sábado, 22 de enero de 2011

Colmillos.

Tres hermanos jóvenes viven aislados en un hogar completamente cercado. Viven con sus padres, quienes los educan a diario. Con frecuencia, una mujer llamada Christina ingresa al lugar para tener relaciones sexuales con el hijo varón. Pero este ingreso constante, que supone la ruptura del total aislamiento de los jóvenes, los pone completamente al límite de descubrir el mundo exterior. Entrenados como perros y bajo las leyes del "adentro", viven al límite de otras situaciones, cuyas dimensiones no son capaces de reconocer por no estar educados como individuos del "afuera". Ganadora del premio Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes. Una muy recomendable película, pero no para cualquier persona.

Kynodontas.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Obra maestra. Esta película, que ha seleccionado (y muy bien) Grecia para competir en los próximos Oscar (tras haber ganado el premio Un Certain Regard, en el Festival de Cannes), tiene la capacidad de retorcerte hasta el alma, de impresionar, impactar, intrigar y envenenarte de pies a cabeza con su perverso discurso. Ninguna película me ha resultado, a lo largo del año, tan espantosa, chocante y repugnante; maneja todas las herramientas que tiene para hablar sobre educación, tal como lo ha hecho en su mismo año Michael Haneke (que estaría orgulloso de llevar adelante una remake), con una película igual de retorcida, la excelente "La Cinta Blanca".
Giorgos Lanthimos es el encargado de dirigir magistralmente esta obra de arte de la manera más fría posible. Sigue paso a paso todos los movimientos limitados de una familia de perros humanos, entrenados cada uno desde la protección, la fuerza, la inteligencia, para sobrevivir en el mundo sin verse influenciados por el exterior. Sus dos padres les encuentran respuestas y significados a todas las palabras referidas al mundo del "afuera". También son educadores que, a través de grabaciones, van entrenando la mente de sus hijos a partir de una ley, que sólo abarca los límites del hogar, hasta una cerca de la que sólo sale el Padre de familia, para trabajar y para conducir a quien funciona como un puente, y que ingresa a la casa sólo para satisfacer los deseos sexuales del único hijo varón.
Ésa es la única influencia externa que existe en este mundillo que intenta combatir la violencia "del afuera" con un la ingenuidad de una violencia que acaba generándose hasta en los lugares donde no debe generarse. Y es esa ingenuidad la que impide a cada uno de los jóvenes, tener una noción de las cosas. No saben nada sobre las dimensiones de los objetos (uno de los elementos más claros es el avión) y tampoco de ciertas actitudes (el tema de "lamer el cuerpo del otro" es tomado como una acción "canina", en lugar de ser tomado como algo con otras intenciones). Viven no sólo en el mundo impuesto por sus padres, sin razones visibles, sino que viven en el mundo al que ellos contribuyen con sus propias acciones, con su ignorancia (el tema del martillo, del cuchillo, etc) y su espíritu maligno (ellos no rehúyen de un gato, sino que se encargan de que no vuelva a molestar con una tijera). Están entrenados así, para ladrar, devorar, respetar al amo y no irse de la casa (el doblaje de la canción).
La película tiene un conjunto de escenas que son repulsivas, que atraviesan cualquier clase de límites (hasta el límite de lo moral) y que son chocantes para cualquier ser humano. Pero no son resultado de malas acciones, ni de malas personas; son resultado del modo en que han sido criados. Un perro muerde a un ser humano, supuestamente, por defensa personal, por miedo. Pero no parece medir la dimensión de las cosas, y es un modo de comunicarse con alguien de otra especie. Y acá las actitudes son, más o menos, las mismas: todas suponen un modo de comunicación, precedida de un entrenamiento básico y diario, a partir del uso de un modelo de estímulo y respuesta para incidir directamente en el comportamiento animal. Es, sobre algo perverso, un modo alternativo de introspección psíquica.
Con poco menos de una hora y media, "Canino" es una experiencia fantástica. Muestra como, desde algo (humanamente) absurdo, pueden generarse cosas terribles (como la escena frente al espejo); como la ignorancia es la herramienta más dañina a la hora de comunicarnos, pero cómo parece ser el mejor modo de defendernos de la maldad ajena. Una mezcla de drama con terror psicológico y varios tintes de humor que sigue a una familia poco usual, que ladra, creen en un mundo con sus propias leyes y luchan eternamente en la espera de que un avión, de esos que atraviesan el cielo, finalmente caiga y pueda (uno de ellos) apropiarse del "juguete", mientras aguardan ser adultos, esperando que un colmillo finalmente se caiga.
Puntuación: 10/10 (Sobresaliente)

De dioses, hombres, héroes, villanos.

