miércoles, 14 de marzo de 2012

El perfecto asesino.

Léon.

Trailer en su versión original.

Crítica.

La ganadora del Oscar Natalie Portman ha nacido alguna vez, sí, y su carrera ha quedado marcada por siempre gracias a su estupenda personificación de niña intrépida y golpeada en “El perfecto asesino”, un drama de acción que chorrea sangre por todos lados, como suelen serlo las producciones francesas. Ningún país maneja tan bien la hemoglobina como Francia, motivo por el cual muchas de sus producciones pueden resultar impresionables. Sin embargo, las bromitas de la que hoy critico pueden edulcorar bastante la situación. En contraste con, claro, un inmenso Gary Oldman, que compone uno de esos villanos que hoy son agradables por lo malos, pero que ayer han sido motivo de bronca para muchos espectadores. Y completa el elenco un Jean Reno haciendo tan bien lo que siempre hace: sostener un arma, recibir balazos y matar gente. Casi quince años más tarde, en “El inmortal”, sigue haciendo lo mismo.

Para muchos, “El perfecto asesino” ha definido una década. Creo que es una opinión bastante descabellada, y que nadie ha sabido justificarla del todo. Primero, porque no tiene la relevancia de una obra revolucionaria o transformadora; segundo, porque no tiene un estilo puro, sino que mezcla un estilo pop con una narración clásica; tercero, porque la década ha sido muy superior a esta película. En síntesis, no define una década porque es mala, y la década es bastante buena. Obras maestras hay muchas, y todas han sabido captar la esencia de tiempos que Leon, ese emblemático personaje oscuro y justo, no ha imitado. Aún así, es un esfuerzo por emular los aires de suspenso clásicos, más lejos de sus objetivos expuestos, pero más cerca de lo aceptable que de lo catastrófico. Por otro lado, cabe aclarar que gran parte de sus fallos tiene que ver directamente con el guión, que es bastante malo. Personajes chatos que sus intérpretes saben sacar a flote, diálogos imbéciles y típicos (que casi más parecen un homenaje que un error, aunque el destino de la historia descarta la primera probabilidad) así como situaciones demasiado fantasiosas.

Aparte de hacerse cargo del guión, Luc Besson es el director de “El perfecto asesino”. Pese a que no hace un trabajo memorable, que sí ha logrado en otras películas más sencillas y menos aparatosas, es de las cosas a destacar. Sorprende, eso sí, que no haya reconocido los propios errores del guión, incluso como director. Pero si ponemos en una balanza las cosas malas y las cosas buenas, la dirección hace mucho peso. Le da calidad artística, más allá de las dimensiones que pueda tener la historia. Es como si primero tuviésemos la textura y después el soporte: de alguna forma, Besson ha confiado demasiado en su talento, que no exhibe particularmente acá, pero que sí ha demostrado con argumentos de mayor madurez, complejidad, retratados en la década pasada.

Puntuación: 4/10 (Regular)

martes, 13 de marzo de 2012

La vida es un milagro.

Život je čudo.

Trailer subtitulado al español.

Video adicional.

Uno de los mejores momentos de la película.

Crítica.

Emir Kusturica es a quien suelo llamar, a modo de chiste, el director de animales por excelencia. Es muy raro que en una producción suya no aparezca algún característico mamífero (o no) que se robe la atención del espectador. Algo ya ha sucedido con “Underground”, la obra maestra que le ha dado al director su segunda Palma de Oro en el Festival de Cannes (1995), pero acá hay doble mérito de un elenco: la fauna pasa a segundo plano (aunque sea algo totalmente discutible: alguno se habrá enamorado del oso asesino o del burro suicida) y son los humanos los que deben enamorar al público con sus excentricidades, que siguen el instinto del maestro de las exageraciones y las locuras más divertidas. En dos horas y media nunca se desploma el ambiente, nunca deja de sentirse el olor a fiesta. Después de todo, el cineasta homenajea a la vida misma, en los tiempos más difíciles (el abandono de una mujer, el engaño, la guerra, la “desaparición” de un hijo) y expone sobre todas las cosas malas el amor como condimento salvador de los malos platos.

“La vida es un milagro” cuenta la historia de un matrimonio que convive con Milos, un muchacho joven, que se trasladan a la frontera entre Serbia y Bosnia. El padre, es un ingeniero contratado por el alcalde para restaurar el funcionamiento de las vías ferroviarias. La madre, una cantante de ópera. El hijo, un talentoso futbolista. Pero cuando la inminente guerra civil golpea las puertas del lugar, la desgracia empieza a hacer vibrar las colinas en la bellísima región balcánica, y el ingeniero debe afrontar su situación con ingenio y optimismo. Es una historia dramática pero en clave de humor, un romance insólito que pone a prueba la tolerancia y burla a la guerra que, en todas sus películas, Kusturica tilda de absurda. Siguiendo con ese ojo crítico, ácido y encantador del director, monta un escenario fabuloso donde la orquesta sigue tocando aunque la niebla, el polvo y la oscuridad parezcan arrastrar malos augurios.

