martes, 9 de agosto de 2011

El gato desaparece.

El gato desaparece.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“El gato desaparece”, hasta el momento la mejor película estrenada en los cines platenses en lo que va del año, es un thriller de suspenso protagonizado por Luis Luque y Beatriz Spelzini y dirigida por Carlos Sorín, uno de los nombres más destacados del cine argentino de las últimas décadas y responsable de películas como “Historias mínimas” y “La ventana”, además de algunas más antiguas como “La era del ñandú” o “La película del Rey”. Su estilo siempre ha sido comentado, siendo un artista de renombre, y hoy trae a la gran pantalla una película imperdible como ésta, que narra el regreso de un hombre internado en un instituto psiquiátrico a su casa (interpretado por Luque) tras haber golpeado a un amigo de su esposa, a quien acusaba de haber robado una idea que le pertenecía. La paranoia, que había despertado en él un instinto agresivo, es la mayor enemiga de su esposa (interpretada por Beatriz Spelzini): una mujer que teme que sucesos como éste vuelvan a ocurrir, vigilando casi obsesivamente el comportamiento de su esposo.

El título hace referencia a una casualidad: Donatello, la mascota de la familia, desaparece al volver su esposo a su casa. Al principio, Donatello no tiene mucha más importancia que la de un gato que desaparece, pero con el surgimiento de otros misteriosos acontecimientos, las dudas y la intranquilidad van perturbando la vida de ella, persona firme en sus cuestionamientos y bastante insistente con los cambios de conducta de él. Así, el trastorno va poseyendo a otra persona, como si de contagios se tratara. Ella se encuentra sola y vulnerable, en un pequeño mundo al que empieza a percibir ajeno y enfermizo. Comienzan las pesadillas, el miedo y las ansias de huir. Él, sin embargo, sigue mostrándose normal.

La película es capaz de viajar a través de todos los géneros, desde la comedia, el drama, el suspenso y el terror. Ésto es posible gracias a un guión de primer nivel, a dos actores que constantemente están compitiendo por superarse uno al otro, a una historia sencillamente compleja y a todos los nexos y paralelismos que pueden encontrarse en medio. El gato, que en lugar de un personaje se convierte en un símbolo (cada uno llegará a sus propias conclusiones respecto de qué representa Donatello), va tomando mayor protagonismo. Mientras tanto, estos dos actores son capaces de entregarse como profesionales y generar las condiciones necesarias para que una película extraña como ésta sea realista y desasosegante. El resultado es bueno: el final te deja perplejo, intranquilo, te hace pensar y relacionar todas esas pequeñas cosas que en un principio parecen no tener demasiado sentido; cuando todo cierra y detrás de este cierre hay buenas intenciones, la película puede ser perfecta. Cuando es imperfecta, pero todo cierra y hay buenas intenciones, la película puede ser tan buena como ésta.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)