viernes, 4 de febrero de 2011

Confessions: elefante japonés.

La película comienza con una calma admirable. Durante la primera media hora, vemos a una profesora conversar con sus alumnos. Se ha acabado el trimestre y ella dejará el curso. Les comenta, además, algo muy sencillo: que su hija ha sido asesinada por dos alumnos suyos y, como la ley protege a los asesinos menores de catorce años, viendo que la policía no hará demasiado con los responsables, tomará ella misma cartas en el asunto. Pero no lo hace de una manera sencilla y usual, sino que instaura un modelo tipo dominó donde ella lanza una primera pieza. Un comentario sobre el valor de la vida, al que añade una confesión: algo que ha hecho con sus alumnos y que les permitirá conocer el verdadero valor de sus vidas. Esta confesión no afecta a todos de la misma manera. Afecta más a los dos asesinos, y a su propio modo, van ingresando a un túnel de locura, horror y muerte, un mundo enfermizo que toman de manera distinta (uno quiere morir, y el otro matar sin importar a quién). Largometraje psicológico japonés que, más allá de ser un logro notable, no se recomienda a cualquiera. Es fuerte, pero buena.

Kokuhaku.


Trailer subtitulado en inglés.


Crítica.

Japón ha seleccionado este año la película "Kokuhaku" o "Confessions", dirigida por Tetsuya Nakashima, para competir en los Oscar -en el rubro de película extranjera-. La película ha quedado entre las mejores nueve, pero no ha logrado la nominación. Es extraño, ya que no he visto película extranjera tan "americana" como esta, una película que de pies a cabeza va a estar (si tiene éxito, claro) repitiéndose en un par de años, en una remake. Un drama psicológico que mezcla "El juego del miedo" sin sangre, la cinta "Elephant" de Gus Van Sant (docudrama sobre adolescentes marginados en un instituto que un día estallaron y no dejaron viva ni a una planta - historia real) con "La cinta blanca" (sobre cómo una cosa lleva a la otra, cuando de violencia se habla, y cómo la palabra se va intensificando si hay sangre con la que conectarla) y el resultado es algo más que bueno. Con un argumento sólido, inteligente (como deben serlo las películas criminales) construye una telaraña de personajes que confiesan (o mejor dicho, relatan: no todos confiesan) ciertos aspectos de una sola historia: la muerte de la hija de una maestra. Elige la peor manera de narrarla (el de darle palabra a cada personaje y mostrar, de una manera a veces reiterativa, siempre lo mismo: así como "Antes que el diablo sepa que estás muerto") con una musicalización que la hace insoportable (lo peor es que la música es excelente, hasta figura Radiohead, pero como espectador te da la impresión de que esa música se ha infiltrado de la sala vecina) y la película aún logra mantenerse en pie. De eso parece tratarse una buena película: es capaz de mantenerte más de cien minutos con la intriga, con desesperación y logra combatir ciertos aspectos técnicos de la película que no son la mejor elección (ya digo, son muy americanos), para acabar en lo alto.
Los primeros treinta minutos hacen un repaso por muchísimos aspectos de la vida. Por un lado, deja en evidencia cuán ignorantes y frágiles son muchos de los adolescentes de hoy. Plantea de manera extraordinaria el funcionamiento de una clase, da en el blanco cuando habla de violencia y no deja pasar el tema de cómo los menores se ven protegidos por la ley. Habla de la vida, también; de la pérdida, del dolor y de cómo el "ojo por ojo" puede sustituirse por algo mucho más macabro e inteligente, siempre y cuando la pérdida no deje a uno reaccionar de manera impulsiva.
Los maestros son muy inteligentes. Los buenos maestros, saben cómo funciona la psiquis de sus alumnos y por dónde ir, en caso de que haya un problema. Esta señora logra, desde un simple comentario, darles a ambos donde más les duele. Es una venganza distinta, donde ni siquiera mancha sus manos de sangre. Es simplemente elaborar un plan, que puede fallar, a partir de dos mentes agrietadas, vulnerables por su juventud y un odio interminable contra ellos.
"Confessions" es una película muy compleja, difícil de digerir, estremecedora, que te mantiene conectado constantemente con la historia. El final es tan previsible como fabuloso, aunque el resto de la película (y estoy seguro que se debe al modo de contarlo) pierde mucha fuerza a causa de lo reiterativas que son ciertas situaciones, aunque a la larga acaben aclarando muchas pequeñas dudas. El conjunto es insoportable, pues ciertas situaciones están constantemente al límite (aclaro: insoportable en el buen sentido, significa que la película tiene un buen efecto) y a su vez, todo es adrenalínico. Aunque parezca que, en el segundo tercio, todo lo más crudo sea pasado por alto (con cierta rapidez que, notoriamente, intenta eludir la sangre), todo tiene un fundamento: acá la inteligencia le gana a la fuerza y "Confessions" demuestra que su impecable guión le gana a todos (y que no son pocos) los defectos que la cinta pueda tener.
Puntuación: 7/10 (Notable)