jueves, 10 de noviembre de 2011

Con ánimo de amar.



Dut yeung nin wa

Trailer en su versión original.


Crítica.

La primera cara de una relación amorosa entre dos individuos enamorados, pero engañados por sus respectivos esposos, que son amantes entre sí. Y digo la primera cara porque la sensación que deja esta gran película, es totalmente opuesta a la que dejará una especie de secuela llamada “2046”, aún mejor. “Con ánimo de amar” es una de las mejores películas románticas jamás hechas. Utiliza a ambos como la representación de la belleza inalcanzable para el otro. Están sentados en una mesa, casi pegados uno con otro, pero hay una fuerza que no controlan, y que en lugar de unirlos pasionalmente (como sucede magnéticamente en “El último tango en París”), acá los separa. Es esa fuerza, un poco manipulada por la mirada crítica de una sociedad conservadora, un poco manipulada por la propia conciencia moral, que se va convirtiendo en algo más que el muro que los separa. Se va convirtiendo en una promesa, o si queremos ir más allá de lo superficial, en un secreto.
Acá el nogal rinde más que bien sin necesidad de alardear demasiado. El erotismo mudo, las miradas furtivas, el autocontrol y el modo de mostrarse a los demás, son algunas de las cosas que la hacen extrañamente bella. Poética como pocos directores saben plantear, entre los que podemos ubicar sin dudarlo a Wong Kar Wai. Además, hace caso a los pequeños detalles, a las metáforas, a esas pequeñas cosas superfluas pero importantes para los protagonistas de la historia, y crea a partir de ellos un drama romántico como pocos, donde las emociones contenidas, la tensión y los secundarios van moldeando un vínculo real, sin que los que lo componen se sientan capaces de dominarlo por ellos mismos.
Acá se pone a prueba la debilidad y el dolor. Dos personas atormentadas por el engaño no pueden volver a sentirse atadas a algo, aunque sea lo que han esperado toda su vida. Un estado inicial que se reanudará con la madurez del protagonista, genialmente interpretado por Tony Leung Chiu Wai, en su prolongación 8 décadas más tarde, allá, por el año 2046, donde los secretos del amor son visitados en un viaje de aventuras y nostalgias. Maggie Cheung, con sus vestidos que rotan y rotan sin cesar, atormentada pero quieta, robótica, es la que mejor carga con un personaje exquisito, acá sobresaliente, en una película con pocos y muy tristes diálogos, con una dirección sofisticada, con una trama hiriente e impresionante.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)