miércoles, 8 de febrero de 2012

Gigantes de acero

Real steel.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Hugo Jackman está bastante lejos de ser Nick Nolte, pero ambos interpretan casi el mismo papel en dos trabajos que, sea por la inmensa cantidad de clichés o por la historia en sí, pueden llegar a sentirse identificados uno del otro. En los dos casos, notamos la difícil relación entre un padre y un hijo, de los cuales uno está dispuesto a recomponer las cosas. Pero aunque la cuestión humana no adquiere la complejidad debida en “Gigantes de acero”, cosa que puede notarse también en el final (del que uno no puede fiarse: este tipo de trabajos siempre puede extenderse en una secuela explicativa o arrepentida, seguramente peor), está claro que la película tiene todo lo que gusta al público, e inclusive a los críticos. Porque el deporte (el boxeo, las artes marciales mixtas, la lucha) llama la atención, y aunque no lo quiera, emociona por alguna razón. Acá, es imposible no sentir simpatía con una, o varias máquinas. Más, cuando son máquinas que reciben palizas como en ninguna otra película de similar temática. Estamos frente a una obra básica, de la que no puede extraerse mucho fuera del entretenimiento, que nos mantiene en vilo durante dos horas apasionantes.

El guión parece un bote bombardeado, está plagado de agujeros, grietas, fallas, desperfectos. La historia es sencillísima e, insisto, hace pie en lo más superfluo, como en las competencias y en el entusiasmo que despiertan en un joven. Puede ser que esté en la sangre, pero ese entusiasmo posiblemente tenga que ver con las posibilidades de recomponer una relación necesaria: un niño que, al morirse su madre, necesita un sostén que nadie puede darle fuera de su propio padre, un gran Jackman, desalmado, robótico, víctima de la tierna experiencia de esta “extraña pareja” a lo largo de la cinta. Una comedia de acción que no podrán perderse los más chicos, aunque cautivará la atención de los más grandes.

Por otra parte, en este futuro cercano, el boxeo está protagonizado por criaturas robóticas: controladas manualmente, con registro de voz, con máquinas auxiliares (la tecnología se dispone a justificar los innumerables golpes de suerte, que no son tantos, pero sí conservan la obviedad de “Warrior”). Para lograr un efecto creíble, capaz de sustentar tanta tecnología futurista en un plano más palpable, hay un gran trabajo del equipo técnico. De hecho, le ha hecho conseguir una nominación al Oscar por sus efectos visuales, que no son gran cosa, considerando lo que los estudios son capaces de hacer, pero que agilizan la historia. Un entretenimiento para el pueblo, que no justifica las extrañas reacciones humanas, se dedica de lleno en estudiar a la máquina. Dejo a criterio del lector si es un error o un acierto para la historia. Desde lo personal, la calificación y lo previamente mencionado dejará bastante clara mi postura al respecto.

Puntuación: 5/10 (Floja)

1 comentario:

mientrasleo dijo...

Pues verás, la película es efectivamente floja. Pero considero que no tienes más pretensiones que las de entretener a un puñado de chavales que arrastren con ellos a sus padres. Eso me sorprendió, la esperaba un poco mas transformers, más adolescente si quieres. Y me topé con una película para niños.
Entretenida, sin más.
Un beso