martes, 26 de abril de 2011

Reconstrucción de un amor.



Reconstruction.

Trailer en su versión original.



Crítica.

Hay un libro que inicialmente debí leer por obligación, pero mi amor por él fue tal que acabé leyéndolo otras dos veces por mi cuenta. Y es una historia que, de alguna forma, ofrece una hermosa reflexión de la vida, la muerte y la fuerza que une o separa ambos mundos, y que conecta todo lo que está en el medio. Una meditación amplia sobre, entre otras cosas, la colisión entre una dimensión ficticia y un mundo real. Estoy hablando de "Niebla" del español Miguel de Unamuno, novela (o nivola) de la que podría hablar durante días. Pero lo que me cita con el blog, en esta ocasión, es una película danesa totalmente oculta y llamada "Reconstrucción de un amor": un drama romántico que realiza un inquietante estudio sobre las fuerzas detrás de los objetos, que van desde un simple cigarro hasta los mismos seres humanos. También es una cinta que enfrenta, como si de "Troya" se tratara, el "amor por la fuerza" contra "la fuerza del amor" y, sobre todas las cosas, narra un cuadrángulo amoroso con todos los movimientos internos que influyen en la vida de los otros.
Dirigida por Christoffer Boe y ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes [2003], esta película sigue la historia de dos parejas. Por un lado, la del novelista August y su esposa Aimee; por el otro, la de Alex y su novia Simone. Según el escritor, obsesivo con su trabajo, su esposa Aimee y Alex se encontrarán. El momento en el que ambos se crucen (anunciado como un nacimiento, una muerte, o una guerra: con ésa importancia) está próximo, y August trata de captar los momentos de un vínculo que va más allá de lo material: está manipulado por un destino que los quiere juntos, sobre todas las cosas que un ser humano pueda hacer. Ahí es donde trabajan las fuerzas: August ama lo que le rodea de un modo peligroso, salvaje, ambicioso. Él intentará ordenar esa ambición para retener a Aimee, incluso "quitándole" la identidad a Alex (que de un minuto para el otro, acaba convirtiéndose en un desconocido para el mundo), o "creando personajes" que retrasen los pasos suyos, pero la historia parece indicar que hay algo inexplicable (más o menos como una fuerza que sostiene a un cigarro en el aire, o que impide a un hombre estrellarse contra el suelo) que une a Alex y a Aimee. ¿Fuerza del amor o amor a la fuerza?
La respuesta va más allá del optimismo o del pesimismo. Va, como está planteado, desde la subjetividad propuesta por quien dice: todo es una película, todo es una interpretación. ¿La vida tiene una mirada tan exacta? ¿O tiene una mirada abierta a muchas lecturas? ¿Qué es la vida? ¿Un cigarro que nunca cae? ¿Un hombre solo? ¿Un sueño enclavado en tierra romana? Con un sinfín de vueltas de tuerca, escenas medio vertiginosas y un argumento genial, una hora y media muy bien filmada es capaz de abrir cientos de preguntas que van más allá de la reconstrucción de un amor: hablan de la reconstrucción del mundo que conocemos, y que en un momento de nuestra vida (cuando nos vemos invadidos por una fuerza desconocida) dejamos de conocer. A la hora de encontrar respuestas, el mensaje llega con dificultad: ¿Cuáles son los límites de las ideas planteadas? ¿Que la vida acaba cuando se derrama una lágrima, cuando se pierde el amor o cuando se pierde la vida? ¿O la vida sigue más allá? Las fuerzas que dominan el mundo a veces van en contra de los sentimientos: son exactas, abstractas, pero en casos como éste donde el romance se vive realmente, son fuerzas hipnóticas que nos obligan, ya sea para hallar más respuestas o para disfrutar un buen rato, a verla nuevamente.
Puntuación: 7/10 (Notable)