), particularmente no lo he comprado. Mucho menos, con la cara de Jake Gyllenhaal enfrente, un actor que no logra siquiera rozar la línea de la regaladísima credibilidad. Insisto, en el costado de la película en que pretende ser seria, aunque la música y las innumerables escenas de sexo parecen delatar que no lo es.
La cuestión es que, de su historia, nada parece interesante. Deja de ser aburrida cuando aparece Anne Hathaway (El Casamiento de Raquel, El Diablo Viste a la Moda), una mujer con principio de parkinson que se enamora de una persona que vende miles de píldoras, menos la que pueda curarla. Un personaje viene a representar la cura; el otro, la enfermedad. Y lo sorprendente de este caso (creo que como película romántica, es medianamente buena), es que la fusión no va a ser perfecta (es como dos piezas que logran unirse, pero aún así queda una pequeña grieta que las hace vulnerables), pero aún así ambos personajes están dispuestos a que se produzca.
Cuando la cinta está en pleno bochinche (presentados ya los secundarios freaks, la música intensa, el erotismo, la aparición de la píldora, etc), ahí es donde logra su objetivo, que supongo que es el de todas las películas: entretener. No sólo entretiene, sino que nos cuenta de una muy buena manera, un affaire con sus tintes dramáticos, con sus brotes de locura, sus altibajos y sus miedos; un relato íntimo sobre dos personas constantemente al borde de la ruptura, a quienes salvan las relaciones sexuales (algo bastante común). Incluso es buena cuando la pantalla está invadida de cosas referidas al mal de Parkinson, incluso chistes de mal gusto, pero no tan mal ubicados. No lo es cuando está invadida por un listado de todas las enfermedades que se le ha ocurrido al guionista (o al autor, no sé cuál es el origen de esta historia), distribuidas de la manera más deplorable.
Una película que quiere ser seria y culta, intelectual y capaz, pero no lo es. No es capaz de demostrar que la introducción tiene sentido. Y sí sorprende que un director como Edward Zwick (Diamante de Sangre) no haya encontrado el sentido perdido de un interesante prólogo. Igualmente, como historia de amor es una buena propuesta, aunque tampoco para volverse adicto, ni apasionado por ella.
Puntuación: 4/10 (Regular)

Mi Familia.

Ésta es una familia no tan usual, aunque aparentemente más perfecta que lo normal. Una pareja de lesbianas han tenido, a principios de los noventa, dos hijos por inseminación artificial. Ya crecidos los jóvenes, y al borde de convertirse en adultos, comienzan a preguntarse sobre la identidad del padre biológico. Al lograr contactarlo, lo invitarán a formar parte de sus vidas por, al menos, un tiempo. "Mi Familia", de Lisa Cholodenko (High Art) muestra las complejas relaciones entre este invitado y cada uno de los integrantes de la familia, de una manera sutil y organizada, adornada con algunos tintes dramáticos fantásticos. Gran película. Recomendable.

The Kids are all right.


Trailer subtitulado al español.



Crítica.

