sábado, 21 de enero de 2012

The Artist

The Artist.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“The Artist” nace en el vientre de una dicotomía más actual que nunca, aunque el blanco y negro puedan opacar el carácter contemporáneo de la idea. Se trata de la contraposición de dos conceptos que han dominado el universo, “lo viejo” y “lo nuevo”. Hoy en día, en el cine, esto puede verse desde el avance tecnológico y la amenaza que ha supuesto para el cineasta clásico, el enfoque antiguo, el viejo estilo. Las tres dimensiones, las explosiones de luz y color, los estallidos sonoros, han transformado la vieja manera de ver películas. Sentarse en una butaca y dejarse llevar por gestos, interpretar la historia desde su lectura. Algo muy divertido, pero también muy difícil para quien no tiene intenciones de pensar en un cine. Al igual que “El Ilusionista”, otra joyita del país galo, el avance de un concepto se da en detrimento del otro. Así como los viejos magos, los ilusionistas y ventrílocuos, quedan rápidamente olvidados por los actuales fanáticos del rock, acá, las caras del cine mudo parecen diluirse con el tiempo pasado.

Michel Hazanavicius se enfrenta a un desafío inmenso: como película de bajo presupuesto, francesa y contemporánea, nos entrega una historia de amor rica, universal (o bueno, americanista), muda (es discutible) y en blanco y negro. Y el resultado es buenísimo, porque es capaz de alinear todos estos recursos y convertirlos en algo grande, respondiendo con éxito a sus propias pretensiones de alimentar la creatividad del cine hurgando en los orígenes del mismo, en las raíces del séptimo arte. Contribuye abiertamente a la locura, al atrevimiento y al coraje que uno debe tener para asumir ciertas responsabilidades con el lector/espectador, y aún pudiendo ser mejor, es un logro notable. La historia, se enfoca en la transición del cine mudo al sonoro, y cómo los artistas del viejo modelo (o el artista principal) se ven removidos por la tormentosa tecnificación productiva. Y detrás de todo, el amor, para llenar los espacios vacíos con motivos que justifiquen la existencia del ser.

En pocos gestos resume sensaciones complejas, como las crisis existenciales, el orgullo malsano y el dolor e insatisfacción con uno mismo. Tiene un elenco capaz de transmitir lo que las palabras (nuevamente discutible) no dicen, principalmente la estrella de la película, que afortunadamente es argentina: Bérénice Bejó compone un personaje en degradé, capaz de trasladarse emocionalmente de un extremo a otro con envidiable soltura y fluidez, casi como patinando por el lienzo que la retrata como mujer. Jean Dujardin puede volverse bastante reiterativo a la hora de gesticular (tanto o más que el exhaustivo trabajo de composición musical hecho por Ludovic Bource), pero en el último tercio, tanto el actor como la música comienzan a pisar terrenos nuevos, desconocidos, probando que pueden existir más allá de los límites. Dujardin se convierte en un explorador de sí mismo; Bource, directamente, en un genio. Artísticamente impresionante, reta (y sin ser absolutamente osada: como he dicho en los paréntesis, es discutible, pero tengo la impresión de que para ser muda, tiene excesiva interacción a través de los intertítulos, aunque reconozco que son fundamentales para recrear la historia del cine en aquellos años) al espectador a viajar al pasado. Una máquina del tiempo que lo traslada al mundo de los guiños y las impresiones, de las metáforas e imágenes visuales, que lo traslada adonde ha nacido el arte que hoy se consume (por fortuna), quizá, creyendo que todo ha sido históricamente tridimensional e insufriblemente ruidoso.

Puntuación: 7/10 (Notable)

6 comentarios:

Mike Lee dijo...

Tengo ganas de verla, parece ser una de las propuestas que más están convenciendo en la categoría de premios, y el hecho de que sea muda me llama mucho la atención.

¡Saludos!

daniel dijo...

Vaya, pensè que te iba a gustar más. Estoy emocionado con su visionado, pero no he podido coseguirla, aunque se que no se necesitaran subtitulos en su mayoria. En tal cosa parece que entre The Descendants y The Artist te decantas por la primera. Posiblemente esta semana las vea.

Un abrazo.

Olvin Otero dijo...

Propuesta que me llama mucho la atención, le vengo siguiendo la pista desde Cannes. Creo que voy a divertirme un rato. Por otro lado siento que voy a recordar Singin' in the Rain..

Saludos.!

Carlos Andrés dijo...

I just saw Tears of love... Oh, sorry, i just saw The artist.
Sí, la acabo de ver y me atrapó con ese carisma magnético. Un historia nostálgica y encantadora. Me dejó con una gran sonrisa y ganas de bailar.

Saludos.

Dialoguista dijo...

Así que te gustó más o menos. Explayate un poco en lo que no, porque en la reseña das más cuenta de lo que si. jajaja
Lo cierto es que le encontraste más cosas positivas. Y la disfrutaste!!! Saludos!!!

magu dijo...

RODRIGO
Buenísima también esta crítica, jaja pero ah, yo le di diez, sobre todo para el perrito, jajaja, me encantó, mañana quiero leer tu crítica sobre MEDIANOCHE EN PARIS, que también me gustó mucho, gracias y saludos RODRIGO
magú