Con la picardía de siempre, con ese ritmo disparatado y momentos tan memorables como ridículos, “La vida es un milagro” recoge lo mejor del cine de Benigni, Leigh y Kaurismäki (para mencionar algunos a lo largo del mundo) y se exhibe directo hacia el mundo, aún imperfecta, como un clásico incomprendido. Después de todo, es una experiencia sumamente agradable para cualquier espectador, con un final que encantará por mantener el tono delirante del resto. Una composición cálida y sensible, pero que no busca la lágrima del espectador en los momentos que pueden parecer tristes: roba la risa y enamora cuadro a cuadro, algo más que loable en tiempos tan duros como los que se viven hoy en día.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)

lunes, 12 de marzo de 2012

Hierro 3

Bin-jip.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Kim ki-duk tiene algunas particulares de las que es necesario estar enterado antes de ver una película como “Hierro 3”, a la que muchos consideran su obra maestra. Por un lado, es cine poético, y probablemente el director sea uno de los mejores poetas del cine contemporáneo. Plagado de metáforas que hablan y gritan por sí solas, es un estilo que se toma su tiempo para contar situaciones utilizando no demasiadas palabras. Por otro lado, el objetivo del director es acercarnos historias insólitas y convertirlas en algo creíble a los ojos del espectador universal promedio. Por lo tanto, es muy posible que no podamos creer nada de lo que vemos en la introducción, que nos parezca absurdo, pero en la resolución acabamos justificando algunas reacciones extrañas. Este gran drama romántico no se escapa de estas dos cláusulas que escoltan el siempre interesante cine del director coreano, responsable de otras grandes obras como “Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera”, “Aliento” y “El tiempo”.

Narra la historia de un joven muchacho del que nada sabemos, ni sabremos, cuyo hobby es usurpar casas mientras sus propietarios se hallan de vacaciones, vivir cómodamente en ellas y huir de ellas sin robar nada cuando sus dueños regresen. De esta forma, somos testigos de las diversas historias que esconden estos muros, que son simplemente paredes montadas sobre el suelo, y no necesariamente hogares. Él es un hombre silencioso, pero cuando su destino conecta con otra mujer silenciosa que vive, invisible, en su propio y tormentoso “hogar”, nace algo especial. Ambos se unen en la clandestinidad de su labor diaria, conociéndose a sí mismos y, como siempre, poniendo en peligro sus propias (y pobres) existencias. Ésta es una encrucijada moral importante, difícil de entender en su totalidad. Pero lo más importante de todo es ver cómo evoluciona una relación que, en otro contexto, estaría destinada al fraude. Ambos son sujetos “sin hogar”, aunque una casa pueda decir lo contrario: son personas sin amor que buscan su lugar en el mundo y no lo encuentran, personas que cargan amargura, angustia, dolor, y que se buscan constantemente en el universo de las sombras, de las personas que ningún otro ve. La historia de amor entre dos fantasmas que intentan palparse, uno al otro. Se hace carne la absurda imagen de “capturar una sombra”.

De ahí viene la idea del “peso”, porque entre la gravedad y las sombras tenemos un poema bastante complejo, al que se suma la confrontación entre la realidad y la fantasía para tapar (y creo que sí, de manera forzada) cualquier delirio en el argumento. Una frase intenta tapar los pozos que la desgarradora historia ha podido dejar abiertos en la tierra de nadie. “Hierro 3” juega con estas cosas, con el humor negro y con la violencia explícita (doméstica o no) para construir algo magnífico, y sobre todas las cosas, necesario. Una fábula sobre la felicidad, sobre la violencia de género (que enmudece a tantas mujeres libres de hablar, si así lo quieren), que nos hace olvidar de su costado fantasioso y nos envuelve en el erotismo de su propuesta, en el dolor de sus ojos desbordantes de culpa, en sonrisas que nos liberan.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)

domingo, 11 de marzo de 2012

La vida nueva.

La vida nueva.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Un traspié en la notable mejoría cualitativa del cine argentino, dirigido por Santiago Palavecino. ¿La historia? Posiblemente la mejor del año. ¿La película? Posiblemente la peor dentro de producciones nacionales. No se han seguido bien los pasos. Es un desperdicio total. Da lástima, sí, porque los horizontes que abre esa historia deliciosa de frustraciones, de obsesiones y desamores, manchadas por una subtrama que roza lo policial en varias ocasiones, son para nosotros algo imposible de ver o tocar. Tenemos fe en que puede abrirnos un panorama interesante y atractivo, pero como espectadores nos vemos engañados por las apariencias. Con algún momento bien logrado, poco a poco se cae a pedazos. Una duración breve no llega a amortiguar el golpe; al contrario, lo hace mucho más duro.

