martes, 8 de mayo de 2012

Un été brûlant

Un été brûlant.

Crítica.

“Un été brûlant” parte con el atractivo de tener a dos actores famosos en Europa por su sensualidad. Monica Bellucci no necesita presentación, una mujer muy famosa por sus enormes dotes interpretativas. Louis Garrel quizá sí, es el protagonista de películas como “Los soñadores” o “Canciones de amor”, que no manifiesta demasiados inconvenientes en quitarse la ropa. El título, que significa “Un verano ardiente”, nos llama poderosamente la atención. Uno espera, por lo menos, sentir el calor (ya sea del verano o del ardor), y por supuesto, espera más que eso. Sin embargo, no roza, no quema, no hiere. No le hace honor al título en ningún momento, y tampoco tiene virtudes más allá de esta posibilidad.

Historia sencillísima que arranca por el final y acaba por el principio, personajes pintorescos, nítidos en cierto modo, aunque ideológicamente contradictorios (nunca se termina de definir, y raro en el cine de Philippe Garrel –director-, si el protagonista tiene inclinaciones revolucionarias); interesantes en cuanto intentan jugar el juego de la vida y del amor. Ofrece además alguna reflexión positiva sobre la influencia de las amistades en el resto de las relaciones sociales, pero nada más. Nada es lo grave que en un principio parece ser, lo que hace que ese inicio pierda fuerza, al igual que el resto del relato, débil en sí mismo. La hora y media de duración pasa sin pena ni gloria, no genera absolutamente nada. El cine europeo valora mucho los silencios sólo cuando son necesarios; acá, es muy necesario que alguien abra la boca para no dormirse.

Es un triángulo amoroso que uno puede llamar “cuadrado”, pero no se siente así. Son tres, cuatro, cinco personajes consumidos por el ego, por querer llamar la atención a toda costa. Quizá cumplan su rol, y quien esté haciendo mal su labor sea el guionista, que es también P. Garrel. No puedo negar que está bien narrada (la estrategia inicial es muy buena, y con un argumento sólido, fácilmente puede convertirse en el inicio de una gran obra) y tiene cosas positivas, pero son las menos, y no precisamente las elementales. Los sentimientos plasmados en este fallido romance pueden hacer que un romance duradero y próspero no se sienta como tal, al no verse reflejado. Los celos, las recriminaciones, no son coherentes con el tipo de relación que comparten Bellucci y Garrel. Casi podemos hablar de un vínculo entre hermanos o, por qué no, entre amigos. Así, cuando queremos intentar interpretar cuál es la finalidad de una película como ésta, presentada en el Festival de Venecia y seleccionada a competición por el León de Oro, no encontramos respuestas. Una lástima, una gran desilusión.

Puntuación: 2/10 (Mala)

2 comentarios:

Emilio Luna dijo...

Mala de solemnidad. Es una patochez terrible. En Venecia le zumbaron de lo lindo. Se que tenías puestas muchas esperanzas en esta...Los intérpretes están fatal.

Un abrazo Rodri.

Marcelo Cafferata dijo...

Que alivio cuando entre en tu blog y lei el articulo y la voraz calificacion.
La empece a ver mil veces, me encanta la Belucci y me encanta Garrel. Pero la peli es aburridiiiiiiiiiisima. Interminable.
Listo! me quedo mas tranquilo!