Ocho monjes franceses están asentados en el norte africano. Cumplen múltiples tareas en el lugar para ayudar a la sociedad, principalmente constituida por musulmanes. La paz es notoria, hasta que comienza una ola de asesinatos que parece acercarse cada vez más al Monasterio donde están estos ocho hombres de la Fe. Entonces, deberán debatir si tienen que quedarse a ponerle literalmente el pecho a la bala, o finalmente marchar. Un ejercicio reflexivo, pacífico, tranquilo, sobre el verdadero significado de la palabra "héroe". Una inquietante película dirigida por Xavier Beauvois, seleccionada por Francia para competir en los Oscar, pero que no ha superado la última reducción, quedando afuera de la selección. Indudablemente, una de las películas del año. Muy Recomendable.

Des hommes et des dieux.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Si hay una película este año que deba ser recordada por su capacidad técnica, su estupenda narración, su atrapante historia, su intachable elenco, su puntillosa dirección, pues ésa debe ser "De dioses y hombres", película francesa a la que se le ha negado el acceso a los Oscar, dirigida por Xavier Beauvois. Tiene una puesta en escena sencilla, que inicialmente se enfoca en mostrar la armonía del lugar. Un grupo de monjes franceses asentados en el norte africano, que se encargan de prácticamente todas las funciones de la región (hasta cuestiones administrativas, además de económicas, sanitarias y por supuesto religiosas), lugar ocupado mayormente por musulmanes. Los planos largos y silenciosos van mostrando la paz del espacio, que es lo que estabiliza la vida de estos hombres tan fuertemente conectados con la Cruz de Cristo. El problema viene por parte del afuera, y nuevamente vemos cómo una piedra perturba la calma del río. Todo viene de rumor en rumor, y se asegura que el terrorismo está cada vez más próximo a la zona, por lo que el Monasterio será (seguramente) uno de los próximos lugares que las armas visiten.
Una mesa dentro de las construcciones es un protagonista más. Es la que va siguiendo los temores, los arrepentimientos y las más grandes decisiones del grupo. No cualquier decisión, simplemente la de quedarse a poner el cuerpo al terrorismo, o en el caso contrario, marchar de regreso a Francia. La cámara los muestra desde lejos, debatiendo. Todo parece ser una simple charla. Pero luego, se produce un brusco acercamiento que repasa cada una de las emociones que afecta a cada persona (lo que es visible, claro, por sus caras) y las conecta con sus propias voces, sus propias decisiones tomadas.
La película tiene un manejo excepcional de la cámara, introspectivo y meticuloso, indiscutiblemente prolijo. Combina algunos de los más bellos paisajes con el mundo pacífico dentro del templo, las plegarias y las súplicas que reúnen (y que han reunido, ya que se trata de una historia real) a ocho personalidades completamente diferentes en sutiles enfrentamientos por la fe, el destino del lugar, de ellos mismos, sus familias, sus respectivos pasados. El tiempo va pasando y la incertidumbre se ve iluminada por la Luz, por la Fe, por la Esperanza. No es esperanza de salvarse, porque la violencia es intensa, sino esperanza de cerrar los ojos en paz bajo la protección divina. Las decisiones van y vienen. Están vinculadas con sus vidas día tras día, con el modo de ver las cosas, con los sucesos acontecidos. Uno de los ejemplos más claros es el de mostrarlos como la única fuente sanitaria en varios kilómetros cuadrados. Y con la violencia aumentando gradualmente, son minuto a minuto más indispensables para la vida de la comunidad.
Ya tomada la decisión, deben aferrarse a sus propios credos, a sus propios medios. Deben encontrar, de una forma u otra, la paz. Los ocho toman una decisión unánime, pero aún así, están lejos de sentir lo mismo. Cada uno ha tenido un pasado específico, y éso los hace reaccionar de manera diferente. Para verificarlo, no hay mejor idea que implementar a la narración una bella melodía, la de "El Lago de los Cisnes". Y con ella, cerca de cuatro minutos sin diálogo, un primer plano con cada uno de los rostros, encargados de condensar todas y cada una de las emociones más íntimas. Muestra como ocho seres comunes consiguen la Paz a través de la Muerte (más o menos como El Lago de los Cisnes). Ni ver un retrato cinematográfico sobre La Pasión es tan lacrimógeno. Es una escena memorable, con un impacto emocional que no puede describirse con palabras. Es terrible, pero en el buen sentido de la palabra. Creo que no exagero si la menciono como la escena más conmovedora del año 2010. Porque es una película hecha con amor. Una película ni de dioses, ni de hombres. Es una película de héroes. De personas que aún viendo el futuro, logran llegar con gran inteligencia a una resolución justa. Pero, y acá es donde la película exagera un poco, es lo que cualquier hombre de verdadera fe hubiera hecho.
El final es desgarrador. Eso sí: se encarga de ponerle demasiada salsa a un plato exquisito. Y es demasiado, quizá, alabar tanto este caso en vez de hacer una visión generalizada de los hombres de la Fe. Pero esta misma salsa, que excede algún que otro límite, es la misma que la hace desgarradora. Y es algo que no ha logrado ninguna otra película en todo el año. Otro logro del drama francés. Imperdible.
Puntuación: 9/10 (Excelente)

