lunes, 23 de enero de 2012

Alma de héroes

Seabiscuit.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Nominada y derrotada en la entrega de los premios Oscar hace cerca de 8 años, “Alma de héroes” es una película para no dejar pasar. Son varios motivos los que la convierten en imprescindible. En principio, porque como toda película sobre competencias, te pone un poco nervioso, te altera, te atrapa. Es casi imposible de evitarlo. Acá, las carreras, los caballos en movimiento, la presión que ejercen las circunstancias sobre la calma del espectador está muy bien lograda. En segundo lugar, porque nos muestra que contra todo pronóstico, una película convencional puede dejar de serlo. Bueno, en realidad esta oración tiene un poco de verdad y otro poco de mentira. No deja de ser convencional en ningún momento (es del estilo de Secretariat), a excepción de algún giro argumental insólito y positivo (en la carrera contra el Almirante), pero está construida sobre algo más fuerte que la pasión, el amor, la esperanza, y cómo éstas pueden lograr que un caballo lerdo triunfe en una carrera. Está construida sobre la sagrada historia de los Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX.

Este modo de narrar “Seabiscuit”, a través de imágenes y metáforas que evocan la miseria del pueblo durante los años posteriores a la crisis económica de 1929, o los nuevos descubrimientos de posguerra, o los años de recuperación durante la década de 1930, es magnífico. De hecho, el inicio está sutilmente conectado con el final de la historia. Nos encontramos con que no importa el modelo T de Ford, sino la creación de una cadena de montaje mucho más revolucionaria que un móvil, un caballo que gana o un jockey fuerte. Y cuando nos hemos enfrentado a esas extensísimas dos horas y cuarto de metraje, tras habernos enfurecido contra las injusticias, contra las historias sin cerrarse, contra la soberbia de algunos, reconocemos que pese a todo hemos sobrevivido con una sonrisa. Porque nos llena de satisfacción en el mejor de los sentidos.

La película está bien lograda, una fotografía exquisita nos abre las puertas de un trabajo que sabe sacarle jugo a las mejores frutas. La interpretación de Tobey Maguire, junto a la mencionada fotografía, son lo mejor de la película. No lo son Jeff Bridges o Chris Cooper, personajes tan chatos como la actuación en sí, sino el hombre arácnido. Quizá, porque sabe captar las emociones más genuinas del ser humano competitivo. La rabia cuando ve injusticias desde su caballo, sabiendo que una respuesta violenta le puede hacer perder la carrera. Son cosas que nos muestran al hombre desde adentro, sin dibujarnos al sujeto perfecto, sino al violento, al reaccionario. La dirección de Gary Ross, por su parte, es tramposa (cuando un hombre “domina” a su caballo, jamás los vemos a los dos en un mismo plano), lo que le resta un poco de credibilidad a una historia demasiado mágica de por sí, pero profunda si buscamos aquello que la hace especial, aquello que la hace imperdible.

Puntuación: 6/10 (Buena)

3 comentarios:

David C. dijo...

Por esos años Tobey se encontraba en su mejor momento, hoy la verdad ya no lo veo. Saludos.

plared dijo...

La verdad es que le daria mas nota, una pena que esta pelicula pasara sin pena ni gloria. Me gusto bastante y bridges esta inmenso...aunque cuando no lo esta?. Cuidate y una buena entrada de una pelciula que no sule ser comentada en ningun lado. Abrazos

daniel dijo...

Yo le doy un 7, me gustó mucho, la historia tiene sus momentos emocionantes, no es extraordinaria pero vale la pena tenerla y darle un visionado. Muy de acuerdo con David, Tobey está casi desaparecido por ahora, en aquellos tiempoes estaba en forma; ojala y regrese por lo grande. Un abrazo.