sábado, 28 de abril de 2012

El ciudadano.

Citizen Kane.

Crítica.

“El ciudadano” es la película que compara la abundancia material con el vacío existencial, que compara una forma de hacer cine con una más innovadora y radical, estudia cómo muchos grandes emprendedores pueden irse de este mundo sin dejar la marca que los identifica como hombres, es decir, que sea extensión de la esencia de los mismos. Y además, es para muchos críticos de cine la mejor película americana de la historia del cine. Orson Welles, un cineasta naciente como el sol, un multifacético en potencia, entrega este drama humano que puede tener miles de defectos, o para otros ninguno, pero que es indiscutiblemente colosal, monumental, imponente. Y de ahí, que el mundo la haya consagrado como el clásico que es, “clásico de clásicos” para muchos, por redefinir una forma de hacer cine (que para mí no es parámetro que sea útil, sino vean el caso de “Avatar”), pero también por redefinir una forma de narrar una historia. Charles Foster Kane, el personaje protagónico, se vuelve un mito emblemático, y todo se debe al proceso de introspección a modo de rompecabezas, que intencionalmente (presumo) aparece en una “escena muy significativa, para darle una significación aún más impactante”. Dudo que el rompecabezas sea accidental.

Reconozco su grandeza cuadro a cuadro, emplea algunos recursos muy buenos, pero me fascina su “autopsia”. Es decir, abrir transversalmente al hombre e intentar extraer de él su alma, aquello que guarda en su otra vida, en su verdadera vida. El periodismo discute sobre “modos”, y se debate la posibilidad de dedicarse a entender quién ha sido el tal Kane a partir de sus últimas palabras. Precipitado pensar que una última palabra pueda definir una vida entera, pero después de ver la película, muchos podremos creer que sí, que tan enorme vida (que no ha sido tan grande después de todo) puede sintetizarse en una sola palabra. Y la película comienza a andar por esos senderos espirituales, donde intenta estudiar el alma de Kane a partir de testimonios y cuestionamientos. Pero, ¿realmente dedica plenamente su tiempo a estudiar quién ha sido? Más allá de que el trabajo indefectiblemente define a la persona, “El ciudadano” nunca esquiva a la posibilidad de ahondar en el hombre público, que es una mentira (o una verdad en su mentira) cuyas características (hombre famoso, hombre rico) son enfatizadas innumerables veces hasta el cansancio.

Entrega absoluta de Welles en todos sus roles durante la producción de esta revolucionaria cinta, principalmente en la actuación y la dirección. La Academia no ha sido justa con “la película número uno” por dos motivos: a) dándole 1 premio sobre 9 nominaciones; y b) dándole no el que menos merece, sino negándole aquellos que ha merecido mucho más. Tengo la impresión de que una palabra que marca la historia del cine, o frases con un humor inteligente, a veces no están a la altura de un trabajo prodigioso (aunque algo extenso) como éste. De todos modos insisto, en materia y espíritu, en figura y fondo, en forma y extensión, es una gran película. ¿El clásico del cine? Lo dejo a su criterio.

Puntuación: 7/10 (Notable)

2 comentarios:

Dialoguista dijo...

Que gran crítica!!! Me gusta que hablas además de la forma, de la historia. Cuando me preguntan por mis películas preferidas, o tengo que hacer algún tipo de top, no puedo nunca, jamás, no nombrarla. Y no es solo por la parte técnica, que admiro, si. Sino que además, a mi me gusta la historia de Ciudadano Kane. Y la película en definitiva es como Kane, grande en su forma y simple en su interior. Y yo admiro ambas cosas de ella.
Ahora lo que no entendí, es porque demonios le pusiste solo un 7 luego de haber leído palabras tan lindas sobre la peli. (algo así te pasó a vos con mi reseña de Drive jajaja). En definitiva, una gran historia hecha de gran manera :)
Saludos!!!

plared dijo...

Sin duda lo es...Grande al igual que su director. La critica, pues me ha gustado...Cuidate