El telón se abre y nos enfrenta a la imagen de Martina Gusmán, esposa del cineasta Pablo Trapero (Leonera, Carancho), una estupenda actriz que acá encarna a una mujer embarazada e infeliz, sin intenciones de parir nuevas ataduras a la vida que detesta. Su esposo, a quien da vida (aunque eso es discutible) el también crítico de cine Alan Pauls (que es tan bueno criticando como actuando), sí desea ese hijo y ama a su mujer con locura. Pero se ve tocado indirectamente (y poco a poco, sí, de forma directa) por una riña que deja a un muchacho en coma. Algo así como el personaje de “Bullhead”, que acaba siendo protagonista de peligrosos acontecimientos sin que “quiera” serlo. “La vida nueva” nos muestra el camino que debe recorrer ella para comprender lo que quiere mientras el tiempo pasa y las cosas cambian. Puede parecer simple, pero en el fondo es compleja, aunque gracias a su realización vuelve a ser simple. Desgraciadamente no hay demasiados planteamientos interesantes en 70 minutos. Todo lo que vemos está explicado en exceso. Hay graves problemas relacionados a la sobreactuación. Un guión que desaprovecha la riqueza de la trama. Silencios y miradas que no contribuyen en nada. Una lentitud exasperante que nos despega poco a poco del drama.

Cabe aclarar que el título es de los pocos aciertos que tiene (otro puede hacer darle una tonalidad rojiza a los encuentros de Gusmán con Palacios, sugiriendo cierto erotismo que falta en su relación marital). Es ambiguo, hasta poco antes del final. Después de todo, son dos vidas nuevas: la que Gusmán quiere, y la que debe nacer. Con el correr de las escenas, tomamos el timón del alma del personaje y emitimos opiniones mientras ella toma decisiones. ¿Cuál es la vida nueva que queremos? ¿Qué es lo que debemos hacer para escapar? Sin ofrecernos una pizca de su tragedia intimista, ofrecemos una historia más entre tantas historias, con un final débil, sin alma y sin timón.

Puntuación: 3/10 (Mala)

sábado, 10 de marzo de 2012

Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo.

Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Vagando entre el cine experimental y el absurdo, “Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo” es todo un éxito que resulta de la gran imaginación que demuestra la propuesta, así como de la graciosísima trata que se le da a temas tan extraños como éste. Emilio Disi interpreta a un hombre anciano que se encuentra a un sujeto que le ofrece revivir diez años de su vida (del momento que la misma rata de laboratorio escoja) a cambio de un millón de dólares. Este sujeto ha adquirido poderes sobrenaturales y se ha convertido en inmortal, lo que lo hace vagar por el mundo buscando conejillos de indias, incluso en lugares aburridos como Olavarría donde, según la historia, hasta las moscas se aburren. Y finalmente accede al experimento, para saldar este pacto con diez años de su pasado.

Esta comedia fantástica reencuentra al cuerpo con el espíritu, a la mente con el corazón: con sesenta y tres años encima, el hombre ha experimentado cosas que no le son útiles para nada, o como tan abruptamente queda expuesto en “Entre los muros”, “no ha aprendido nada”. Sin embargo, él cree que sí, y es ahí donde la trama se vuelve interesante. Nos muestra la mentalidad vacía de un hombre vacío que se cree pleno, en un contexto histórico distinto al que se ha amoldado casi mágicamente: sus divertidísimos intentos por hacer de la vida del mundo, y de su propia vida algo mejor, y luego de hacer de la vida del resto algo peor, son parte de las bromas de las que se nutre “Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo” para ser más ácida y mucho mejor. Redondea el humor de “Cruzadas”, la comedia dirigida por Diego Rafecas y protagonizada por Nacha Guevara, Moria Casán y Enrique Pinti, donde lo raro se vuelve tentador para el espectador. Una vez que nos vemos inmersos en la fantástica historia, como tratándose de una adicción, no podemos escapar de la risa, producto de las hilarantes ocurrencias que tanto el testimonio del creador del cuento, como sus propias marionetas, dejan marcadas en la obra.

Quizá esas exageraciones pueden volverse un poco en contra del mensaje, pero no para quien se meta de lleno en el estilo tan radical que ofrece el cine de Mariano Cohn y Gastón Duprat, responsables de “El hombre de al lado” y “Yo, presidente”. Yo creo que más en contra puede volverse la irregularidad con la que está contada: y sin tener la culpa el joven intérprete, desde la aparición de Darío Lopilato en escena (el cuñado de Michael Bublé, para quienes no lo conocen), el ritmo decae. En humor, en inteligencia, en todo sentido. La resolución final es notable, eso sí, pero el camino previo está repleto de piedras que dificultan el paso. Queda en claro que es una burla en su conjunto, políticamente incorrecta, desfachatada e informal, pero aún así uno de los trabajos más divertidos que nos ha dejado como herencia el pasado 2011.

Puntuación: 6/10 (Buena)

viernes, 9 de marzo de 2012

Attack the block.

Attack the block.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Con todo el vértigo narrativo y su singular puesta en escena, “Attack the block” es, sin demasiadas dificultades, una de las mejores películas sobre invasiones extraterrestres en muchos años. Pensar en comedias como “Paul” u obras de ciencia ficción con aires de clásico americano como “Super 8” es permanecer en un estado que no garantiza demasiadas sorpresas: ni siquiera garantiza pasar un buen rato. Pero esta británica que hoy critico es más que entretenida. Y sin alcanzar grandes niveles de calidad, es una propuesta destacable dentro de lo común, sin ser extraordinaria pero afortunadamente sin defraudar en ninguna instancia. Ciencia ficción, Serie B, juventud, extraterrestres, pueden ser motivos suficientes para alejar a todo aquel que no sea fanático del cine y del género, pero puede volverse a favor siempre que se tomen estos datos con pinzas: cada aspecto de la obra está tratado con inteligencia, sin dejarse influenciar por la fuerza, lo que puede significar que verán un trabajo que se esfuerza por hacer peso en lo argumental, más que hacerlo en los efectos visuales y sonoros, que dicho sea de paso, son muy buenos.

