sábado, 7 de abril de 2012

Monsieur Lazhar.

Monsieur Lazhar.

Trailer subtitulado al inglés.

Crítica.

Y seguimos con películas sobre el sistema educativo, aunque probablemente Canadá y su nominada al Oscar “Monsieur Lazhar” analice más allá de las marcas en los pupitres, el reflejo del sol a través de la ventana y la relación siempre cuestionada entre educador y alumno. Como en “Detachment”, recientemente criticada en el sitio, habla de situaciones que nos marcan, ya sea como educadores o como alumnos. En este caso, la situación es la muerte, y el modo en que nos toca. Así, tanto un profesor con un pasado neblinoso, como alumnos con la carga emocional de una docente que se ha ahorcado enfrente de ellos, intentan salir adelante como pueden y comprenderse mutuamente (y les cuesta, pues están adiestrados de maneras distintas: ellos como una sociedad que se ayuda constantemente, y él que trabaja fomentando, en cierto modo, el individualismo). Luego está el sistema, que condena cualquier mecanismo fuera de lo tradicional, y que de alguna manera se contrapone a todo lo emocional: intenta evadir un tema cuando, a juicio de los personajes, el mejor modo de superarlo es hablando de ello, estudiándolo a fondo, haciéndose cargo.

El planteo es delicioso, hay un gran trabajo de dirección a cargo de Philippe Falardeau, una estupenda labor interpretativa de Émilien Néron y Sophie Nélisse, pero falta algo. Es tan interesante la trama y el modo en que está trabajada, que deja ganas de más. La cámara no se sumerge en ningún cuestionamiento, y llegado el final, uno quiere explorar más emociones, quiere oír más voces, quiere sacarle más jugo a un asunto suculento, pero nunca lo consigue. Por momentos, se demuestra una gran preocupación por hacerla agradable a la vista (escenarios bien montados, manejo prolijo de la cámara, narrativa sencilla: casi una película estadounidense) y no tanto por convertirla en una gran historia. Y ojo, creo que es una buena historia, pero quedan territorios sin explorar. Y a la larga, acaba costándole demasiado.

De cualquier forma, no puedo hacer otra cosa que recomendarla. Tiene momentos bastante intensos, sobre el final, y una fábula hermosa que resume una obra devorada por su propio intento de abarcarlo todo, aunque sin abarcar nada. Es imposible resistirse a un drama entre los muros, que difícilmente sea poco interesante (creo que Hilary Swank puede contradecirme en esto, porque tiene experiencia), y que encima de todo es vistosísimo. El estilo acompaña, probablemente sume para muchos, o reste para otros. Pero sin lugar a dudas es la tarjeta de identificación de la película: el estilo sobre todas las cosas.

Puntuación: 5/10 (Floja)