jueves, 24 de noviembre de 2011

Good bye Lenin!

Good bye Lenin!

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

No volarán martillos ni hoces, aunque ese prólogo teñido de rojo de la impresión de que Lenin esté más vivo que nunca. Y es que de alguna forma, es un homenaje a ese socialismo que ha construido Lenin, y no a las representaciones socialistas que han desfilado luego a lo largo de la historia. Acá, tenemos a una mujer orgullosa de sus ideas, pero anhelando un mundo que no es el que teóricamente se ofrece, sino el que prácticamente se lleva a cabo, día a día, con reacciones violentas, con feroces represiones populares. Y de esa distinción ideológica nace un título que dice adiós no sólo al mundo conocido antes de 1989 (fecha de la caída del Muro de Berlín), sino al mundo que una mujer conoce antes de ese mismo año, antes de perder la noción del tiempo, del lugar, antes de sufrir un infarto que la deja tendida en una cama de hospital, en coma, durante casi un año. Al despertar, nota que todo sigue igual. Estamos en 1990, un mundo totalmente distinto: política, económica, cultural y socialmente diferente. ¿Cuál puede ser el motivo por el que todo parece ser igual?

Y nos remontamos a algunas de las grandes obras sobre ficciones fingidas, o ficciones dentro de otras ficciones. Una de ellas, quizá la más conocida y la menos buena de las hoy nombradas, es “La vida es bella”. Limitada a narrar un acontecimiento histórico a partir de cómo un ser humano le oculta a otro la cruda realidad para que no sufra. Otra, en mi opinión una de las mejores películas de la historia del cine universal, “Underground” de Emir Kusturica. Sobre los últimos 50 años de Yugoslavia, con personajes que inventan realidades (se las ingenian con picardía, pero por intereses individuales) y que encierran (literalmente) a otros en un mundo de mentira. Esta gran obra de Wolfgang Becker, narra los años finales de la República Democrática Alemana (RDA, Alemania Oriental, Alemania del Este, …), a través de los ojos de un niño que crece mientras decrece el sistema, que nace siendo testigo del auge tecnológico y crece viendo el derrumbe de una idea. Ya adulto, es el encargado de dibujarle, con un amor que nunca se discute, la vida a su madre, frágil.

De alguna forma, es difícil que a alguien cuyas películas favoritas son “La naranja mecánica”, “Underground” y “La vida de los otros”, le disguste “Good bye Lenin!”. En mi caso, es prácticamente imposible. Esas referencias (directas o no) a la primera, las similitudes de trama con la segunda y el marco histórico de la tercera, la hacen una más que decente combinación de cine de alto nivel, capaz de seguir llenando la bolsa de grandes referencias (“Apolo 13”, “Belleza americana”) sin salirse de la raya. Capaz de combinar la historia misma, con sus rasgos violentos, sus aspectos más llamativos e informativos, con situaciones divertidas y el drama propio de la enfermedad, es un trabajo ejemplar, una tragicomedia estilizada, inteligente, fértil, con momentos antológicos, con un mensaje inquietante, con un final arrebatador, en cierto modo innecesario, y con una sensación de satisfacción absoluta.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)