miércoles, 29 de febrero de 2012

Jack y Jill.

Jack & Jill.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Pilas no, montañas de clichés congregados para una función lamentable protagonizada por el humorista poco cómico y muy exitoso Adam Sandler y la esposa de Tom Cruise: Katie Holmes. Con una premisa divertida y el mismo desafortunado humor que suele incluir Sandler en sus comedias, “Jack y Jill” va de mayor a menor, rebotando y rebotando hasta finalmente caer. Muchos la han considerado la peor película del año, aunque es muy difícil serlo compitiendo con la todopoderosa “Transformers: el lado oscuro de la luna”, que una vez más demuestra que su campo de batalla no es la gloria, sino el fango. Estamos frente a una comedia ingenua que reúne todo lo obvio que sea posible, y que poco nos sorprende, aún cuando roza con su falta de talento la frontera del mal gusto.

Dos hermanos gemelos con una relación bastante conflictiva deben convivir durante un tiempo. Ella es una fracasada (interpretada por Sandler, quien le demuestra a Eddie Murphy que no se necesita tanto maquillaje para hacer de mujer, y sí un poco de gracia –que él tampoco tiene- para hacer reír). Él es un trabajador antipático. Esta comedia se enfoca en los choques cotidianos entre ambos, la sensibilidad de ella, el mal carácter de él, con una resolución tan amena como predecible. Lo que sorprende es la intervención de Al Pacino, que le inyecta una gracia inesperada que ayuda a levantar el decaído espíritu de la película. Por otro lado, los chistes de gases y judíos se tornan extenuantes, pero abundan en el universo de los guionistas, entre los que increíblemente no se encuentra Sandler.

Su introducción y sus créditos finales, con testimonios de hermanos gemelos (vaya a saber uno si lo son realmente, o sigue siendo ficción pura), son lo más interesante. Aunque es innegable que, por momentos, las idioteces sacan una sonrisa. Siguiendo la línea de la otra comedia dirigida por Dugan y protagonizada por el cómico (“Una esposa de mentira”), las exageraciones, por grotescas que parezcan, alcanzan un efecto mayor a la seriedad forzada. Ni hablar del personaje de Jill, sobreactuado y muy mal escrito, pero que con una indescriptible e injustificable gracia aportada por el humorista, genera una simpatía que hace sentir culpable al espectador. Después de todo, algo así sucede en “Norbit” (con Eddie Murphy), y sucede con muchas de estas comedias. No aportan otra cosa que un buen rato, cargado de un patetismo noble, con el que a la larga acabamos solidarizándonos con una sonrisa.

Puntuación: 4/10 (Regular)

1 comentario:

Ismael Cruceta dijo...

Buff, a mi esta me da una pereza increible!! jajaja