domingo, 13 de mayo de 2012

Un amour de jeunesse.

Un amour de jeunesse.

Trailer subtitulado al inglés.

Crítica.

Algún día tenía que gustarme alguna película de Mia Hansen-Løve, responsable de “El padre de mis hijos”. En este caso, nos trae “Un amour de jeunesse”, que es el equivalente francés de “Like crazy”, ya sea por intensidad o desamor. Un drama romántico con una luminosidad incandescente, con mucho color y mucho brillo, pero con el temor de añadir más esperanza y más color a una partida irreversible, que ni una amenaza de muerte o suicidio puede impedir. Las cartas están echadas, y dos jóvenes (ella de quince años, él de diecinueve) son protagonistas de esta agitación emocional en la que se ven inmersos sin pensarlo. Ella, porque ha creado un lazo de dependencia de él, y sabe que no podrá vivir sin su novio. Él, porque ha creado un lazo de independencia de ella, y quiere explorar el mundo, para así explorarse a sí mismo. Las dos posturas son válidas en cierto modo, lo que lleva a una distinta visión del “verdadero amor”. Ambos son fieles a sus sentimientos y, por comportarse distinto, se entiende que sienten distinto. Ella ama como nunca, y él ama la libertad. Pero ambos no tienen ni la menor idea de lo que es el amor, y lo que puede hacer con el otro.

Hansen-Løve no es famosa, pero si se destaca por algo, es por dividir en partes la película, de forma poco sutil pero tampoco explícita, como cortando una fruta por la mitad. “El padre de mis hijos” mostraba un antes y un después, dos universos alejados entre sí y, por extensión, situaciones contextualizadas de forma incongruente. Acá sucede algo similar: tenemos una primera parte, “El encuentro”; una segunda parte, “El desencuentro”; y una tercera parte, “El reencuentro”. Ninguna de las partes, aún siendo más dramáticas, pierde el espíritu encantador. La música y la estupenda fotografía acompañan muy bien el sentimiento, con más o menos intensidad, pero siempre presentes en la odisea de una vida atravesada por el tiempo. La variable más complicada, y para muchos, la más valiosa.

¿Qué es el tiempo? Dentro de “Un amour de jeunesse”, claramente un problema. Hay una clarísima imprecisión del tiempo, ya sea en lo simbólico como en lo real. Por un lado, en lo que respecta a la ficción, hay dos conflictos. El primero: mostrar un calendario para denotar paso del tiempo es algo bastante tonto, inmaduro y poco original; el segundo: no utilizar el mínimo esfuerzo para transformar la apariencia de los dos protagonistas. Ambos están siempre iguales, y lo peor de todo, es que en ninguno de los 103 minutos aparentan la edad que tienen en un momento puntual. Y luego, el tiempo real, que es precisamente el de estos 103 minutos, que no saben priorizar las cosas verdaderamente importantes, invirtiendo demasiado en aspectos más superficiales. Aún así, me quedo con lo lindo de este amor de juventud, el realismo de un guión bastante bien logrado, frases típicas, extraídas de lo cotidiano, y una sensibilidad bestial en una Lola Créton que está, en una sola palabra, impecable.

Puntuación: 6/10 (Buena)

1 comentario:

Alexandra dijo...

Jajaja solo vos podías tomar esta película y escribir esto! Me encanto tu ultimo párrafo; notaste que Camille solamente tenia unos siete cambios de ropa?

A pesar de todo me gusto, me hizo recordar mis tiempos de juventud y si, a mi primer amor y todas las idioteces que hice por el. Me dejo un sabor agridulce esta película, hay cosas que es mejor no recordar mon amie.
Leí lo que escribiste en el blog de Milo y tengo que decir que no estoy de acuerdo, no siento que la fotografía sea tan importante para el mensaje. En lo que si estamos de acuerdo es en la música, la canción de Violeta Parra fue un nice touch.

Después no digas que no me paso por aquí, cuando he visto la película te comento Rodri!

Un abrazote Rodrigo de la Comarca! ;)