domingo, 19 de agosto de 2012

After life.

Wandafuru raifu.

Crítica.

No he visto demasiado del cine de Hirokazu Kore-eda, pero me son suficientes unas pocas obras para reconocer su estilo. Un director, en mi opinión, muy capaz de transmitir el clima de los espacios que representa. En sus obras más dramáticas, logra que la atmósfera gane protagonismo casi sobre los personajes (que funcionarán siempre de una mejor manera como unidad que en lo individual) y que sea el elemento que determina si una película suya es una obra maestra del cine oriental o no. La melancolía que destila cada plano es para aplaudir, y en trabajos como “Un día en familia”, es algo que se agradece. Allá, logra insertarnos de lleno en una trama ajena a nosotros, en el día a día de una familia que no conocemos, y poco a poco nos va inundando de placeres exóticos, de una nueva rutina que nos va amoldando, que nos va adaptando a todo tipo de transformaciones. Motivo por el cual, confieso, “After life” puede parecerme la más flojita de sus obras, aunque sea una tragicomedia altamente recomendable por todas las demás virtudes que la conforman. Kore-eda queda debiéndonos ese aire tan propio de la muerte (aunque la desmitifique y la baje a tierra), esa impronta de su cine, y nos regala igualmente pequeños escenarios construidos con una sencillez apabullante, en los que suceden grandes y extraordinarias historias de amor, de locura, de celos y de tristeza.

Debo decir que pese a todo, “After life” me ha sorprendido notablemente. Tiene uno de los argumentos más imposibles de imaginar, en las manos de un director que probablemente sea uno de los mejores que tiene Japón en la actualidad. Milagrosamente, el resultado ha sido exitoso: este gran artista logra, con su ritmo prudente, realizar una de las películas más maduras sobre el tema, atándose a una premisa fantástica, y atreviéndose a ir más allá de lo que todos los cineastas (y no digo artistas, aclaro) se animan a contar. Asoma la cabeza en las sucursales del purgatorio y describe su concepción de la vida después de la muerte, la naturaleza más allá de su naturaleza. Y acaba tejiendo una innovadora pieza, bastante emotiva, sobre los recuerdos, el olvido y el cine. Un nuevo mundo, digamos, ingenioso, nostálgico y arrollador. Girando siempre alrededor de la coherencia, el buen gusto, el humor fino e inofensivo y el arte. Después de todo, lo que este equipo de indecisos lleva a cabo es la tarea del cineasta, pero en las puertas del paraíso. Representar un fragmento de la vida de los hombres y llevarla a la gran pantalla con el fin de forzar al espectador a que se lleve un recuerdo, y se olvide por un tiempo de todo lo demás. Por eso, quizá no importe tanto cómo se hace, si con un avión u otro, sino lo que causa. Y “After life” es la prueba de que se puede hacer cine diferente, arriesgándose, y creando. Luego, habrá fallas en algunos personajes o en lo mencionado anteriormente, pero son mínimas en comparación con lo que deja la experiencia de enfrentarse a semejante trabajo. Sin llegar a lo desgarrador, o sin volar hacia los extremos, compone una sinfonía silenciosa de la muerte con un final sereno y encantador.

Puntuación: 7/10 (Notable)

2 comentarios:

plared dijo...

Esta no la he visto, si alguna suya y son de tristeza infinita. Te hare caso y le hechare un vistazo. Saludos

KariChan15 dijo...

No me gusta tu crítica, peca por la falta de coherencia en lo escrito. Abordando la película :maravillosa, sencilla y melancólica. Un director que definitivamente hay que tomar en cuenta.