lunes, 2 de enero de 2012

Warrior.

Warrior.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Si trasladáramos “A separation” a una jaula, el resultado no estaría lejos de “Warrior”, un drama deportivo familiar impactante dirigido por Gavin O’Connor. Nick Nolte interpreta a un sujeto que cuenta los días que lleva sobrio, y recibe la repentina visita de su hijo, a quien da vida el ya catalogado como “violento-corpulento” Tom Hardy (El Origen). Él no pretende solucionar sus conflictos familiares ni perdonar a su padre por sus errores pasados, simplemente tiene sus motivos para participar en una competencia de artes marciales mixtas y quiere que su padre sea quien lo entrene. Por otra parte, un profesor de física, para solucionar problemas económicos, encuentra la manera (un poco ayudado por el azar) de ingresar al mismo torneo, en el que dieciséis deportistas lucharán por un premio de, nada, cinco millones de dólares.

Si la película tiene un problema, y si podemos llamarlo problema, es que se aproxima más a “El Ganador” que a “El Luchador”, y aunque los títulos parezcan un espejo del otro, son terriblemente distintas. Acá, simplemente vivimos la ruptura y el desencuentro entre integrantes de una familia de deportistas, pero no experimentamos (como en la enorme película de Aronofsky) el infierno del deportista: ni en la frialdad de uno, ni en la “pobreza” del otro. Tampoco podemos hablar de infierno, ya que estamos frente a una evidente presencia divina. Sea del azar (¡aparece un casino!, para hacer más clara la cuestión), o de la magia, hay una fuerza que maneja los peones de este enorme tablero. Azar, no creo. Porque la suerte puede estar presente en uno o dos momentos, pero no en todos. “Warrior” es mágica, fantástica, porque algunas cosas difícilmente sean ciertas. Aunque uno como espectador se compenetra tanto en el viaje de estos dos sujetos (o tres, si agregamos al gigantesco Nolte) que no se pone a pensar tanto en por qué algo es así. Lo asume, porque está en el contrato que ha firmado.

Todo su árbol genealógico, erguido como un roble, nos atrapa desde el principio y nos conecta durante casi dos horas y media. Podemos decir que no es una película exclusivamente deportiva, pero por otra parte, es tremendamente deportiva. Razón por la cual es inevitable no ponerse nervioso ante los últimos combates. La última hora nos prohíbe estar relajados, y cuanto más cerca estamos del final, no podemos estar menos nerviosos ni aunque lo intentemos. Es una tortura aún para espectadores masoquistas, cuyo núcleo es una historia tan tierna como obvia, tan esperanzadora como empalagosa. Como capricho: creo que “Warrior” puede ser más efectiva si el espectador simpatiza con ambos, y no con uno solo. ¿Qué pasaría si uno no supiese a quién alentar? La película deja en claro que ésa es la idea: confundirnos (comentaristas que se dividen entre uno y otro, ambas causas nobles), pero un personaje pedante, aunque su frialdad ayude con algunas cosas, le resta este efecto. Como joya a destacar: sin dudas la oscarizable labor de Nick Nolte, quien se compromete con este desolado y resignado hombre ofreciéndonos una tremenda actuación. Al final, con semejante experiencia, uno no puede evitar quedarse con las cosas buenas.

Puntuación: 6/10 (Buena)

1 comentario:

daniel dijo...

A mi me encantó; los clichés son pasables cuando la adrenalina en la que la cinta nos envuelve es tan colosal que no puede uno ni pestañear al aproximarse a los minutos finales. La canción que suena en las últimas escenas me pareció sublime y perfecta para el film y lo que se estaba contando. Las actuaciones están esplendidas, los 3 actores principales se lucen con creces.

En definitiva para nada un desperdicio, una pelicula que vale mucho la pena.

Muy buena reseña como siempre Rodri. Un abrazo.