jueves, 28 de julio de 2011

Malas enseñanzas.

Bad Teacher.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Malas enseñanzas” es una película incorrecta, que se jacta de sus bromas salvajes y de su ácida mirada sobre la docencia. No es la primera ni la última película con marcada tendencia vulgar que habla de una sociedad cada vez más decadente. Dirigida por Jake Kasdan (Dewey Cox) y protagonizada por Cameron Diaz (Los ángeles de Charlie), Justin Timberlake (Red Social) y Jason Segel (¿Cómo sobrevivir a mi ex?), esta comedia tiene giros tan inesperados como cómicos y una resolución medio contradictoria pero igual de sorprendente. El público va a reírse en las situaciones que crea espontáneas, dentro de una amplia gama de otras situaciones reiterativas, aunque no todas con la misma suerte. No hay demasiada complejidad, inteligencia o solidez, simplemente es la crónica de una mujer ordinaria e interesada, profesora de secundaria, desde que su relación amorosa (o de mantenimiento) se quiebra hasta que el ciclo lectivo siguiente acaba.

La película narra el paso de Elizabeth, una mujer interpretada muy bien por Cameron Diaz cuyo matrimonio está sostenido por la necesidad de ser mantenida por su esposo, por una escuela secundaria. Ella no quiere trabajar, pero su deseo de operarse los senos es más fuerte, haciéndola capaz de cualquier cosa por conseguirlo. Cuando conoce a un profesor sustituto, interpretado genialmente por Justin Timberlake, se enamora de su apellido con antecedentes de fortuna y quiere conquistarlo. Sin embargo, se encuentra con otra profesora bastante tonta e ingenua, pero lo suficientemente competitiva como para retener al profesor sustituto y correr a Elizabeth del mapa. Así, esta lucha va siendo arrastrada durante más de una hora y media, entre momentos geniales y otros momentos que dan vergüenza.

En síntesis, el producto no es gran cosa. Después de todo, es algo gracias a la simpatía que transmite parte de su elenco (mención especial para Phyllis Smith), a la simpatía que transmiten algunos acontecimientos puntuales, y a lo breve del metraje. Algunos diálogos son divertidos de tan idiotas, y los individuos no tienen una construcción perfecta, pero sí correcta. Aún así, estoy en desacuerdo con el modo de retratar a la docencia. No sé si la película despertó mi costado de “futuro docente”, o qué sucedió, pero el modo de mostrar la idea, más allá del personaje principal, me pareció inadecuada, imprecisa e innecesaria. Hay una tajante división del cuerpo docente, que separa a los “tontos” (es decir, los nerds que no tienen vida social, están manejados por el mismo sistema, están desesperados por hacer las cosas bien; es decir, los “que deben despreciarse”) y a los “vivos” (es decir, los estúpidos que no se interesan por la educación, los que fuman, se alcoholizan en clase y no enseñan nada; es decir, “con los que hay que conectar emocionalmente”), que es un mal paso para el desarrollo de la historia. Es una esquematización demasiado plástica y poco creíble; ni siquiera exagerada. Por último, sorprende que la educación no sea un punto fuerte para explotar en la película. Uno espera algún mensaje fuerte contra el sistema educativo, pero la película no avanza porque no sabe cómo hacerlo. ¿Buena idea? Quizá, pero no la mejor.

Puntuación: 4/10 (Regular)

Sudor Frío.


Sudor frío.

Trailer en su versión original.

Crítica.

A veces las películas que nacen en nuestro país sorprenden considerablemente al pueblo por su avance, tanto intelectual como estético. La evolución del cine argentino es notoria para muchos, y aún imperceptible para otros. Para el segundo grupo, “Sudor frío” puede serles una enorme dificultad para poder entender que el cine evoluciona realmente. Siendo una película que toca muy de cerca el tema de la Dictadura Militar en Argentina entre los años 1976 y 1983, un período al que muchos cineastas le han sacado mucho jugo, ganando muchos premios y menciones como respuesta, puede llegar a parecer que el cine marcha en retroceso. Pero debe quedar en claro que “Sudor frío” no representa al cine argentino en su totalidad, simplemente es una fantasía con tintes de incoherencia que sirve para ganar dinero y gastar “salsa de tomate”.

Ignoro cuáles son los motivos que han impulsado a Adrián García Bogliano a escribir (no lo hizo solo) y a dirigir esta película, si han sido el de crear un espectáculo sin cuerpo y sin alma pero con mucha sangre, o ha querido generar una producción inteligente y ha fallado en el intento. Solo puedo asegurar que los resultados no han sido nada buenos. En las salas de cine de mi ciudad, mucha gente no se vio. La crítica, la destrozó. La poca gente que la vio, también. El único punto a su favor es que, en las estadísticas nacionales, el resultado fue mejor del que podría esperarse con película semejante. Es un “corto largometraje” técnicamente decente, siendo éste el aspecto en el que más se salva del hundimiento, con una gran interpretación central y clave de Facundo Espinoza y un dinamismo difícil de comprender. No es por el hecho de que sea corta: la película tiene algo especial que hace que uno la vea sin aburrirse (tampoco se la ve sin pestañear), esté atento, quizá, a que aparezca algo motivador. Ese “algo” nunca aparece (en realidad lo que motiva son los tres minutos iniciales), pero es bueno esperar. Mantiene la ilusión de uno y de muchas personas latente, creyendo que va a ver “el final”, cuando es difícil establecer el límite entre la película propiamente dicha y una publicidad de vino blanco.

El argumento es sencillo: un hombre sigue los pasos de su novia, que ha desaparecido, y es acompañado por su amiga a una misteriosa casa donde dos hombres mayores los están esperando con unas torturas similares a las de la saga “Saw” y unas cajas de explosivos de la época de la Dictadura. Se desencadena el conflicto y los tres intentan escapar con vida sin que la casa se explote a sus espaldas. La idea es ingeniosa, pero falta pulirla, añadirle más realismo, más terror, más maldad y mucho más entusiasmo. El resto, se va haciendo solo.

Puntuación: 3/10 (Mala)