domingo, 23 de septiembre de 2012

Oldboy.



Oldboy.

Crítica.

¿Por qué creo que “Oldboy” es una de las mejores películas de la historia? En principio, porque el cine es subjetivo, y no registro en los archivos de la memoria ninguna impresión semejante, capaz de revolucionarme, de asquearme y de enamorarme. Quizá no sea lo mismo que conmueva de tal forma a muchos de los lectores, pero debo asumir que en mi caso, ha logrado impactarme positivamente, como un terremoto que debajo mío comienza a hacerme vibrar como un dispositivo móvil. En segundo lugar, porque rescata esa idea de cine como fuente inagotable de ideas, le da un carácter infinito, como un aljibe extenso y eterno, que nos conecta con el centro de la tierra. Es lo más delicado, porque una gran porción de los espectadores se sentirá decepcionado, o traicionado por la credibilidad de la propuesta. Y sí, alejará a muchos hombres y a muchas mujeres, que no se permiten soñar con esa fuente. Los otros, los que nos quedamos a presenciar las desventuras de Oh Dae Su, asumimos casi desde el principio que todo es posible. Y que seguramente la disfrutaremos más con esa idea en la cabeza.
¿Hacen falta más motivos? En tercer lugar, porque el director hace que una historia de venganza se vuelva atrapante. Si nos ponemos a pensar, el arte nos ha dado grandes obras sobre vengadores. Quizá el caso paradigmático sea, y en mi opinión es un grave error, “El conde de Montecristo”. Pero de ella, han surgido otras más modernas, a imagen y semejanza. Y “Oldboy” es la mejor de las que puedo recordar. Ninguna venganza me provoca tanta satisfacción como ésta, porque está bien acabada, porque se me hace bastante pareja, y sobre todas las cosas porque me demuestra que las apariencias engañan, y que no es la venganza que yo creo de la que quiere hablar su director, Park Chan-Wook, sino de una segunda venganza que se cuela entre coreografías ultraviolentas que desparraman sangre a mansalva al ritmo de una musicalización acertadísima. Además, si seguimos en la línea de los logros del director de la “Trilogía de la Venganza”, en la cual se encuentra presente esta película, es capaz de conseguir un clima oscurísimo, un estilo único que, presumo, ni la novela gráfica de la que surge puede haber conseguido en sus viñetas. En cuarto lugar, porque es divertidísima. Como “Bastardos sin gloria”, que mezcla comedia y venganza sangrienta, así. Tiene unas frases que no pueden resultarme más adecuadas para la situación. “Ríe y el mundo reirá contigo; llora, y llorarás solo”, u otro compendio de frases inteligentísimas, aunque quizá no tan vinculadas con el humor. Sí, una recopilación de frases puede removernos aún más las vísceras, en el sentido humano, y por qué no en algún otro sentido. De todas maneras, supongo que cuatro razones son más que suficientes. Aunque haya más, me limito a mencionar las principales. Si alguno duda o siente curiosidad por una obra que juega con la credibilidad, y es capaz de imponer un realismo visceral a la magia de la hipnosis, a la que no podemos escapar como espectadores, simplemente déjese llevar por una de las historias más apasionantes y sorprendentes que jamás va a ver. Prueba de que ninguna acción queda sin pagar a futuro, al menos siempre que haya alguien con verdadera sed de venganza.
Puntuación: 10/10 (Sobresaliente)

1 comentario:

plared dijo...

Pues si, una de las mejores películas que he visto en los últimos años. Con un final que te deja helado por lo que plantea.

Al igual que esa historia en principio incoherente, pero que cuando se desgrana engancha y casa elementos a la perfección. Imprescindible y también hace tiempo le hice una entrada a esta maravilla. Cuidate