lunes, 6 de febrero de 2012

Pina

Pina.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“Pina” es, sobre todas las cosas, un homenaje. De esos que los grandes cineastas (y se me viene a la cabeza Manoel de Oliveira, quizá porque uno siempre se da el lujo de ver “Belle de tour” o “Belle toujours” cuando la tiene a su alcance) suelen hacer para demostrar que tienen con qué hacerlo: que están respaldados por una gran trayectoria que les otorga autoridad para la dedicatoria. Aunque no me parezca la forma adecuada, creo que como homenaje es bastante emotivo. Se jacta un poco de su propio ingenio (cada testimonio está hablado en idiomas diferentes, y quienes hablan son individuos de distintas nacionalidades, como para decir “el talento de Pina ha rozado los márgenes del mundo, y el mundo le devuelve todo el sacrificio con palabras amables, algunas casi poéticas”), pero aún así verla es una experiencia que enriquece el alma, porque visualmente es puro talento.

Estamos frente a un documental que desafía todas las leyes (sus personajes desafían a la naturaleza; su director, Wim Wenders, se atreve a hacer un documental atípico, siendo fiel sobretodo a la estética de Pina, una ilusionista), incluyendo una parte testimonial que, por magnífica que parezca, siempre corta la emoción que uno siente al ver, por ejemplo “Full Moon” (para mencionar uno de los momentos más sublimes de la obra). Son pequeñas decisiones del cineasta que afectan al conjunto. Porque uno, al verse interrumpido tantas veces en una misma pieza, no logra dejarse llevar. No creo que sea algo malo, simplemente algo que desde lo personal me aleja un poco de los objetivos de Wenders, entre los que indudablemente se encuentra lo sensorial: percibir en la piel esa mirada radical de la talentosa coreógrafa.

Alternando momentos conmovedores con otros más grotescos, “Pina” funciona bien como la reconstrucción de ese estilo barroco, que atrapa. Sabe plasmar muy bien la perspectiva artística de Pina, creo que en ese sentido, Wenders merece mis elogios. Pero el todo me resulta distante, nunca me siento involucrado (aún sintiendo interés por una de las artes más complejas) y mucho menos puedo palpar honestidad en el homenaje. No hay dudas que estamos ante una película muy bien filmada, bastante precisa y premeditada, pero quizá este perfeccionismo (y miren que es difícil crear un perfeccionismo barroco; casi contradictorio) sea el que la haga mucho más fría de lo que constantemente pretende ser.

Puntuación: 5/10 (Floja)

1 comentario:

Manderly dijo...

Es un gusto visual! La música también me ha gustado mucho. Las secuencias que más me han gustado son las que tienen lugar en el exterior.
Creo que es un buen homenaje.
Saludos.