viernes, 30 de septiembre de 2011

Drive

Drive.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Muchos recordarán ese paseo del ogro Shrek y el Burro a través de la pradera, hablando sobre las capas de una cebolla, los prejuicios y el impacto de las apariencias. Puedo asegurarles que cuando vean “Drive”, se olvidarán un poco del ogro verde y recordarán una serie de situaciones y personajes que se encargan de dejar en claro más o menos lo mismo: que lo que importa es lo de adentro y que nada ni nadie es –a simple vista- quién parece ser: debe conocérselo a fondo, así como ese alguien debe abrirse. Así, encontraremos el corazón, la verdadera esencia del ser, oculta entre tantas máscaras. “Drive” me prometía ser una película de acción riesgosa “en dos ruedas”, y acabó volando “en cuatro”, por lo que es difícil definir si me gustó más o menos de lo que esperaba: pero me gustó mucho. ¿La trama? Sencilla. Un doble de riesgo también trabaja por la noche, aunque sus actividades no son del todo limpias. Él (Gosling), callado, se encarga de transportar a los que quieren solucionar problemas bajo la oscuridad de la noche. Sin embargo, cuando conoce a Ella (Mulligan), comenzará a involucrarse como no debió haberlo hecho, arrodillándose ante la incertidumbre del porvenir.

La película, así como su personaje principal, tiene un manejo similar. Un inicio vertiginoso nos da una primera impresión, de un personaje, de una historia. Y a la medida que avanza el metraje, esas capas van desvaneciéndose, hasta adentrarnos en la media hora final, donde comenzamos a descubrir qué cosas guarda el personaje en su alma (quizá él mismo las desconozca), qué cosas guarda el autor en el fondo de su narración. Tres estilos, tres partes, si se quiere. Todas muy interesantes. Saben ir a la velocidad adecuada, conducir bien el móvil, conocer el camino que debe tomarse y acelerar más y más hasta llegar a un final intenso como una colisión. Imitan, en sus respectivos estilos, algunas películas de los años 70/80 (a mí en dos momentos se me cruzó la cara de Robert DeNiro manejando el taxi), pero también algunos trabajos más modernos (“Una historia violenta” y “Promesas del Este”, de David Cronenberg, y “Un Profeta” de Jacques Audiard), algunas por el modo de retratar la ciudad, de ambientar el lugar (gracias a una música, por momentos, espectacular), y otras por el impacto y algunos giros de la historia.

Otra cosa muy particular en “Drive” es la dicotomía entre la figura del hombre y la figura del héroe. Suena una canción en dos (o tres, no recuerdo) oportunidades, que dice “You have proved to be a real human being and a real hero”, una ambigüedad entre la figura del ser humano y la del héroe (intocable, idealizado: no hay vínculos sexuales, no hay contacto), es decir, entre la realidad y el mito. Esa ambigüedad constituye un personaje exquisito, genialmente interpretado por Ryan Gosling, futuro ganador del Oscar (aunque quizá no por “Drive”). El resto de los actores cumplen correctamente su función. La segunda figura para destacar, eso sí, es la de Nicolas Winding Refn. Ganador del premio a la Mejor Dirección en el pasado Festival de Cannes. Quizá no sea el mejor trabajo en el año (momentáneamente lo es), pero es una notable muestra de profesionalismo, de un gran sentido del olfato, de concentración, de conocimiento en materia de cine, lo que le permite hacer una película atemporal abarcando las últimas cuatro décadas de nuestro cine en una trama simple, en (claro) contraste con uno de los personajes más complejos y enigmáticos en años.

Puntuación: 9/10 (Excelente)