Biutiful

Uxbal tiene una vida bastante particular. La desgracia parece acecharlo, así como la muerte. "Biutiful" es un repaso de su vida, sus últimos días, y como la vida diaria está relacionada inexplicablemente con la cultura ajena. Sí, es de la mejor manera que puede presentarse una película con escenas de temática sociocultural, completamente de sobra. Aún así, esta divina tragedia de Alejandro Gonzalez Iñárritu, sobre un hombre de familia venido a menos, y que cerca de partir al otro mundo experimenta emociones para él inéditas, le ha otorgado (justamente) el Premio a la Interpretación Masculina, al español Javier Bardem en el Festival de Cannes. La película forma parte de las nueve películas extranjeras más cerca de quedar entre las cinco nominadas finales. Recomendable (para DVD).

Biutiful.


Trailer en su versión original - Audio Latino.


Crítica.

"Biutiful". Un título que ya parece referirse al tema del idioma, que es el máximo esponente de la temática cultural. Y curiosamente, es lo que mejor le sale a Alejandro González Iñárritu. Lo digo refiriéndome a Babel, claro, una de las mejores películas del año 2006 junto a "El Laberinto del Fauno", "La Vida de los Otros" y "Secretos Íntimos". Ha logrado construir hace 5 años, una historia sobre el modo en que las civilizaciones están unidas por las cosas malas. Y cómo el lenguaje supone, por momentos, un nexo conflictivo en el desarrollo de cada una de las diferentes sociedades. Biutiful intenta, más o menos, lo mismo. Carga más o menos la misma complejidad, acentúa problemáticas socioculturales y además, es un retrato pesimista sobre la vida misma. A "Biutiful", y es ésto lo que marca la diferencia, le suma poesía, pero le quita un poco de todo lo demás.
La historia viene a ser una versión dramática y por momentos insoportable de "Un hombre serio", sobre una serie de desgracias y reflexiones negativas sobre la vida misma. La conclusión es la importancia de la vida, y cómo a pesar de todo, es algo importante. Son diez círculos que rodean a este personaje en un viaje hacia el paraíso, en una tragedia divina. Está bien, en este caso, Uxbal (el personaje de Bardem) no tiene ningún guía prehistórico y debe afrontarlo todo solo. Porque está solo. Está muerto en vida y vive acechado por la muerte, viéndola venir cada vez más. La verdad sobre la salud es un cachetazo que le hace tomar otro modo de vida.
Durante casi dos horas y media, nos muestra un trozo de la conflictiva vida de Uxbal, un personaje genialmente construido e interpretado por Javier Bardem, un actor incomparable. Le pone toda la carga dramática (hasta añade los excesos a su personaje para que sea creíble) que Uxbal necesita para que el resto de los espectadores (además de cada uno de los personajes, que son espectadores de su vida) sientan compasión por él.
