viernes, 4 de mayo de 2012

Weekend.

Weekend.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Hace días que terminé de ver “Weekend”, y jamás pensé que el día de hoy estaría aún buscando el alma de la película. Pero no la encontré. No juzgaría por esto la calidad de esta pequeña producción británica. Sí por otras fallas que encuentro necesario destacar. Simplemente me pareció frustrante que, tratándose de un drama romántico comparado con la tortuosa (en el mejor de los sentidos: es una maravilla) “Like Crazy”, no me dejara absolutamente nada. Simplemente la sensación de haber encarnado a aquel voyeur de “Shortbus” espiando a una pareja homosexual atravesando los obstáculos del día a día. Un vacío que ni siquiera el fanatismo por espiar podría llenar. Es curioso que, con lo que uno ansía el “fin de semana”, esta película se llame “Weekend” y me haga desear que sea lunes.

Narra la historia de dos jóvenes que se conocen en una fiesta y acaban en la casa de uno de ellos. Ambos comienzan a conocerse poco a poco, a hacer más sólida una relación destinada a ser breve: el “invitado” tiene la posibilidad de tomar un curso lejos de ahí, y partirá acabado el fin de semana. ¿Cómo lidiar con un romance floreciente que pone a prueba los límites del hombre que aún no ha abierto las puertas del clóset? ¿Cómo lidiar con un sentimiento de angustia que debería apagar una imposible separación? Así, la trama nos conduce a conocer la personalidad de cada uno, sus miedos, sus aficiones, su visión del mundo y del amor, sus obsesiones y sus deseos, sus proyectos y sus recuerdos. Todo acaba sonando demasiado pobre, tratándose de una película de una hora y media de duración, y lo es. Pero hay algo peor: son noventa minutos que tardan en pasar.

¿A qué puede deberse el aburrimiento? Creo que a dos cosas. Primero, diálogos que no son demasiado interesantes. Son cotidianos, sí, algo que generalmente se valora en el cine europeo (pero se valora cuando trae consigo algo más, un llamado de atención, una emoción), aunque acá no logran nada. Segundo, a dos actores que no despiertan nada. No me resultan carismáticos, aunque digan cosas que valgan la pena, ni tampoco demasiado creíbles. Sí en conjunto, se puede decir que tienen química. Pero luchan por no escaparse de la espontaneidad, cuando es difícil no imaginarlos en un escenario (en lugar de imaginarlos en la vida misma). Chris New logra algún momento bueno, y ambos se lucen en un final, que igual no me termina de cerrar. No es una película mala, pero me resulta insuficiente en todo sentido. ¿Qué se hace con una película que no te llena? Se la olvida. Y punto.

Puntuación: 4/10 (Regular)

1 comentario:

daniel dijo...

Yo tambien me sentí un poco decepcionado al acabar el visionado (aunque le di 2 punticos más) porque no sé pero esperaba algo diferente y lo que vi me pareció muy rutinario y excesivamente monótono. Pero destaco que pese a su simpleza tiene muy buenas actuaciones y que seguramente dibuja muy bien esa relación gay, tal vez sin llegar al morbo.

Un abrazo Rodri.