miércoles, 15 de febrero de 2012

La culpa es de Fidel

La faute à Fidel!

Crítica.

Julie Gavras dirige “La culpa es de Fidel”, un fiel reflejo del marcado estilo de su padre, el famoso director de “Z” y “Missing”. Principalmente, porque sabe explotar la inocencia de una niña de casi diez años, mezclar la comedia y el drama, ir develando los misterios de una familia que tanto la muchacha como los espectadores ignoramos. El principal logro de Gavras está en ubicarnos detrás del ojo de Anna, la niña, no para generar un alineamiento ideológico, sino para identificarnos con su curiosidad, su percepción de que algo sucede. Y sobre todas las cosas, esa horrible sensación de no entender absolutamente nada de lo que pasa más allá de lo que se ve. “La culpa es de Fidel” arranca en movimiento, con el conflicto ya iniciado, y está en nosotros ir percatándonos de todas las frases, aún de las más insignificantes, para construir el rompecabezas. Ya en la segunda mitad de la obra, vamos analizando un mensaje más serio, quizá algo triste (dependiendo de quien lo vea), más profundo y muy bien logrado.

A estas alturas, podemos decir que tiene similitudes con películas como “El Secreto” de Salvatores, “El niño con el pijama a rayas” de Herman, inclusive la comedia “Mujeres al poder” de Ozon. No llega a ser un drama terrible, aún siendo bastante lamentable; tampoco una comedia para reírse a carcajadas, aún siendo por momentos sumamente mordaz, figurativa, inocente. Pero sí un documento que refleja, entre otras cosas, cómo influye en los niños que el mundo de los jóvenes y el de los adultos esté tan separado, así como el modo en que los jóvenes absorben absolutamente todo lo que les es enseñado. Anna es una mujer partida en dos, cuyo corazón es cuadrilátero de disputas simbólicas, ideológicas, de dos posturas cuya inocencia le impide discernir entre la “correcta” y la “incorrecta”. Una frase lo dice todo: “juguemos a Allende y a Franco, yo seré Allende, el bueno”, respondida con un “pero Franco también es bueno”. Ahí, los dos hermanos, muy pequeños, demuestran que nadie tiene la verdad absoluta sobre la vida, sobre la política, simplemente pasa por un sentimiento, por una corazonada. También por motivos circunstanciales, anexos a la realidad del momento (humana, social).

“La culpa es de Fidel”, detrás de la complejidad, de su ácido discurso, de su prudencia típicamente francesa, oculta mensajes mucho más importantes. Por un lado, el hecho de que uno no debe enseñársele a alguien un concepto. Debe darle las herramientas suficientes para que desarrolle los conceptos por sí solo, sin ningún tipo de influencia (dice la película: “dale a un hombre y un pez, y lo alimentarás un día; enséñale a pescar y le darás de comer toda su vida”). Anna recibe una enseñanza católica de un oído, y gritos a favor del socialismo en el otro. Pero no comprende ninguna de las dos perspectivas, simplemente ha aprendido el Génesis, el Espíritu de Grupo, cosas que estas fuentes educativas le han inculcado durante su infancia. Sin embargo, la solución radica directamente en iniciarse, en leer, en aprender de verdad y de manera independiente. En ver las dos caras de la moneda y sacar sus propias conclusiones. De alguna manera, “la momia” define su lugar en el mundo, o cree hacerlo. Pero tiene nueve años, y un largo camino por recorrer.

Julie Gavras nos trae una lección de cine sociopolítico, un trabajo dividido en dos partes que se superan, una a la otra, constantemente. Son cien minutos de una tensión que afecta, que no deja indiferente. Además, su final propone múltiples lecturas, extensos debates que serán enriquecedores para el individuo de llevarse a cabo. Porque es muy interesante el tema en sí, la disputa entre dos ideologías que han dominado el mundo durante un siglo entero, pero es mucho más exquisito ver cómo la mente y el corazón de una persona que ignora todo esto, luchan en el interior de la misma por algo mucho más valioso que una guerra, que una revolución, que un trágico pasado y un turbulento presente: mente y corazón luchan por el futuro de alguien que se abre camino en el mundo, que comienza a demostrar que tiene una voz, que es capaz de tomar decisiones y creer en ellas con la misma convicción con que Julie Gavras cree en esta gran película del cine francés, influenciada nada más y nada menos que por un gran artista, de quien parece estar heredando las mejores cosas.

Puntuación: 9/10 (Excelente)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta película no es sobre descubrimiento sino un relato de alienación, de niños ricos criados con todas las ventajas de occidente a los que no les cuesta nada abrazar una causa o ideas tropicales. La niña es una victima de sus irresponsables padres, la cual es alienada y victima de un lavado de cerebro ideológico. La escena final en el colegio, despojada de las ropas que siempre usó sólo es una alegoría de la despersonalización.

Cyrux360 dijo...

donde la puedo descargar