Toda esta faceta de la película, sobre la decadencia de un ser humano desgraciado, desafortunado, está bastante bien hecha. Si de algo no se la puede criticar es de ser hipnótica. Porque es realmente atrapante y nos pone como testigos de algo increíble, algo que por momentos cruza la línea de lo sobrenatural (con el tema de los fantasmas, el camino de los muertos; un costado místico más aproximado a "21 gramos" que a "Babel"). Lo que me choca realmente, me irrita, es que Iñárritu no se luzca en lo que mejor le sale, que es enfocarse en temáticas sociales y culturales. Conecta la vida desencantada de Uxbal a una comunidad asiática, y a una mujer de color, todos con ciertos conflictos que los caracterizan como otros conflictos a otros seres humanos. Y ahí es donde falla. Tiene tan poca fuerza narrativa, tan poca credibilidad por momentos, que se hace completamente innecesaria. Es, en muchos momentos, un estorbo. Son escenas que, más que la sensación de culpa (que es algo insignificante frente a tanta desgracia) generan cansancio, aburrimiento. Particularmente creo que esas escenas, que son muchas y bastante largas (hasta una relación homosexual de dos asiáticos, muy poco trabajada), pueden recortarse tranquilamente sin perjudicar el ritmo de la vida del personaje protagónico.
Sí tienen peso los personajes que conviven con él en un circuito familiar. Sus hijos, que generan emoción. Su "esposa", que genera complejidad con su desequilibrio psicológico - emocional. El resultado es bueno.
El predominio de la oscuridad, de escenas con poco sentido (que luego acaban consiguiéndolo) y una musicalización que parece calcada de "Babel" (un inconfundible Gustavo Santaolalla, ganador del Oscar en el año 2006 y 2007 por "Secreto en la Montaña" de Ang Lee y "Babel", de Iñárritu, respectivamente), son tres elementos que dan algo de tonalidad a la historia. Más allá de que ni la musicalización sea demasiado buena, ni las escenas con poco sentido sean favorables, ni el predominio de la oscuridad sea algo legible, están bien ligadas a la historia en sí. Historia con falta de sentido. Historia con poco de festividad, de música, prácticamente muda, tétrica. Historia oscura y turbia. Toda la vida de Uxbal está ligada a la técnica, está bien pensada. Tiene coherencia. Bueno, después de todo, es Iñárritu.
Puntuación: 5/10 (Floja)

La Vida de los Peces

Andrés ha vivido en Alemania, y viajando a lo largo y ancho de Europa durante cerca de diez años. Un día decide regresar a Chile, durante un tiempo limitado, para vender la casa de sus padres y de paso reencontrarse con el amor de su vida, que ha dejado atrás, oculto en su pasado. La Vida de los Peces, sigue el rumbo de este joven, reencontrándose con aquella gente que aún lo recuerda, muchos de los que aún le recriminan su partida. Así, entre mirada y mirada en medio de una fiesta, Andrés vuelve a verla, y las conversaciones parecen llevar a un final totalmente diferente al que el protagonista tiene planeado. Seleccionada para el Oscar por Chile, sin haber logrado quedar entre las nueve seleccionadas. Una tierna historia de amor, corta y concisa, que repasa una serie de emociones genialmente interpretadas por Santiago Cabrera. Recomendable.

La Vida de los Peces.


Trailer en su versión original - Audio Latino.


Crítica.