Muchos juzgarán su simplicidad, algo que nada tiene que ver con la duración. Es una película sencilla, con una trama sin demasiadas vueltas de tuerca, pero con muchas secuencias de acción a gran velocidad. Son muchas pequeñas batallas entre especies que se toman su tiempo, logran algo más amalgamado y, en conjunto, con tendencia a lo versátil: se elabora un juego entre el espectador y la acción viva, casi a tiempo real (sucede todo durante una noche), que aumenta la dosis adrenalínica que cada escena inyecta al atento observador. También capta la esencia de los jóvenes, cómo algunos pueden dominar a otros, cómo los “más fuertes” pueden verse eclipsados por algo que no comprenden. Y sobre todas las cosas: cómo un villano puede volverse un héroe. Algo así pasa con The Driver en la excelente obra de Nicolas Winding Refn (Drive), que relata esa metamorfosis, aunque con mayores atrevimientos. En “Attack the block”, quizá esa conversión se da de forma más explícita (ahí es donde el personaje de la simpática Jodie Whittaker, resucitada tras protagonizar “Venus”, comienza a perjudicar el resultado final), y acaba jugándole un poco en contra.

Pero pese a sus imperfecciones, uno acaba disfrutándola. Aún cuando su humor no sea típicamente inglés, pero sí bastante ácido, hay un lazo de empatía entre sus carismáticos personajes: desde los idiotas, los más agresivos, y los que no son conscientes de su propia existencia. Luego, la complementariedad de sus personalidades arma el rompecabezas para acabar a lo grande, con un cierre más que satisfactorio. Acompañado por una música a tono y un último enfrentamiento magistral, “Attack the block” te deja con una sonrisa, que puede ser producto de cualquiera de los tantos elementos interesantes que la constituyen en su totalidad.

Puntuación: 6/10 (Buena)

jueves, 8 de marzo de 2012

Amor por siempre.

A little bit of heaven.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Tras discutir y analizar junto a mi conciencia la manera en que el cáncer ha logrado crear un subgénero dentro del drama en el cine, parece un poco macabro cómo el público ha convertido una enfermedad en una fuente de ingreso segura, aún para aquellos que realizan producciones pequeñas. Y con el paso de los años, son más y más las que tocan esta temática, aunque esta tendencia intenta equilibrar el drama con la comedia: es decir, que ya no podemos hablar del cáncer como un subgénero dentro del drama, sino que gracias a esa imprecisión, poco a poco va volviéndose un género más. Cuando queremos describir una obra en pocas palabras, ya sea para advertir al otro de qué se trata (por si la rechaza), o simplemente para hablar de más, no podemos evitar mencionar a la enfermedad. Y es que de alguna manera, inclusive dentro de las comedias, ha ido marcando terreno y robando un protagonismo increíble.

Pero no es fácil hacer una buena comedia sobre el cáncer. Sino pregúntenle a Jonathan Levine o a Nicole Kassell, quienes este año han caído en su propia trampa, intentando eliminar el golpe bajo y el cliché de los libretos, pero cayendo finalmente en ellos. Si vamos al caso, “Amor por siempre”, es una comedia romántica – dramática que fuerza situaciones (sobre el inicio) con tal de poner la lágrima en un escenario divertido (tanto “50/50” como ésta tienen boliches, por ejemplo). Visiblemente, ha resultado un arduo y fallido trabajo expandir el tumor a un organismo con sentido del humor, por así decirlo. Después de todo, la debilidad de Kassell para mantener un ritmo coherente queda expuesta cuando se vuelve lacrimógena: los últimos cuarenta minutos son repulsivos, cualquier mosca que se pose puede permanecer pegada por siglos y siglos: una resolución empalagosa e insoportable, donde reina el golpe bajo, la magia, y por supuesto esa sensación de plenitud (inexplicable) en los momentos más difíciles.

Es una película mala, desde luego: sin el humor del que se jacta desde un principio, exagerando el drama –que después de todo es lo más fácil de lograr-, sin personajes que llamen demasiado la atención, sin interpretaciones memorables –Kate Hudson es la única que logra llevar adelante un drama catastrófico-, y sin nada que sirva de motivación para seguir viéndola, “Amor por siempre” pasa a ser, entre “Beginners”, “One day”, “La guerre est déclarée” y la mencionada “50/50” (por nombrar comedias o dramas que abordan esta temática, ya sea de forma directa o no), la peor de todas. No hay nada que la salve del destino caótico que, desde un principio, hace notar un paraíso físico con la figura de un Dios sirviendo a los moribundos como un Genio. Más cerca del desastre que de lo tolerable.

