domingo, 15 de enero de 2012

Tinker, tailor, soldier, spy

Tinker, tailor, soldier, spy.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Tomas Alfredson demuestra que su impecable trabajo en “Criatura de la noche: vampiros” no ha sido accidental. Al contrario, demuestra un talento gigante a la hora de plasmar una historia oscura en la pantalla grande. Aunque a esa oscuridad, que funciona en ambas tan bien, le da distintos usos. “Tinker, Tailor, Soldier, Spy” es una gran película, por su capacidad bien sostenida de crear una atmósfera tramposa y perturbadora, que saca lo mejor de sí en unos cuarenta primeros minutos que merecen el respeto de cualquiera. Sus aires de grandeza la impulsan con toda fuerza a querer imitar el extraordinario trabajo de Florian Henckel von Donnersmarck; sin éxito en su ambiciosa misión, acaba ubicándose en un nivel compartido con películas como “El escritor oculto” de Polanski, “Los Infiltrados” de Scorsese, “Intriga en Berlín” de Soderbergh y “El buen pastor” de DeNiro, lo cual es más que bueno. Es lo que todo director poco conocido anhela con todas sus fuerzas.

El vaivén narrativo juega, como suele suceder en este tipo de películas, una mala pasada. Y el ritmo narrativo decae tantas veces como logra elevarse solo. Tras aquel revelador primer tramo, que aunque cuestione más que responder es revelador en el sentido que muestra sutilmente la naturaleza de todas las figuritas de este gran álbum, comienza la noche. Historias entrecruzadas cuyo objetivo es más “confundir” que “defender” la película en sí, acaban extendiendo innecesariamente la película, embrollándola y perjudicándola hasta cierto punto. Pero uno siempre recordará ese inicio, fuerte, salvaje, abrupto; esa estética impecable, grisácea; esa paranoia inducida por el director, que logra hacer más terrorífico el ambiente; esa música espectacular de Alberto Iglesias. En ese primer tramo se ve reflejada la esencia de una gran película, de grandes personajes, de un loable John Hurt, que en pocos minutos y pocas escenas entrega su mejor performance en los últimos treinta años, sino la mejor de toda su carrera. Compone uno de los personajes más exquisitos del año. John Hurt es tierra fértil, es buena cosecha y es un gran fruto. Lo que hace acá inquieta en la ficción, y extracinematográficamente conmueve.

Los diálogos van llevando ese segundo tramo a una rígida resolución, tajante como lo es el ritmo de la película, pero no a su nivel. No digo que la escena al son de “La Mer” no sea fabulosa, porque lo es; simplemente que todo lo demás, todas las escenas que finalmente destapan esas ollas a presión, que responden interrogantes viejos, carecen de fuerza. El final, ese plano final (que es tremendo) podría haber sido digno de ovación, y acaba por merecer no más que una sonrisa mínima de satisfacción, que muchos podrán confundir con la inmensa alegría de que haya acabado. Pero el producto en sí es bueno, y puede ser aún mejor si se lo mira con audacia. Porque después de todo, la realidad de esta película, es que no es más que una comedia de espionaje: va más allá del vacío existencial de un personaje llamado George Smiley (que recuerda a Wiesler, por supuesto), tiene más que ver con su apellido (smiley, sonriente) que con otra cosa. Porque en lo más minucioso radica la magia negra de esta intrigante historia, en las reiteraciones de Toby Jones sobre una posible conexión con los Estados Unidos (que son más y más divertidas). Por increíble que parezca, cuando en todos los casos suele ser al revés, “Tinker, tailor, soldier, spy” no es lo profunda que cree ser. Es buena, siempre y cuando se esté atento a todo lo que está a la luz, y no en la sombra.

Puntuación: 6/10 (Buena)

4 comentarios:

Olvin Otero dijo...

Le llevo mucha ganas a esta película, tendré que esperar hasta febrero para verla. Aunque leyéndote parece que es un poco fría y pasajera.

Saludos Rodrigo.

Mario dijo...

Voy a leer primero el libro, siendo el de mayor fama de Le Carré pero tengo mucha expectativa con ésta película; humildemente creo que es mi tipo de filme, como he leído es difícil de comprender en su totalidad que me parece un reto jugoso para el intelecto (se puede fallar pero hay un cierto goce en tratar de entender éste tipo de realizaciones), el lado lúdico de aprehender esa temática compleja de los tejidos que provocan los espías y los infiltrados. Ya la veré tarde o temprano. Saludos.

Manderly dijo...

A mi me ha dejado bastante fría! No logré entrar del todo en una trama bastante compleja y que resulta bastante plana.
No sé, esperaba otra cosa.
Saludos.

Carlos Andrés dijo...

Es muy fría. No me apasiona. Los giros soprendentes no me sorprenden. Pudo haber prescindido de metraje, tal vez.
Hurt se come a vocados cada escena en la que sale. El personaje de Oldman aporta elegancia, y su interpretación camina en crescendo hasta llegar a lo prodigioso.

Saludos.