Esta es la historia de una noche de cumpleaños. Una casa repleta de pasillos, personas y adornos, es el marco en el que se desarrolla toda la película, que tampoco es demasiado larga. Y un personaje, Andrés, se está despidiendo por separado de cada una de las personas distribuidas en ese lugar. Primero sus amigos, y luego, todas aquellas personas que han supuesto algo importante en su vida pasada, incluyendo a quien ha sido el amor de su vida. Diez años antes, decide marcharse a Berlín, para trabajar (viajando de lado a lado) y asentarse finalmente en Europa. Pero en esta noche, que repito, no es cualquier noche, Andrés vuelve para vender la casa de sus padres y reencontrarse por unos minutos con esas personas.
Una historia más que sencilla, que maneja perfectamente ese ritmo melancólico, nostálgico, que presenta (bueno, impone) la película. Está bien, por momentos es bastante reiterativa, pero no hay mucho que hacer durante 80 minutos en una fiesta con, prácticamente, desconocidos. Y se le deja lugar a algunos diálogos ingeniosos (como el que tiene Andrés con los dos niños), para distender el drama y añadirle dinamismo. Por otro lado, también se le deja lugar a algunos diálogos que se quedan demasiado cortos, como por ejemplo, el tema de la muerte de un amigo de Andrés, y de qué manera ésto le ha golpeado al protagonista. La película ahonda más el el costado romántico, y deja de lado otras cuestiones secundarias, aunque algunas de éstas son demasiado importantes como para ignorarlas.
"La Vida de los Peces" parece hacer referencia al modo en que ellos nadan. Tienen, dentro de su propio mundo, una direccion, un rumbo. Y Andrés está confundido. Es un pez que no sabe hacia donde ir. No sabe si darse una segunda oportunidad, si arriesgarse o si seguir viviendo la vida que lleva desde hace diez años. Y es una decisión que tiene que tomarse esa misma noche, en medio de la música, la gente y las charlas con los viejos integrantes de su vida: algunos que siguen iguales, otros que han cambiado muchísimo y que son irreconocibles para los ojos de Andrés, otros que le recriminan cosas y el resto, que lo quiere y lo respeta. Y muchos de los diálogos son inteligentes, porque marcan las diferentes personalidades desde el modo de relacionarse con el "extraño", que no es más que una proyección de lo que ha sido años atrás.
Es una película con humor muy bueno, entretenida y sumamente conmovedora. Los personajes muestran ese toque cálido que los hace "queribles" en muy poco tiempo, las situaciones impulsan y generan nuevos (re)encuentros. Los actores realizan performances espontáneas, naturales, para nada forzadas. Son capaces de transmitir mucho y están ubicados en el lugar justo dentro de este gran laberinto, donde las puertas ajenas parecen abrirse con gran facilidad. Un drama sobre la memoria, el pasado, la culpa, el arrepentimiento; sobre las segundas oportunidades, o terceras; sobre el desencuentro amoroso y el fracaso de una vida material, aunque laboralmente sea un éxito indiscutible. La película sigue nada más que movimientos, y todo lo que éstos generan. Una gran propuesta, novedosa sobre todas las cosas que tras "La Nana", vuelve a demostrar que el cine chileno, aunque a la Argentina mucho no llegue, es muy interesante. Es un cine más íntimo, y esta película particularmente cuenta con un buen manejo de todos los elementos constitutivos, aunque con un final fácil. No hay, en esos quince minutos finales, resolución más simple que la que acaba cerrando esta gran historia.
Puntuación: 6/10 (Buena)

La leyenda del Tío Boonmee

El Tío Boonmee está cerca de verse cara a cara con la Muerte. Tiene problemas en los riñones y presiente claramente que el final está llegando. Una cena con su familia tiene como resultado la aparición de su esposa e hijo, transformados por "la otra vida". Ambas dimensiones comienzan a interactuar sobre la otra vida, la que es ajena a ellos mismos. Finalmente, cuando la Muerte golpee a la puerta del Tío Boonmee, se verá transportado al lugar donde, algún día, ha nacido por primera vez. Una cueva que parece estar, literalmente, aislada del mundo. Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, esta película tailandesa (seleccionada por su país para los premios Oscar, que ha concluido su carrera sin haber calificado) habla sobre la vida, la muerte y la transición de una a la otra. Película mística y colorida, con un tono lírico y una fotografía envolvente. No es la película para quienes pretendan entenderla íntegra, está repleta de desconcertantes escenas, pero cuenta con una hipnosis visual indiscutible. Recomendable.