Puntuación: 2/10 (Mala)

miércoles, 7 de marzo de 2012

El viento que acaricia el prado.

The wind that shakes the barley.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“El viento que acaricia el prado” no es un simple drama bélico, pues lleva consigo algo que la hará diferente a prácticamente todas: su triunfo en el Festival de Cannes hace poco más de cinco años. Dirigida por Ken Loach (Tierra y libertad, La canción de Carla), sigue más o menos la línea del resto de sus grandes trabajos: la guerra y la política son un elemento indispensable para comprender el universo de los seres humanos, y no de manera inversa. Se hace más obvio en la producción que me toca criticar hoy, donde la relación de dos hermanos llega a límites insospechados en medio de la lucha por la liberación del pueblo irlandés en la década de 1920, contra el dominio de la monarquía inglesa.

Ken Loach es un cineasta queridísimo por un Festival que ha premiado aún sus obras más flojas [Premio del Jurado Ecuménico para “Buscando a Eric” y “Tierra y libertad”, Mejor Guión para “Sweet Sixteen”, Mejor Actor para “My name is Joe”, Premio especial del jurado para “Raining stones”, Premio de la crítica para “Riff-Raff”, etc], motivo por el cual decir que ésta es una gran película porque tiene el aval de la Palma de Oro, no es ser preciso. Al contrario, es posible que sea la ganadora más floja de los últimos veinte años, aún siendo un interesantísimo debate sobre los códigos de guerra y los códigos humanos. Son dos horas de un conflicto desatado e imparable, que a diferencia de otras triunfadoras, no es más que lo que vemos en pantalla: irlandeses e ingleses aniquilándose, posteriormente irlandeses e irlandeses aniquilándose, y los títulos de crédito. La guerra le saca el jugo a la impecable puesta en escena, donde el gran trabajo de Barry Ackroyd en la fotografía se hace notar sobre el mismo argumento, que flojea en su fábula sobre la hermandad y la pérdida de la inocencia.

Su discurso se hace poderoso cuando se concentra en núcleos de debate: salones, iglesias, donde el mismo pueblo emite su opinión, expresa su postura, es decir, donde comienza a fragmentarse la sociedad. ¿Puede llegarse a algo cuando uno de los sectores de la disputa está dividido en varias partes? Queda claro que es muy difícil, que en una guerra es necesario unir las fuerzas del pueblo para tener mayor alcance y mejores resultados. En ese sentido, en la lucha de los distintos sectores (sacerdotes, intelectuales, trabajadores), “El viento que acaricia el prado” logra resultados satisfactorios. Pero en general, el conjunto se hace demasiado ruidoso para lo que realmente es, que no es mucho. Y el final, al igual que el resto de la obra, puede resultarle al espectador más triste por lo decepcionante que por lo trágico.

Puntuación: 5/10 (Floja)

martes, 6 de marzo de 2012

Aballay: el hombre sin miedo.

Aballay: el hombre sin miedo.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Cuando meses atrás, Argentina tuvo que elegir una de las tantas grandiosas películas estrenadas en el año para competir en los Oscar. Todos pensaban que el resultado estaría entre producciones taquilleras o bien vistas por la crítica. “Un cuento chino”, “Mi primera boda” o la promocionadísima “Viudas” surgían como las opciones taquilleras, “El estudiante” o “Ausente” como las bendecidas por los críticos, o en casos extremos aquellas con figuras famosas (“Los Marziano”, “El gato desaparece”). Sin embargo, todos nos asombramos cuando se dijo que la elegida era “Aballay: el hombre sin miedo”, una película estrenada en 2010 que había sido proyectada en un puñado de salas sin nada de gloria. Pero más aún cuando nos enteramos que un tercio de los votantes se habían decantado de forma simultánea (algo que suena sospechoso) por este western gauchesco. Luego vinieron los análisis: “es un trabajo que refleja las costumbres y los orígenes del país, puede llegar a caer bien”, aunque ninguno la ponía en un altar, sin justificar el porqué de su selección. Tras haberla visto, no me parece que haya sido una mala opción. Sí sospechosa, desde luego. Pero dentro de las posibilidades que tenían películas como “El estudiante” (aún siendo la mejor producción argentina del año, las chances de que la Academia le diese una valoración positiva eran nulas), “Aballay: el hombre sin miedo” fue una de las selecciones más acertadas.

Este western narra la venganza de Julián (Nazareno Casero), quien atraviesa el país tras diez años de la muerte de su padre para vengarlo. Ambientada en el noroeste argentino a finales del siglo XIX, época en la que autores como José Hernández o Eduardo Gutiérrez han escrito las obras maestras que han marcado la literatura de nuestro país, y dirigida por Fernando Spiner, es una historia de pequeños mitos y creencias que adornan una cálida historia de amor en el desierto, manchada de sangre. Y no quedan dudas de que Spiner, no sólo es un fanático del género, sino también un romántico: en cada plano saca jugo de las situaciones, y por ser bastante poco renombrado en su país, su profesionalismo lo destaca entre otros cineastas más conocidos. Un pulso frenético, atroz, escenas de acción filmadas con algo más que buen tacto: cuando son todas buenas, y uno desecha la posibilidad de que sea cuestión de suerte, roza con sus pensamientos el concepto de “talento”. La exquisita fotografía y la música eleva momentos simples y los vuelve un misterio apasionante.

