lunes, 12 de diciembre de 2011

La revelación.

Stone.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“La revelación” es una de esas películas que, en el proceso, sólo te revelan el tiempo que has perdido pensando en que algo puede tener sentido. A diferencia de las películas buenas, donde muchas veces lo extraño, lo fantástico, o incluso lo místico tienen un sentido metafórico, poético o religioso, la película de hoy es una mezcla de ideas poderosas en un contexto prolijo pero sin un camino que seguir. De esa manera, son notorias las imprecisiones, las fragilidades, las flaquezas. Y más aún en este caso, donde toda la película gira exclusivamente alrededor de ellas. Con un elenco loable (que no para de decir “you know, you know”, de una forma cada vez más divertida), del que deben destacarse Milla Jovovich (en una interpretación entre la “rubia ingenua” y la “arpía sensual”) y Edward Norton (con un acento divertido, imitando al de los presos de color), la película apenas puede considerarse un entretenimiento sin sentido, o como lo llamarán algunos más optimistas: un pasatiempo.

Un hombre de nombre Jack, al borde de su retiro atiende el caso de un pirómano, que ha incendiado conscientemente el hogar de sus abuelos. Su novia, comienza a ganar peso en la relación de ambos hombres, seduciendo a Jack e introduciéndolo en un juego de engaños, seducciones, mentiras y obsesiones. Mientras tanto, la libertad condicional es una realidad cada vez más palpable para el convicto, a la medida que se vuelve más espiritual, observando cuáles son los misterios de Dios en la tierra y el modo en que éste se manifiesta frente a los hombres, más específicamente a través del sonido.

La idea no es tan alocada. No es la primera, ni será la última película sobre epifanías. Ahora bien, el director John Curran parece ingeniárselas para convertir una idea positiva en una estupidez. Y sorprende, porque es el mismo que convierte una tontería en una maravilla con “Al otro lado del mundo”. Acá, la segunda mitad de la película va volviéndose más y más idiota. Y para quien no se da cuenta en el proceso, bueno, está el final: que es más idiota que todo lo anterior. El marco es, podemos afirmarlo claramente, falso: acá la película nos habla sobre la revelación de Dios, pero en realidad estamos en presencia del Diablo, y su manifestación a través de las tentaciones de cada personaje (el sexo, la piromanía, el engaño), que antecede las acciones fuera del buen camino, y que alertan al espectador sobre cualquier actitud transgresora. Maldito zumbido que no me ha alertado antes de ver “La Revelación”.

Puntuación: 3/10 (Mala)

Las Acacias


Las acacias.

Trailer subtitulado al ingles.



Crítica.

“Las acacias” es la película argentina de la que todos los cinéfilos hablamos hoy en día. Por lo visto, a muchos les ha causado admiración. Otros, nos cuestionamos su grandeza con la mejor de las intenciones. Cada una de las secuencias que constituyen esta pequeña gran película, son geniales. Analizándolas individualmente, lo que cada una de ellas consigue es maravilloso. Pero el conjunto, es decir, la película en sí, no llega al corazón del espectador. Por otra parte, esta road movie es totalmente atípica. No verán un viaje con accidentes, con problemas en el motor del camión, con una lluvia que los hace detenerse. Tampoco verán personajes alocados, ni tampoco los verán destilando alegría. Simplemente vivirán la experiencia de ser testigos de un viaje de unos cuantos cientos de kilómetros, entre Paraguay y Argentina: repleto de silencios, de miradas despreciativas, de situaciones incómodas, de aburrimiento.
No voy a decir que esta película está mal hecha. Pablo Giorgelli, director y guionista, consigue emocionar con un espacio totalmente reducido, con pocos personajes y con muy pocas palabras. Algo alucinante y casi milagroso para el cine argentino: consigue momentos perfectos, usualmente con un bebé en medio, y casi mágicamente logra transformar lo “desagradable” del principio (tanto la película como su personaje principal, que resultan más que chocantes) en algo un poco más agradable, blando, accesible. Habiendo dejado en claro que está bien hecha, bien lograda, debo replantearme cuál es el tema/núcleo principal de la película. Y aún me lo pregunto. Porque después de todo, a no ser que alguien quiera subirse a un camión donde dos personas no se dirigen la palabra, donde un bebé llora sin parar, y donde el humo y el sudor están concentrados en el lugar, creo que pocos eligen ser testigos de esta historia. Que es muy bonita, por cierto, y que guarda en su interior un corazón inmenso, pero que como un puercoespín aleja por su apariencia hosca y poco agraciada.
Dentro de todas las road movies que recuerde, esta es la menos arriesgada, difícil, compleja, rebuscada, y quizá por eso una de las más efectivas. Lo fantástico está en el desprendimiento de los roles que, como dos personajes que no se conocen, deben asumir. Y ese lento proceso, que va tornándose obvio, acaba por envolvernos en una atmósfera muy especial. Conquista por la belleza del fondo, por los espejismos, por las miradas y por algunas situaciones brillantes (esa “confrontación” por el cigarro), y no precisamente por lo que hablan, por lo que generan en la historia, o por la historia en sí. El final, te recuerda inmediatamente a una película norteamericana. Quizá sea por lo fácil o lo condescendiente que es con el espectador, a quien deja un mínimo de satisfacción asegurada. Y demuestra, un poco, esa incertidumbre del ojo observador: su (consciente) torpeza prueba que es difícil encontrarle respuesta al cuestionamiento más grande, es decir, cuál es el motivo por el que “Las Acacias” existe.
Puntuación: 6/10 (Buena)