viernes, 23 de septiembre de 2011

Habemus papam

Habemus Papam.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Nanni Moretti siempre supo muy bien contar historias. Principalmente con “La habitación del hijo” probó al mundo entero que con tan sólo un poco de lucidez y solidez fue posible llevar adelante uno de los mejores dramas de la década, y una de las mejores películas italianas de los últimos tiempos. Sin haber visto muchos de sus trabajos, me enfrenté a “Habemus Papam”, en Argentina “El psicoanalista del Papa”, una película totalmente insólita. Sigue, desde dos aspectos centrales, los mismos caminos de “El discurso del Rey”, la última ganadora del Oscar. En primer lugar, porque es una historia de superación y baja autoestima: alguien se siente incapaz de ejercer su cargo. En segundo lugar, porque dentro de este tipo de historias, combina momentos cercanos al absurdo (un rey agitándose y diciendo malas palabras para dejar de tartamudear; hombres rezándole a Dios para no ser elegidos por Él como el próximo Papa), situaciones más que divertidas, además del trasfondo dramático que puede suponer una situación como ésta, de la que dependen, en ambos casos, muchísimas personas.

“Habemus Papam” es buena por donde uno quiera observarla. Más que nada porque, pese a no parecerlo, es siempre seria (Michel Piccoli, de “Belle toujours”, juega muy bien con su personaje desde lo serio). Aún en los momentos donde uno puede llegar a discutir, tomando como evidencia lo que ve, que no lo es. Sí, conserva su seriedad a lo largo del metraje, y se juega con esa seriedad, se la va moldeando hasta conseguir escenas increíbles e inesperadas. Y divierten, más que nada porque uno no se las espera. Un vestido de novia manchado, un ataúd que se abre solo en el medio del funeral, impactan, porque son imprevisibles, y además, porque son graciosas. En este caso, se alcanzan extremos inimaginables en la vida de unos cardenales en espera de un hombre indeciso, elegido por el Señor, para ser le cabeza de la Iglesia Cristiana. Extremos que, sobre sus propios excesos, nunca se hacen innecesarios.

Una primera parte de la película emplea un humor mucho más serio, siempre gracioso, pero más inteligente. Una segunda parte, que se marca desde la aparición en la pantalla del director de la película (interpretando al psicoanalista), con humor más delirante, exagerado y ridículamente entretenido. En ambas, hay una mirada extrañísima sobre la Iglesia. Moretti parece tomársela en serio, aún confesando (su personaje) que no cree en Dios. Las confrontaciones entre el psicoanálisis y la Iglesia se hacen notorias. Pero pese a que el terreno esté arreglado para los chistes macabros y críticos, los “palazos” son más bien sutiles, y por momentos, imperceptibles. Es que hay cierto respeto a la comunidad ultracatólica, aunque se juzguen constantemente sus restricciones (que el psicoanálisis podría considerar el origen de estos inconvenientes). Moretti lleva su trabajo durante una hora y media en alto, con ocurrencias memorables; resuelve con sencillez, casi huyendo ante la imposibilidad de construir una resolución conservando su estilo. Toma el camino fácil, aunque los toma porque como los buenos magos, quieren sorprender. Podemos no estar demasiado conformes con su final poco elaborado (desde lo católico y lo analítico), pero sí impresionados con el producto.

Puntuación: 7/10 (Notable)