Lisa Cholodenko nos vuelve a hablar de homosexualidad. Una vez más. Hay directores (o directoras) que están ligadas a una temática en particular, y por poco abusan de ella. Aprovechan el tema al máximo, la misma figura pero distinto fondo, como algún artista plástico puede decir. Lo que caracteriza a esta mujer, es que siempre encuentra la manera para que ese fondo sea agradable, diferente, que motive y se entregue al espectador, que sea capaz de crear una buena conexión con la figura (o sea, la homosexualidad) para no hacerla reiterativa. Y finalmente, trabajo fino; de reiteraciones, poco y nada. Como toda (o casi toda) mujer en el mundo del cine actual.
Esta película es, sobre todas las cosas, amena. Es una propuesta que se disfruta, los personajes están bien descriptos, las situaciones son interesantes sin irse a los extremos, el humor es muy bueno, los diálogos (muchos) tienen una tonalidad altamente sofisticada, hasta poética. Es la familia, claro. Son cuatro integrantes que viven de una forma determinada, y que reciben la visita de alguien que, mal que mal, forma parte de ellos. Forma parte, en cierto modo. Es el responsable masculino de que los dos hijos de la pareja lesbiana (compuesta por dos enormes actrices como Annette Bening y Julianne Moore) hayan nacido. Y así, la película sigue la relación de este "intruso" con cada uno de los integrantes, y cómo la familia (lo general, lo colectivo) va variando.
Esta variación es visible gracias a ciertos acentos que tiene la historia. Mejor dicho, su primera parte, esa "familia" sin presencia de intrusos. Parece querer decir "la familia está bien cuando es familia", "lo que es, es" (por lo que veo mal futuro a nueras y yernos de este dúo homosexual), pero muestra a la familia de una manera poco real. No es para nada conflictiva. Es la familia que Coraline, en "Coraline y la puerta secreta", encuentra más allá de su imaginación. Perfecta, básicamente. No creo en esa parte de la familia. Está bien, ayuda a identificarse mejor con ellos, y percibir mejor el final. De cualquier manera, no creo que haya sido un acierto.
Esa parte sí se ve compensada por todos y cada uno de los actores que se desplazan en pantalla. Todos tienen una chispa que los hacen atractivos (en el caso de Mía Wasikowska, la señorita, no tanto) y "queribles"; son seres particulares e independientes, reunidos por los juegos, las ironías, los almuerzos bajo el sol y el gusto a vino. Como "Entre Copas", aunque no tan graciosa, ni perfecta, ni fantasiosa...
Además del elenco, que es magnífico, esa primera mitad (es menos que una mitad, igual) se ve ayudada por algún que otro comentario u ocurrencia hasta dramática. Ciertas ideas existencialistas llevadas a escena por el personaje del hijo (interpretado genialmente por Josh Hutcherson), sobre la importancia de su padre biológico (Mark Ruffalo) en su existencia, a pesar de todo. Y sí, son momentos más realistas (es la edad de preguntarse cosas), más sentimentales, más dramáticos. Y más allá de tener un guión con mucho, muchísimo humor (la película es una comedia, y es de las buenas), funciona mejor con el drama, con la culpa, la curiosidad, el arrepentimiento. Sus mejores momentos están asociados al camino que cada personaje debe recorrer para identificar en qué lugar del mundo están parados, gracias a qué o quién están ahí, junto a quién, y cuál es el verdadero motivo que los une, unos con otros. Ver cómo el drama le añade poder al último cuarto de película, causando (seguramente) gran emoción en el espectador (asumo que ha tenido tan impacto en mi persona). El dúo protagónico es, vuelvo a repetir, grande. Son dos mujeres que se complementan totalmente, dos actrices consagradísimas que entregan dos performances formidables. Ambas, junto al guión (que es, a pesar de todo, uno de los más sólidos del año), consiguen elevar una película simple, a una fuente de gran entretenimiento. Una tragicomedia adorable.
Puntuación: 7/10 (Notable)

Red Social.

Mark Zuckerberg crea The Facebook, una red social en el otoño del año 2003 que en siete años, se ha convertido en un imperio, y su propietario en el billonario más joven del mundo. Esta película, dirigida por David Fincher [Seven, El Club de la Pelea], narra los episodios que llevaron a Mark a crear dicho programa, pasando por ciertos aspectos claves de su personalidad, sus amistades, enemistades y, claro, sus complicaciones legales. Basada en el libro de Ben Mezrich "Multimillonarios accidentales", que es el resultado de una serie de investigaciones, y de testimonios de algunos de los personajes más cercanos a Zuckerberg, incluyendo uno de los que lo ha demandado: Eduardo Saverin. Una película casi perfecta. Muy Recomendable.

The Social Network.


Trailer subtitulado al español.



Crítica.