Uno puede esperar que el final rinda tributo al resto del trabajo, que es bastante bueno. No es así. Mantiene la calidad de su textura, pero no de su narrativa. Hay momentos donde todo lo construido corre riesgos de desplomarse. No lo hace, porque tiene un equipo de producción notable y un guión inteligente. Sí, puede tener más humor, y ser más negro. Sí, puede ser mucho más violenta y tener un estilo propio sin emular el cine ajeno. Sí, puede ser más arriesgada de lo que es. Sí, puede estar mejor actuada (desgraciadamente ese es un punto en contra: no se salva nadie, excepto el protagonista, Casero). Pero uno no debe juzgar “Aballay: el hombre sin miedo” por lo que ha podido ser, sino por lo que es: algo para tener en cuenta.

Puntuación: 6/10 (Buena)

lunes, 5 de marzo de 2012

Amateur.

Amateur.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Viendo “Amateur”, documental sobre cine dirigido por Néstor Frenkel, comencé a tener visiones. ¿Alguno recuerda ese divertido trabajo llamado “Yo, presidente”? Sin lugar a dudas, la peor película que hayan hecho Mariano Cohn y Gastón Duprat (los mismos que dirigieron “El artista” –no la ganadora del Oscar, sino una que desgraciadamente no ha tenido tantos premios- y “El hombre de al lado”), pero posiblemente la más arriesgada y la más entretenida. Ambos trabajos tienen en común un humor bien ácido, afilado, porque el espectador nunca es capaz de separar qué partes son serias y qué partes no; o, mejor dicho, en qué partes los entrevistados son burlados por los entrevistadores y en cuáles no.

Estamos frente a una revisión del cine amateur a lo largo de los años, cómo las nuevas tecnologías han modificado la concepción de las filmaciones, cómo ha sido el uso que el hombre les ha dado en función del tiempo. Y desde esta universalidad planteada en un prólogo tan interesante como necesario (con una voz en off que hace acotaciones humorísticas cual locutor de programa de chimentos), nos encontramos con un ícono del cine amateur, quien seguramente será un desconocido para todos. Hombre de múltiples profesiones pero, sobre todas las cosas, un fanático. Entre otras cosas, escritor, guionista, cineasta y cinéfilo, hombre casado y dedicado a la odontología que ha sabido verdaderamente aprovechar el tiempo como pocos, llegando a materializar sueños que otros jamás han intentado hacer realidad.

Hay un mensaje positivo detrás de toda la gracia que generan pequeños “bloopers” de filmación, que recuerda un poco a “La vida útil” de Veiroj: la idea del cineasta/cinéfilo que intenta no malgastar su tiempo, sino invertirlo en algo que valga la pena. Y efectivamente, es algo que se deja entrever en la motivación de nuestro héroe, Jorge Mario, para hacer una remake de su propia película en formato Super 8. Es un trabajo decente, argentino, y más o menos bien hecho. Pero da constantemente la sensación de que profesionales se ríen de los amateurs, y las innumerables evidencias que nos llevan a pensar eso llegan a descalificar incluso al entrevistado (vean que todo lo que se muestra parece ser el backstage de un documental serio: cuando el videocassette se traba, cuando el sujeto pregunta si su voz se oye). Extraño que algo así suceda, porque si vamos al caso, “Amateur” no es una película que parezca hecha por profesionales. Pero el muerto se ríe del degollado.

Puntuación: 4/10 (Regular)

domingo, 4 de marzo de 2012

Perfect sense.

Perfect sense.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Hay un grave problema en la ejecución de “Perfect sense”, dirigida por un nombre bastante atractivo para quienes siguen “el cine que nadie ve” (ha dirigido “Young Adam” y, además, un gran drama como “Asylum”), David Mackenzie. Partiendo de una idea original, que toma la epidemiología como amplia rama para explorar “la enfermedad que desactiva los sentidos de la gente de manera progresiva”, va volcándola en la pantalla de la forma que, se cree, supone más adecuada. Vale aclarar que no es una forma que la favorezca mucho: tiene muchos de los ingredientes que varios odiamos (cámara que vibra de modo bruto y desprolijo, una voz en off que nos acompaña durante casi toda la crónica) y, por sobre todas las cosas, no tiene nada que pueda interesar al espectador. Un final trompicado que no termina de cerrar el cuento ni científica ni humanamente: se hacen necesarios veinte minutos más así como se hace necesario un dinamismo que este romance de ciencia ficción no tiene para no hacer de esos “veinte minutos” un castigo brutal.

No discutiré los parámetros de esta brillante idea, porque me parece eso mismo: brillante. Sí discuto todo lo relativo a cómo manipular material tan preciado como el que su guión ofrece, demostrando que el trabajo de Mackenzie es sumamente pobre. Por fortuna, la música hace más digerible la historieta, y las interpretaciones de Ewan McGregor y Eva Green (desnuda, o al menos en parte: algo que viene haciendo muy bien a lo largo de los años tras su magnífica performance en “Los soñadores” de Bertolucci) condimentan un romance que ni siquiera es empalagoso; por el contrario, está muy poco sazonado. En síntesis, un trabajo que huele mal, que uno no puede degustar del todo. Por fortuna se oye bien (aún cuando “no se oye”), aunque no seré capaz de probar el sentido de la vista con esta película nuevamente.

