jueves, 9 de febrero de 2012

Kung fu panda

Kung fu panda.

Crítica.

Po, el panda al que da la voz el actor cómico Jack Black, debe ser el único personaje con el que el humorista no se jacta de sus habilidades para tararear canciones. Parece ser que este artista de la comedia estúpida encuentra en la animación un resguardo más seguro, pues no lo expone ni a él, ni a sus insufribles muecas. Aunque la esencia de ambos (de Po y de Black) es la misma, más allá de que los efectos de la caricatura tiendan a tapar la realidad: son dos sujetos ordinarios, vulgares y buenos para nada, aunque visto con el catalejo de Dreamworks, la situación puede convertirse en otra radicalmente distinta. Después de todo, esta famosa productora (que se ha convertido en la segunda empresa líder de animaciones cinematográficas, basándonos estrictamente en lo técnico) suele hacer lo mismo con todos sus personajes, aunque con algunas variaciones. Son criaturas comunes y corrientes que deben aprender a asumir su rol en situaciones extraordinarias a través de la aceptación de sus propios defectos y, por sobre todas las cosas, considerando y explotando sus escasas virtudes.

No me voy a poner a discutir con nadie lo bien que se ve “Kung fu panda”, queda a la vista de todos el virtuosismo visual que se despliega en estos grandes escenarios de la China donde todos hablan inglés. Todo está exquisitamente montado, fiel a los más mínimos e insignificantes detalles. Aunque no alcanza. Se comete el pecado que, constantemente, cometen películas infantiles: dado que su duración es usualmente breve, pues rara vez exceden los noventa minutos, no saben qué hacer con tan poco tiempo. Y lo manejan mal. Entonces, sucede algo obvio: hay demasiado entusiasmo con el principio, con la presentación de personajes (que dicho sea de paso, es muy buena), con la transición del mundo ordinario al mundo extraordinario, pero la resolución acaba viéndose afectada por el apuro. De esta forma, se explica por qué todas las animaciones están destinadas al fracaso (no en taquilla, desde luego), y es porque son incapaces de redondear una historia acorde a los parámetros de tiempo que ellos mismos, de alguna forma, se proponen.

Pese a no ser una comedia de acción fallida, tiene sus problemas y sus puntos fuertes. Es bastante dinámica, las escenas de acción están muy bien hechas, todos los personajes son buenos en sí solos y se lucen, tienen su lugar. Aún así, no creo que ninguno de todos los que asoman la cara me genere algo de gracia. Mucho menos, creo que me hagan soltar una risa. “Kung fu panda” sabe que tiene la posibilidad de ganar terreno mostrando, y opta por mostrar en lugar de contar; una decisión más que inteligente, que no todos son capaces de tomar, y mucho menos de ejecutar con decencia. Ahora bien, que los diálogos (que son los canales mediante los que fluye un mensaje) parezcan escritos por un niño de tres años dedicados a bebés de tres meses, es un hecho. Y me atrevo a decir que es un hecho bastante lamentable. Déjense llevar por lo que ven, y no la oigan. Es el mejor remedio.

Puntuación: 4/10 (Regular)

1 comentario:

Manderly dijo...

Apenas la recuerdo, pero sé que me hizo reir, aunque no es la película de animación que más me gusta.
Saludo.