martes, 13 de septiembre de 2011

El planeta de los simios: (r)evolución.

Rise of the planet of the apes.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Sin haber visto ninguna entrega sobre ningún planeta con ningún simio, estoy seguro que “El planeta de los simios: (R)evolución”, es una de las mejores que se hayan hecho. Primero, porque aprovecha al máximo las nuevas tecnologías, ofreciendo un espectáculo visual de altísimo realismo. Segundo, porque tiene la seriedad, ante una premisa por momentos absurda, que puede convertir en posible una revolución de este tipo. Tercero, porque estoy seguro que ninguna película sobre simios debe ser tan entretenida como ésta, principalmente para personas como yo, que solemos evitar cualquier película de ciencia ficción, y más sobre animales que quieren “vengarse de la raza humana”. Es una gran película.

Dirigida por Rupert Wyatt, esta rebelión narra la historia de un médico que cree haber encontrado la cura del Alzheimer, probada en monos, y tiene intenciones de trasladarla al cuerpo de su padre, enfermo. Comienza a descubrir la efectividad de su trabajo cuando llega a sus manos un primate recién nacido, cuya capacidad intelectual ha mejorado notablemente. Y quiere, como todo médico, mejorar su obra maestra. Pero las cosas comienzan a irse de las manos al mezclar especies con espacios en los que no caben, generándose situaciones de violencia que llevan a los dos personajes principales (el médico y el simio) a replantearse su lugar en el mundo. En la película, el médico (muy bien interpretado por James Franco) recibe el apoyo, si se quiere (es más que discutible) de una muchacha, a la que muchos conocerán por Slumdog Millionaire, y otros, vaya a saber por qué. Es Freida Pinto, pero en la película es invisible. Hace demasiadas monerías y está para decorar la escenografía.

Podemos llegar a dividir esta película en dos partes. Por un lado, la “evolución”, o cómo César –el mono- va creciendo con su padre adoptivo –el doctor- y aprendiendo a interactuar con el mundo de los humanos. Esta evolución puede describirse en una sola palabra: fabulosa. Por el interés que genera, claro, pero además por el cariño y la simpatía. Es imposible no enternecerse con César, y éso suma mucho. Cuando las emociones están bien planteadas, y en animales, es porque las cosas se están haciendo bien. Luego viene la “revolución”, la segunda parte, una especie de venganza de los simios por el maltrato, el encierro y el abuso. Ahí es donde la historia se vuelve algo común. Muy interesante, poderoso y genialmente retratado, pero no es especial. Si por algo debe recordarse a “El planeta de los simios: (R)evolución”, es por esa primera mitad. Encantadora y humana. Y, por qué no, por algunas escenas de la segunda mitad que se recordarán por mucho tiempo. Puntualmente dos, que muchos sabrán distinguir, que transmiten la sensación de que el director, pese a todo, tiene las cosas más que controladas. Aún cuando el discurso de “lo que está bien y lo que no” haya quedado flotando en la primera parte (nunca sabemos si el doctor está haciendo las cosas bien, y si no merece la muerte como tantos otros), hay seguridad y control en un trabajo para distinguir en un año bastante pobre de ideas y en un género tan vacío como la ciencia ficción.

Puntuación: 7/10 (Notable)