Toma los rumbos correctos cuando no se toma demasiado en serio, cuando hace chistes (que son bastante buenos e ingeniosos) y cuando monta circos ridículos (la escena del “hambre”, o la de la “furia telefónica”, que son absurdas y buenas). Por tal motivo, el principal conflicto de la película es que se cree más seria de lo que verdaderamente es, y para colmo pretende serlo aún más. Oscila entre “Contagio” de Soderbergh y “Ceguera” de Meirelles, aunque sin la paranoia de la primera ni la estupenda atmósfera de la segunda. No se percibe esa magia deprimente y apocalíptica, aunque quizá se deba a la trata que da el director a su idea. Después de todo, “ensordece” al espectador durante la media hora cuando nosotros no somos los sordos, “enceguece” al espectador cuando nosotros no somos los mudos: quizá nos aleje del aroma a miseria y depresión con la excusa de su argumento, es decir, justificando nuestra insensibilidad con la pérdida de los sentidos de personajes ficticios. Y paradójicamente, tras habernos ensordecido y enceguecido, aún seguimos oyendo una voz en off, la misma que nos ha vuelto locos durante poco menos de una hora y media. Una experiencia (poco) sensorial.

Puntuación: 3/10 (Mala)

sábado, 3 de marzo de 2012

Adultos jóvenes.

Young adult.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Diablo Cody, guionista galardonada con el premio Oscar por su primer trabajo, “Juno”, ha intervenido en varios proyectos tanto televisivos como cinematográficos a lo largo de estos últimos cinco años, dejando marcada una huella en la cultura “adolescente” y, por qué no, en la cultura de los “jóvenes adultos”. Después de todo, sus trabajos suelen surgir del interjuego entre la madurez y la estupidez. Mientras que en la oscarizada película, el personaje principal demuestra que es una niña perdida en el mundo de las responsabilidades adultas, el que tan bien interpreta Charlize Theron en “Adultos jóvenes” (llamado Mavis) es todo lo contrario: una mujer perdida en las ilusiones juveniles, en el pasado, cuyas sensaciones parece plasmar en una serie de libros que desgraciadamente a nadie interesan. Mavis regresa a su pueblo, al que detesta, para reconquistar a un hombre felizmente casado que recién ha sido padre. Con su intensa personalidad y su tozudez, intentará con todo hacer un reclamo de lo que le corresponde, aunque en el camino se vea anclada en la nada misma, en un vacío existencial que, sin quererlo, posiblemente la haya llevado a la locura.

Y aunque no sea lo mejor que Cody ha hecho (ella es responsable de la serie televisiva “United states of Tara”, además de la comedia “Diabólica tentación”), seguramente sea su labor más madura. Después de todo, pone en juego muchísimas cosas: el inconformismo con uno mismo, con los lugares que la han visto nacer, propone la idea del “retorno”, de las encrucijadas, y de cómo un libro (llamémosle responsabilidad) la hace extender su visión de su vida de manera equivocada. Está claro que el primer paso de la felicidad es no engañarse a uno mismo, pero ella lo ignora: y es éste el único punto que Mavis no tiene en común con otro personaje controversial de este año, Elizabeth, a la que ha dado vida Cameron Diaz en la denostada comedia americana “Malas enseñanzas”. Son personajes femeninos, antes que nada, que no asumen la edad que tienen, se comportan como niños, son testarudos y, finalmente, se ven rodeadas de dos hombres: un galán al que quieren “robar”, y otro no tan agraciado.

Pero debe aclararse que “Adultos jóvenes” es una película mejor, más compleja, más divertida. Tiene el espíritu rebelde que muy bien sabe plasmar el director de la película, Jason Reitman (director de “Gracias por fumar” y “Amor sin escalas”), que deposita su confianza en la expresiva Theron (quien hace cerca de una década ha interpretado a Aileen en “Monster”, ganando un premio Oscar). Tiene sus fallas, ojo: tarda bastante tiempo en arrancar y acaba demasiado rápido, desajustes con el tiempo que una duración inferior a los noventa minutos no puede solucionar. Pero pese a algunas irregularidades, hace reír y hace pensar. Tampoco por ser una “comedia madura sobre inmaduros” deja de recordarnos a otras películas del género, con experiencias de secundaria, viejos tiempos y amores verdaderos e imposibles, que muchas veces son los que marcan, si uno es capaz de superarlos, la transición a la adultez.

Puntuación: 6/10 (Buena)

viernes, 2 de marzo de 2012

Le Havre.

