domingo, 11 de marzo de 2012

La vida nueva.

La vida nueva.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Un traspié en la notable mejoría cualitativa del cine argentino, dirigido por Santiago Palavecino. ¿La historia? Posiblemente la mejor del año. ¿La película? Posiblemente la peor dentro de producciones nacionales. No se han seguido bien los pasos. Es un desperdicio total. Da lástima, sí, porque los horizontes que abre esa historia deliciosa de frustraciones, de obsesiones y desamores, manchadas por una subtrama que roza lo policial en varias ocasiones, son para nosotros algo imposible de ver o tocar. Tenemos fe en que puede abrirnos un panorama interesante y atractivo, pero como espectadores nos vemos engañados por las apariencias. Con algún momento bien logrado, poco a poco se cae a pedazos. Una duración breve no llega a amortiguar el golpe; al contrario, lo hace mucho más duro.

El telón se abre y nos enfrenta a la imagen de Martina Gusmán, esposa del cineasta Pablo Trapero (Leonera, Carancho), una estupenda actriz que acá encarna a una mujer embarazada e infeliz, sin intenciones de parir nuevas ataduras a la vida que detesta. Su esposo, a quien da vida (aunque eso es discutible) el también crítico de cine Alan Pauls (que es tan bueno criticando como actuando), sí desea ese hijo y ama a su mujer con locura. Pero se ve tocado indirectamente (y poco a poco, sí, de forma directa) por una riña que deja a un muchacho en coma. Algo así como el personaje de “Bullhead”, que acaba siendo protagonista de peligrosos acontecimientos sin que “quiera” serlo. “La vida nueva” nos muestra el camino que debe recorrer ella para comprender lo que quiere mientras el tiempo pasa y las cosas cambian. Puede parecer simple, pero en el fondo es compleja, aunque gracias a su realización vuelve a ser simple. Desgraciadamente no hay demasiados planteamientos interesantes en 70 minutos. Todo lo que vemos está explicado en exceso. Hay graves problemas relacionados a la sobreactuación. Un guión que desaprovecha la riqueza de la trama. Silencios y miradas que no contribuyen en nada. Una lentitud exasperante que nos despega poco a poco del drama.

Cabe aclarar que el título es de los pocos aciertos que tiene (otro puede hacer darle una tonalidad rojiza a los encuentros de Gusmán con Palacios, sugiriendo cierto erotismo que falta en su relación marital). Es ambiguo, hasta poco antes del final. Después de todo, son dos vidas nuevas: la que Gusmán quiere, y la que debe nacer. Con el correr de las escenas, tomamos el timón del alma del personaje y emitimos opiniones mientras ella toma decisiones. ¿Cuál es la vida nueva que queremos? ¿Qué es lo que debemos hacer para escapar? Sin ofrecernos una pizca de su tragedia intimista, ofrecemos una historia más entre tantas historias, con un final débil, sin alma y sin timón.

Puntuación: 3/10 (Mala)

1 comentario:

இலை Bohemia இலை dijo...

Me aburrí mortalmente con esta película, fue una decepción...

Saludos