domingo, 14 de agosto de 2011

Rango.

Rango.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Mientras Johnny Depp se debate el padrinazgo entre Tim Burton y Gore Verbinski, los espectadores se enfrentan a “Rango” como una película animada más, de esas tonterías estrenadas para niños en la primera mitad del año y que alcanzan, muchas veces, a cosechar una nominación al Oscar. Pero antes de hablar de ella, y/o de verla, debe dejarse en claro algo: ésta no es una película para niños. A esta conclusión puede llegarse a través de más de un motivo. El primero y fundamental: está más cerca de durar dos horas que de durar los 80 minutos típicos de las películas infantiles, es decir, se aproxima más a “Los Increíbles” (The Incredibles) (que roza las dos horas) que a otras. En segundo lugar, tiene un humor bastante trágico, que no es casual. En tercer lugar, digamos que la trama tampoco es demasiado interesante para un niño, por lo que uno puede llegar a compararla con “Superzorro” (Fantastic Mr. Fox). Finalmente, la estética no la hace llamativa para chicos (quizá ni siquiera para grandes). Por estos motivos, creo que los chicos tienen muchas otras propuestas para ver, ya que animadas llueven por montón, en lugar de sufrir (conozco a muchos que han usado esta palabra) una película como ésta.

Ahora bien, ¿Esto significa que la película sea mala? Para nada. Al contrario, es el mejor producto animado que he visto en lo que va del año, y probablemente el mejor que muchos otros vean. Seguramente porque a diferencia de otras películas animadas como la mencionada de Disney Pixar, esas dos horas no suenan demasiado largas con una historia buena, que no se desgrana en los pequeños errores ni en los clichés. Tiene personajes espectaculares, quizá no tan llamativos como pueden serlo los de la película “Río”, pero están bien construidos a la par de la trama. Además, puede leerse desde dos trasfondos diferentes. El primero es puramente político. Quien haya visto la película no me discutirá esto: queda bien en claro que es la representación de una realidad en la que han caído muchos países del mundo, y ahora, en relación al agua. Tantas películas, documentales, testimoniales hechos en torno a este recurso, y viene a ser “Rango” una de las manifestaciones más deliciosas de este acto de corrupción. El segundo, está vinculado con el destino, con lo divino, lo preanunciado. Un coro de lechuzas (no sé distinguir animales, pero se darán cuenta a quiénes me refiero) anuncia desde el primer minuto el trágico desenlace de nuestro héroe, un pequeño anfibio sin nombre que debe adaptarse a un mundo hostil y árido. Ahí, se alude a las grandes tragedias de la antigüedad, donde la valentía no puede con un final ya escrito.

Al llegar el anfibio a una ciudad enclavada en el desierto, comienza a desparramar heroicos mitos sobre su enfrentamiento con poderosas y numerosas criaturas, que hacen que el pueblo, desesperado por la falta de agua, crea en él. Así, es nombrado alguacil. Totalmente inepto para ejercer la Ley, se encuentra con una sociedad demandante, un gobierno misterioso y el amor de alguien a quien parece no comprender demasiado, en un principio. De este viaje a la realidad de uno mismo, a la capacidad de adaptarse a un hábitat distinto (que no estrictamente debe ser un lugar), del descubrimiento de qué tan lejos puede llegar uno sin recurrir a la fuerza física, pero sí a la espiritual, se vale “Rango”, una comedia negrísima y encantadora, con un mensaje para la reflexión.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)