lunes, 25 de julio de 2011

8 minutos antes de morir.

Source code.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Source Code” es de esas películas con intenciones heroicas pero de carácter cortante. Cuando quiere dar respuestas capaces de ayudar a comprender el significado real del proyecto base (llamado “código fuente”), se estanca en frases del tipo “física compleja”, “cálculos difíciles”, sin ánimos de explicarlo. No se pide una pizarra como la que Michael Stuhlbarg utiliza en “Un hombre Serio”, pero sí pequeñas claves para seguir este complejo trabajo de una manera más ágil. El resultado: una película de la que no deben esperarse respuestas y que, al igual que “Tron: el legado”, sólo lanza alguna data para conformar al espectador (para hacerle creer que ha entendido la verdadera dimensión del fenómeno) sumada a grandes efectos especiales. Es, en efecto, la película que una generación puede llegar a amar.

Jake Gyllenhaal interpreta a un hombre capaz de revivir una y otra vez un atentado terrorista, con el objetivo de detectar al responsable y detener una serie de nuevos atentados (que según la organización militar que respalda la misión, se van a volver a producir: hay que tener fe ciega en ellos, aún sin saber de dónde han sacado esa idea). Pero este camino regresivo no sólo significa la posibilidad de salvar a millones de vidas, sino también de descubrir la esencia del propio protagonista (a lo que puede sumársele un vínculo emocional, tan dudoso e indefinido que es difícil asegurar que se trata de uno de los motivos que impulsan al protagónico a hacer lo que hace durante unos cuantos minutos). Si los premios Razzie fuesen algo decente, seguramente existiría la chance de que Gyllenhaal fuese premiado en el rubro interpretativo. Y si existiesen más premios como éstos, le recomendaría que al lado del estante con los premios que ganó con “Secreto en la montaña”, ubicara todos los que ganaría con “Source Code”, que seguro serían unos cuantos más. Por desgracia, con una base interpretativa mediocre (se salva Vera Farmiga), momentos terriblemente patéticos (ejemplo: cuando Gyllenhaal se cree un genio impresionando a Michelle Monaghan y probándole que sabe lo que va a pasar), una estructura que se aproxima a reproducir seis veces un mismo cortometraje (uno malo) y encima, con vueltas de tuerca engañosas e incomprensibles, a la larga se hace insoportable. Por suerte, el uso de los efectos especiales y sonoros, y algún que otro ultra-secundario (como Derek Frost) aceleran un ritmo inicialmente tímido, y aunque el tiempo se haya perdido, queda la “reflexión consuelo”: se puede perder el tiempo con cosas peores. Dirige Duncan Jones, encargado de, seguramente, mejores trabajos que éste. Decir “olvidable”, es ignorar lo sucedido: noventa minutos que aburren y una serie de disgustos que más que olvidarse, siempre salen a la luz de la conciencia. Aunque ojo: con un director de ciencia ficción, entre fanáticos de la ciencia ficción, esta película puede ser un logro. El romance puede ser pasional. El llamado telefónico puede ser lacrimógeno. Los efectos pueden ser sensacionales. La película, incluso, puede ser buena.

Puntuación: 3/10 (Mala)