miércoles, 8 de agosto de 2012

Capote.

Capote.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Entre 2005 y 2006, el recuerdo del célebre escritor americano Truman Capote se ha visto removido por el estreno de dos dramas estupendamente dirigidos, apuntando básicamente a la misma historia, y con variaciones mínimas que apenas distancian a una de la otra. Y al margen de que resulten de este díptico algunas comparaciones o paralelismos que influyan en las críticas de una o de otra, cabe aclarar que entre ambas se promueve un estilo fascinante de hacer cine, sostenido ni más ni menos que sobre el nerviosismo arrollador y el espíritu juguetón de directores que manipulan el suspenso como la masa y saben ir más allá de una simple cámara para plantar en los corazones de cada uno de los espectadores una impresión nueva, distinta. Difícil ignorar el encanto que una atmósfera sombría y apabullante como la de “Capote”, del cineasta Bennett Miller (director también de la reciente película sobre béisbol “El juego de la fortuna” (Moneyball, 2011), sabe construir con tanto empeño. Una atmósfera que sirve de canalículo para que circulen innumerables sensaciones a lo largo de dos horas de un estudio minucioso de las costumbres de la sociedad en una época puntual (50/60s), y por qué no, del estudio minucioso que también ha conseguido el escritor en su más famosa obra literaria (o una de las más famosas), “A sangre fría”.

A veces uno siente obligaciones, como ser humano. Son fuerzas que lo aprietan, que lo pellizcan, una conciencia moral que lo presiona a hacer las cosas bien. Hacer las cosas mal es, entre otras cosas, no reconocer en el trabajo de Philip Seymour Hoffman un talento insuperable, o esquivar el hecho de que su labor como Truman sea una de las más impresionantes de la década. Transformación física acompañada de una postura muy exacta y una forma muy interesante de desenvolverse a la hora de hablar y comunicarse. Hoffman logra una imitación que difícilmente genere disconformidad entre los espectadores, algo que sí puede llegar a generar la actuación de Toby Jones en “Infamous” (el “segundo drama sobre Capote”), mucho más radical, más físicamente ajustado y, para muchos, superior. Sea como sea, el tono grisáceo de la dirección de fotografía, la construcción de la época y la interpretación extraordinaria de uno de los mejores actores vivos son tres pilares que contribuyen a que “Capote” sea más de lo que es. ¿Y qué es? Un biográfico correcto, que cumple con las normas del género y que, sin la presencia de algunos rostros que la elevan, no va más allá del mito. Eso sí: el trabajo final resulta apasionante, y más que suficiente para el espectador. Luego, el debate ético queda para la revisión, para toda la reflexión posterior. Y sí, son los que seguramente hagan que como biográfico, como drama, como experiencia cinematográfica o como anécdota, crezcan en función del tiempo.

Puntuación: 7/10 (Notable)

2 comentarios:

Dialoguista dijo...

Muy buena reseña. ¿Notable es un 7 para vos? con razón nunca nos ponemos de acuerdo!!! jajaja para mi es un 8 ;)
Concuerdo con todos los puntos, qué más decir, que me pareció una peli muy humana, en el sentido que dentro de ese suspenso y recorriendo costumbre de la época y de Capote mismo, se ven muchas cosas del ser desde nobles hasta horribles. La foto, un lujo. Las actuaciones, geniales, no solo la de Hoffman, la del preso también me pareció brillante y varias más.
Saludos Rodrigooo, tenía tiempo sin pasar por acá, a ver si lo remedio y vuelvo prontooo ;)))

Manderly dijo...

He visto las dos películas y ambas me han gustado.
Quizás Toby Jones se 'parezca' más físicamente al verdadero Capote, pero la interpretación de Hoffman es muy buena.
He leído la novela, sobre la que también hay una adaptación cinematográfica buena, y es una lectura totalmente recomendable.
Saludos.