domingo, 15 de julio de 2012

The Truman show.

The Truman show.

Crítica.

Quien haya visto alguna vez esa obra maestra de la nueva ola de cine griego, “Colmillo”, y tenga una idea vaga del argumento de esta película de los 90s dirigida por Peter Weir, y protagonizada por Jim Carrey, podrá distinguir una especie de herencia de una respecto de la otra. Es que, dejando de lado aspectos superficiales de la trama de ambas, uno puede notar que los personajes de cada una están condenados a una tragedia inevitable: viven condicionados por una realidad ilusoria, por un muro que no sirve como separador de dos realidades, sino como límites de una única realidad, que es la única que vale la pena para ellos. Los muros como separadores solamente son útiles para quien observa desde afuera.

El cómico no se aleja de sus guiños clásicos, y me disculpo con todas las personas que puedan sentirse ofendidas al verme llamar “cómico” a su protagonista, y construye un sujeto algo tonto (cosa que no le debe costar demasiado trabajo) sobre el que gira este espectáculo, este reality televisivo donde una persona se descompone en miles y millones de dólares que circulan a través de las manos de los productores y responsables de una idea que, a priori, puede ser considerada algo perversa, pero que el mismo curso de los diálogos te permite replanteártelo. ¿Hasta qué punto es perverso vivir en un mundo donde se vive más tranquilo que en la realidad que nosotros conocemos? Hay una o dos frases que apuntan a eso, y que seguramente constituyan lo mejor de un guión en sí bastante bueno, original, que falla al explicar demasiadas veces ciertos puntos fundamentales que, creo yo, se sobreentienden. Lo que gana en innovador, lo pierde en reiteración.

La falta de compromiso que demuestra Carrey en relación a su personaje puede dar la impresión de que no entiende absolutamente nada de lo que hace, y que solamente responde a órdenes del director. No le da el tono justo a su títere, que acaba viéndose desajustado en relación al resto. Una lástima, considerando que en general, el elenco responde muy bien al guión. Ed Harris y puntualmente Laura Linney (esa actriz tan buena) son prueba de ello. Resta mucho a un planteo interesante e inteligente, con muchas falencias en noventa minutos que se hacen largos y repetitivos, y que se encargan lentamente de destruir las bases sobre las que se sostiene un edificio humano altamente trágico y, sobre todas las cosas, introspectivo. Y vuelvo a “Colmillo”, esa enorme película sobre seres con una idea del mundo equivocada: no está bueno comparar, pero no dejo de pensar en que el realismo y la atención en los detalles pueden marcar la diferencia. En el caso de Truman, son los motivos que la hacen menos de lo que podría haber sido con otras piezas sustituyendo las actuales.

Puntuación: 4/10 (Regular)

2 comentarios:

Manderly dijo...

Tardé mucho tiempo en ver esta película y al final, pues llegó a gustarme a pesar de que no soporto a Carrey.
Saludos.

Observando Cine dijo...

Rodrigo:
Le das duro a The Truman, lo que me ha llamado la atención es "Colmillo", ojala pueda verla.
Saludos