miércoles, 5 de octubre de 2011

El árbol de la vida.

The tree of life.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Desde la creación del universo hasta la concepción de un hombre nuevo, desde lo universal hasta lo microcósmico, “El árbol de la vida” (última ganadora de la Palma de Oro en Cannes, con un estilo narrativo semejante al de “El hombre que podía recordar sus vidas pasadas” de Apichatpong Weerasethakul), es la idea que condensa el evolucionismo darwinista con la presencia de Dios en la vida de las especies, de la tierra y de los hombres, y el amor (factor fundamental) que abarca todas estas cuestiones. Está narrada en dos dimensiones: una que resulta de un extensísimo proceso (pre)histórico, y otra que se ubica en un hogar de clase media a mediados del siglo XX. Con estas dos historias, que se funden en un compuesto poco convencional, se da forma a la película de hoy, dirigida por Terrence Malick (“La delgada línea roja” y “El nuevo mundo”). Aclaro que este sujeto no es santo de mi devoción, pero admito que “El árbol de la vida” es, sin lugar a dudas, la mejor película que ha hecho. Tomándome el atrevimiento de enfrentarme a sus primeros trabajos, he llegado a la conclusión de que con su último trabajo, entrega un producto mucho más detallado, reflexivo y por momentos conmovedor que los anteriores. Un plano tan bien descrito, que impide que las construcciones, pese a sus extrañas e insostenibles formas, no se derrumben nunca.

Un trabajo osado que muchos han tildado de pretencioso, aunque personalmente me inclino a llamarlo alternativo, diferente. Hace uso de los recursos visuales para divertirse dentro de su (presunta) ilimitada libertad, concepto del que se hace mención en la película, con un personaje que cree ser dueño de la vida, de la libertad, y que cree que su libre albedrío no tiene fronteras. Hace hincapié en varias cuestiones: la calidad visual y el esplendor de su representación de la formación del mundo, el tono lírico con el que describe a la vida y a la muerte, el simbolismo (cuya importancia no está ligada a las referencias, es decir, a entender algo relacionándolo con otra cosa, sino a la repetición del símbolo a lo largo de la película), los paralelismos y las asociaciones, las dualidades, además de la acción propiamente dicha. Todo es importante en el universo del cineasta, principalmente la oposición de dos ideas totalmente distintas entre sí. Vemos personajes o acontecimientos a una misma altura, pero con una idea diferente del mundo. Existe un paralelismo entre ellos, pero también existe una enemistad, una discrepancia ideológica. Veremos entonces, a través de imágenes o diálogos, el ascenso-descenso, la vida y la muerte, la naturaleza y la gracia, la libertad y la restricción, representada en distintas figuras, en distintos momentos de la historia, y vinculadas (sobre todo) a circunstancias concretas que justifican, como corresponde, una idea o concepto. Y entre todos los personajes o sucesos, establecemos asociaciones según lo que tengan en común unos con otros, entendiendo (por ejemplo) el origen del mundo y la educación de un niño que no comprende...

Es una película interesante, con una mirada particular del universo. El diálogo y la acción pasa a segundo plano, predominando los soliloquios, los susurros y las miradas. Dentro de ellas, podemos destacar (siempre en lo dramático: en el resto, la película es sobresaliente, imponente, sorprendente) dos escenas muy profundas, una que une los sonidos de dos instrumentos musicales, y otra en la que un personaje pide ser golpeado a otro en respuesta a un error cometido. Dos momentos maravillosos que nos acercan a una resolución perfecta, que (a diferencia del resto de la película, donde se celebra la vida) celebra la muerte (como sucede en “Underground”) en una escena bellísima. En conjunto, es una película compleja, nostálgica, simbólica y humana (una “Rabbit hole” cósmica). Cuestiona (los interrogantes del hombre ante la presencia de Dios), relata (la vida de una familia y la diferencia a la hora de enseñar el mundo) y recuerda (el origen de todos nosotros y todo lo que nos rodea), pero todo lo hace con suma inteligencia, con ambición y con coherencia. Tiene sus fallas: querer explicar un evento pequeño desde el origen del universo, pero omitir el origen de otros pequeños acontecimientos, o excederse en reflexiones que suenan incoherentes, que son palabras sueltas con un sentido cerrado en sí solo, además de ubicar momentos de impacto emocional cuando el espectador aún no acaba de conectar emocionalmente con sus personajes. Pero luego, el profesionalismo de su elenco compensa la fuerza dramática desperdiciada con actuaciones memorables y escenas exquisitas. Además de la audacia del director, que compensa tantos años de espera, tantos minutos de incertidumbre, tantas dudas, tantos momentos de confusión, con un árbol de la vida que quedará en el recuerdo de muchos como una epopeya de la civilización, de la creación, y de todo lo que el tiempo y el espacio han resguardado en el medio. Gran película.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)