Le Havre.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Aki Kaurismäki regresa tras su gran película “El hombre sin pasado” (de hace casi una década) y entrega una apasionante fábula social basada en la situación de los inmigrantes que arriban a Francia y son arrastrados por el propio Estado. André Wilms interpreta a un hombre dedicado a limpiar botas en la estación de Le Havre, casado con una mujer que ama y con la que viven el día a día en momentos económicamente difíciles. Un hombre noble y de gran corazón, pero muy consciente de su situación. Hasta que un día se cruza en su camino, y en el camino de la comunidad que también vive el día a día junto a él, un niño proveniente del norte de África que busca llegar a Londres. Así, para sustituir ese vacío que le genera la ausencia de su mujer (quien está internada realizándose estudios), intentará todo para ayudarlo a cumplir su objetivo, aún debiéndose enfrentar a las mismísimas fuerzas de policía.

El director es consciente de que su creación en esta fabulosa película es una utopía, una ligera ilusión del mundo ideal, pero aún así va adelante e intenta adornarla de un realismo complaciente. Este cruce de roles y responsabilidades es explosivo, reforzado por unos diálogos que saben captar un humor medido e inteligente (hay dos escenas: una sobre las mujeres delgadas y otra protagonizada por una plancha que son divertidísimas) que aísla dos sectores antagónicos: de una esquina del ring, la sociedad comprometida con la causa de los inmigrantes (la clase trabajadora, los que saben lo que es pasar hambre), y en la otra esquina, el Estado (que es representante de las clases con más posibilidades, desde luego, y representado por un inspector de policía), que son quienes ven a extranjeros como parásitos que buscan aprovecharse de los recursos del lugar. Esta pugna queda abierta a juicio de cada uno, aunque claramente el director toma una postura de manera firme: muchas escenas (como la del principio: un grupo de inmigrantes viviendo sin molestar a nadie y un policía apuntándole con un arma a un niño) pueden dar prueba de ello.

“Le Havre” homenajea a ese mundo que no es, a ese cooperativismo que conecta a una clase en una misma sensación de injusticia, intentando reparar los errores que ellos no han cometido. Es una película repleta de ternura y muy agradable para ver, mordaz por momentos, conmovedora por otros. De alguna forma puede irritar ese enfoque ilusorio, y el espectador tiene razón. Pero debe comprenderse que es un cine que se alimenta de optimismo, como el cine de Mike Leigh en Gran Bretaña o el de Kusturica en Serbia: tiene sus altibajos, se reconoce, y tampoco es lo mejor del director. Aún así, llegado el final, uno ve la escena final y no quiere que se acabe. Su mayor miedo es ver los créditos, no quiere despegarse de esa hermosa construcción ficticia que bien, con un poco de esfuerzo, puede volverse una realidad de cara al futuro.

Puntuación: 7/10 (Notable)

jueves, 1 de marzo de 2012

Intouchables.

Intouchables.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Olivier Nakache y Eric Toledano dirigen “Intouchables”, que excava en terrenos ya explorados en todos los países del mundo. La típica relación de dos personas pertenecientes a mundos distintos que, al encontrarse, comienzan una gran relación. En este caso, de amistad. La “pareja explosiva” ya es prácticamente un subgénero dentro de la comedia y el romance, y son fácilmente distinguibles las tramas que utilizan este modelo para llegar al público sin dificultades. Después de todo, es un cine fácil, porque el simple hecho de mostrar en líneas generales sus dos vidas de forma individual y algunos episodios desde que se encuentran, ya abarcan prácticamente una hora de duración. El resto es darle algún giro agradable que hará que las personas salgan con una sonrisa. No es la excepción esta cinta francesa, que es común como todas, aunque vertiginosa y simpática como pocas.

Con un buen elenco, formado por François Cluzet, Anne Le Ny y Omar Sy, esta película es especial por sus ingredientes y no por lo que ofrece en conjunto. Tenemos actores que brillan en cada escena y algunas situaciones que quedarán en la memoria de muchos (como la odisea dentro del teatro, que igual ha sido algo desaprovechada). Todo suma, por supuesto, pero no alcanza para hacer de esta taquillera comedia algo relevante en la vida del ser humano, simplemente una opción amena para quien no tenga ganas de complicarse la vida viendo películas rebuscadas. Comedia demasiado feliz, demasiado optimista, que esquiva a todo lo que empiece con “dra” y termine con “ma”, y siendo víctima de este método al acabar sin cerrar algunas historias mínimas en las vidas de ciertos personajes.

Pero aunque peque de ser excesivamente agradable, es un lindo trabajito basado en una historia real que debe ser visto, aunque sólo sea para divertir un rato. La simpatía que emanan los dos intérpretes protagónicos es indiscutible, y hay química en pantalla, lo que dinamiza la acción. Por otra parte, los secundarios son buenísimos, y tienen la frase justa en el momento justo. Tiene el espíritu de películas como “Los rompecorazones”, y es agradable como “Mar Adentro” (si se le recortara alguna escena… o mejor dicho, si se la recortara entera), por lo que no debe espantar a nadie. Al contrario, su taquilla deja en claro que la trama ha llamado la atención. Y la ejecución sin golpes bajos ha sido prolija. Tiene sus fallas, sí, pero la espontaneidad y el entretenimiento no se consiguen fácilmente, y menos en Francia.

Puntuación: 5/10 (Floja)