sábado, 30 de julio de 2011

Río.

Río.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Río” es la más reciente película de Carlos Saldanha, director brasileño encargado de trabajos que no he visto, pero que quizá muchos de los lectores sí: “Robots” y la trilogía de “La era del hielo”. En este caso, la animada cinta ambientada en Brasil nos muestra la feliz vida de un guacamayo azul, presuntamente último macho de su especie, junto a su adorable dueña. Ambos reciben la visita de un excéntrico sujeto que quiere unir a este guacamayo llamado Blu (claro honor al Blu-Ray) con el último guacamayo hembra de su especie, que vive en Río. La dueña, después de pensarlo y repensarlo, decide seguir el impulso de la conciencia moral y accede a la unión, pero surgen tres problemas: primero, la relación entre los guacamayos es regular; segundo, Blu no sabe volar; tercero y último, unos contrabandistas se adelantan en la búsqueda de estos dos guacamayos, poniendo en peligro el futuro de la especie y el futuro de la relación de Blu con su estimada dueña. Típico.

La película es, por empezar, para chicos. Éso no quita que los grandes puedan disfrutarla aún más que los pequeños. ¿Por qué? Los momentos donde el humor alcanza un punto máximo, son aquellos guiños de la historia al público más adulto, situaciones que los niños aún no deben entender. Hay uno o dos casos donde ésto se ve claramente: humor light para chicos y humor heavy para grandes. Aún así, para pequeños o grandes, la película es divertidísima. Los diálogos son astutos, como si de zorros se tratara, y los guacamayos saben generar una buena relación con el espectador. El perfil de los animales es, en todos los casos, muy bueno (deja mucho que desear algún que otro adulto), y las voces son magníficas. Mención especial para el insulso Jesse Eisenberg, que hace que “Blu” sea tanto o más vivaracho que Mark Zuckerberg.

La historia, en sí, no tiene nada de especial. La aventura está, los villanos también, la evolución del personaje protagónico se ve y el romance sabe brillar. No es nada de otro mundo, tiene todos los requisitos para ser una animación, al que se le suma una duración breve (que igual se hace larga). Lo que sí vale destacar es lo audiovisual: la película se ve y se oye muy bien. La música hace vibrar, está muy bien coordinada por alguien a quien no tenía demasiada fe: John Powell. Estéticamente es una delicia, y no lo digo yo, lo dice un prólogo de belleza indiscutible y un final de aplauso. El resultado es bueno y va más allá de su simple argumento: “Río” se independiza de su sencillez y gana poder en otro lugar: en los ojos y el corazón de quien ve la película, que no es poco.

Puntuación: 6/10 (Buena)