Quien me conoce de verdad, y quien sigue realmente este sitio, sabe cuál es mi opinión sobre David Fincher. No voy a escribir ni un sólo párrafo acerca suyo. Simplemente me limitaré a decir que hay una película suya que es excelente. Y es ésta. Una adaptación de la novela de Ben Mezrich "Multimillonarios Accidentales", que debe gran parte de su estupenda naturaleza al guionista Aaron Sorkin. Una historia, como dice el título completo de la novela, sobre un genio, sobre el talento, sobre el dinero, sobre el sexo (desde la falta de él, hasta cómo puede una red social estar vinculada al "surgimiento de algo") y la fundación de Facebook.
La película, narrada a modo de autobiográfico, aunque no tan dañino como el libro (estamos hablando de un texto con el que ha cooperado Eduardo Saverin, sujeto que ha demandado al fundador de Facebook, y que seguramente lo debe odiar con el alma), observa con gran atención el lazo que hay entre la vida social del protagonista (Mark Zuckerberg, interpretado muy bien por Jesse Eisenberg) y la vida tecnológica, que a la larga es la misma. La introducción muestra éso: como uno es capaz de plasmar en una pantalla su propia vida, o gran parte de ella. Algo actual: personas desconocidas pueden seguir la vida de otro a partir de los estados de Facebook, por ejemplo. Y así, "Red Social" es una máquina que parece no acabar de decir verdades sobre una sociedad de consumo tecnológico masivo. Muchas de estas verdades son logro de la adaptación, pues se impone cierta subjetividad, cierta opinión, que va más allá de lo que se dice en el libro.
Esta película es técnicamente impecable. Tiene un trabajo de edición destacable, una banda sonora sobresaliente, una fotografía interesantísima. Todo ésto, sumado a un guión de primera (que además de contar, y dar su propio juicio sobre la historia principalmente con el final, mezcla momentos cómicos con escenas serias, y el resultado es algo más que notable), y a un elenco al que se le cree algo (tiene actores buenos, principalmente Andrew Garfield, pero que por momentos no pueden con su personaje), hacen momentáneamente de esta película, la mejor oferta de todo el año. Es, pese a todo, una película sencilla. Un retrato sobre la vida universitaria, la importancia de las fraternidades, de la visión del otro, del "pertenecer a", etc. Zuckerberg, se encarga de independizarse y pertenecer a sí mismo. Muchos lo queremos por ser egoísta, soberbio, genio, y por tener personalidad. Otros confundirán personalidad con conducta social, y dirán que no tiene personalidad porque es incapaz de relacionarse con el resto de los seres humanos. Ok, es una máquina, pero personalidad le sobra. Ha roto lazos con esas mínimas personas que le han tenido en cuenta como ser humano, y él se ha abrazado aún más a su blog.
Durante la primera hora, vemos como una persona es diferente al resto de la sociedad, hace la suya, es demandado, no le importa nada perder el dinero mientras no pierda el prestigio (y éso es lo que lo hace diferente al ya legendario Daniel Plainview, personaje protagónico de "Petróleo Sangriento" de Paul Thomas Anderson); aún se torna más interesante en su encuentro con otra máquina como él. Es Sean Parker, un empresario en bancarrota, pero aún así "todo un sabio", que lo hipnotiza al fundador de Facebook. Interpretado por Justin Timberlake, esta otra máquina muestra no sólo cómo "entre personas de la misma especie se entienden", sino además cómo las personas menos influenciables por el resto de la sociedad, pueden verse influenciadas (ok, hasta cierto punto) por alguien de su misma clase. Éso demuestra superioridad, dominio. Es una película que habla mal de Facebook (sobre cómo devora la cabeza de la sociedad) y, con la misma intensidad, habla bien de Facebook (sobre cómo un proyecto, con gran inteligencia detrás, ha conectado cientos de paises y millones de personas; y sí, es algo para el elogio). En síntesis, propone todas las herramientas para el juicio. Juzga, también. Pero da al espectador la libertad de sacar sus propias conclusiones, a través de muchísimos puntos de análisis. De conectar de diferentes maneras con todos los personajes, con su respectivo comportamiento; de conectar con la historia (lo cual no es fácil, por el prejuicio que ha tenido, básicamente) y de conectar con la red social, que es el imperio que rige a casi un 10% de la población mundial.
Puntuación: 9/10 (Excelente)