jueves, 19 de enero de 2012

Capitán América

Captain America – The first avenger.

Crítica.

Aunque la escenografía sea atractiva y la trama sea prometedora, y que parte del éxito consista en venderse como “una película basada en un cómic totalmente distinta a otras”, me ha resultado muy difícil tomármela en serio. Dos horas de un encuentro con actores conocidos, algunos muy bueno, en una película ruidosa y sin nada que ofrecerme. No es que no tenga nada que sea memorable, que se recuerde a posteriori; no, el error está en que carece de cualquier cosa que pueda captar por un instante la atención del espectador. No discuto la destreza estética del Capitán América, que por momentos es bastante aceptable, sí discuto que no me atraiga en lo más mínimo. Un pozo en el campo que no me inspira curiosidad, no me anima a asomar la cabeza para intentar descifrar qué hay oculto en el fondo.

Chris Evans demuestra delante de cámara algo insólito: no tengo recuerdos de una sola película donde el intérprete sea tan torpe como su personaje. Un superhéroe que se construye a sí mismo durante el propio transcurso del film, que va convenciéndonos de que no tiene tornillos flojos ni madera áspera. No quiero decir “metal oxidado”, porque deberé convencerlos yo, ahora, de que cualquier similitud con “Iron Man” es pura coincidencia. Pero en síntesis, es el mismo nivel de entretenimiento. La fórmula consiste en hacer mucho ruido, romper pocas nueces y caer bien igual. Nueces rompe las suficientes, y en mi caso, no ha caído del todo bien; sin embargo, la recepción ha sido mejor de lo esperado. Tiene historia de amor, humor inmaduro y efectos sonoros insoportables: toda una experiencia para la pantalla grande, para la oscuridad y las gaseosas. Pero cuidado, porque “Capitán América” puede engañarte con una historia intrigante como la Segunda Guerra Mundial, volviéndola fantasiosa, pero en realidad no se trata de una rivalidad apasionante como la guerra, sino una rivalidad que te mantiene despierto como dos hormigas peleándose por un pedazo de hoja en el suelo.

Lo único que me hace tomarla seriamente es el producto de sus grandes aspiraciones, que están basadas en la vocación de la cinta. Consisten en terminar. Nos conduce lentamente a un final que ansiamos con tono de protesta, y que acaba convirtiéndose en lo mejor de la película. No porque el ambiente cambie radicalmente su estructura visual, sino porque cada palabra, cada frase, es un cachetazo, un aire distinto, aunque no necesariamente fresco. Es una idea inquietante la que sugiere, que puede abrirnos las puertas (Dios no lo quiera) a una secuela. Por el momento, nos abre las puertas para escaparnos de un infierno ensordecedor, bien montado, mal narrado, pero nos hace huir con una complicidad casi infantil que tenemos con el autor. Sí, porque nos reímos amistosamente de ese tono audaz con el que la cierra, y no nos vemos más las caras por un largo tiempo. Espero.

Puntuación: 4/10 (Regular)

2 comentarios:

mientrasleo dijo...

Telefilme?
Me da mucha rabia que últimamente no atino y sólo entro a ver películas más propias de la televisión que del cine.
Los comics siempre han estado maltratados y cuesta encontrar adaptaciones buenas actuales, salvo Batman, claro.
Besos

plared dijo...

La verdad no me parecio peor que otras de este estilo. No entiendo muchas veces, por que unas si y otras no. En fin...... Por cierto soy plared y no me deja escribri con la direccion de mi blog de wordpresss. Sabes algo de eso? me pasa solo en los blogs de bloger