Uncle Boonmee who can recall his past lives.


Trailer Subtitulado al Español.


Crítica.

Esta película deja una impresión difícil de describir. De hecho, no puedo explicarme algunas de las mejores escenas de la película, y me genera cierta impotencia, en el sentido de que no puedo encontrarle respuesta a aquello que me parece realmente bello. Son dos momentos puntuales de la película, que parecen sacados de un cuento. Una Princesa que todo lo tiene, menos amor, se despoja de todos sus bienes materiales y se entrega (sexualmente) íntegra a un bagre. Por otro lado, dos personas que van a cenar y ven sus propios cuerpos sobre la cama, lugar donde han estado antes de levantarse para salir de la habitación. Y son cosas que no parecen tener fundamento. Uno puede hallar algo, una hipótesis (ejemplo: sobre la cama queda el rastro de que han estado ahí; o frente al duelo que deben hacer, es ahí donde deben estar y no en otro lugar) para darle vueltas a ciertos momentos. Hay dos opciones: o la película es demasiado inteligente (que tiene corazón, eso no hay duda; pero ¿Tiene realmente algo de cabeza?) o en su defecto, está arrastrada por otros intereses (desde lo visual, hasta cualquier afán de confusión).
Lejos de lo que no puede entenderse, a lo que debo añadir tristemente el título (el título es una ironía, una burla, no sé), hay muchas cosas que más que entenderse, pueden admirarse. Y dejo de lado por un momento la deliciosa fotografía (que se mezcla con los sonidos de las aves y los insectos, creando una atmósfera de puro realismo); tiene algunas de las escenas más extrañas del año, más memorables, más líricas, y seguramente más asociadas al credo tailandés. No sé qué hay detrás de las creencias en ese lugar, o si la película no es más que un delirio místico, pero aparecen fantasmas, criaturas que han conectado con otras y se han convertido (seguramente esa princesa acabe siendo sirena, si al hijo por tener contacto con un mono le crece muchísimo pelo en el cuerpo) y conversan con los vivos. Las dos dimensiones básicas del mundo (la vida y la muerte) parecen conmemorar juntas la despedida del Tío Boonmee, que nada recuerda de sus vidas pasadas, pero que sí sabe muy bien de qué se trata la que está a punto de dejar. Está enfermo, cerca de la partida. Escribe su testamento y ve pasar las horas, esperando viajar al final, que es además el inicio. Su última parada antes de morir es donde ha nacido en su primer vida, una cueva sumergida en el espíritu de la noche.
Algunos de los diálogos son innecesarios (de hecho, hay dos ejemplos muy claros, pero sólo recuerdo uno: el de los inmigrantes), pero otros, son todo lo contrario. La interacción entre los familiares difuntos del Tío Boonmee con su familia dejan en claro las claves de la Fe. Cómo vive un muerto, la existencia del cielo, a qué se apegan, etc. Y de alguna manera, el desfile fantasmagórico sirve para crear un clima más trágico, lúgubre, que se prolonga cerca de una hora de película, y que es indudablemente lo que la salva de ser complejísima.
Más allá de desconcertar en más de un momento, la película queda muy bien adherida en la memoria. Principalmente, y aunque nadie pueda explicarlo, es imposible sacártela de la cabeza. Es una rueda que sigue girando y girando, que busca respuestas. En segundo lugar, porque tiene algunas de las escenas más hermosas de la temporada (como las imágenes de las cascadas). En tercer lugar, por el inquietante pero muy bien implementado uso de los planos fijos, que predominan notoriamente. En cuarto y último lugar, porque vuelve a tocar un tema polémico: la muerte. Y aunque a muchos más que a otros, es un tema que toca a todos los seres humanos, a todas las figuras (hombres, mujeres, animales, células) en las que este interesante Tío Boonmee ha podido convertirse en vidas anteriores.
Me veo obligado a mencionarlo: esta película (dirigida por Apichatpong W. - no recuerdo el apellido y es difícil) ha ganado la Palma de Oro en el Festival de Cannes, premio que se otorga a la Mejor Película de la Selección Oficial.
Puntuación: 6/10 (Buena)