viernes, 5 de octubre de 2012

Hable con ella.



Hable con ella.

Trailer en su versión original.


Crítica.

El Almodóvar con mayúsculas que el pueblo adora ha vuelto con “Hable con ella”. Tres años han pasado desde aquella hermosísima película con Cecilia Roth y Marisa Paredes, “Todo sobre mi madre”, casi tres años desde aquel merecidísimo premio Oscar, experiencia que volverá a repetir meses después del estreno de la película que hoy les traigo al ganar un premio al mejor guión en Estados Unidos. Para romper esa teoría de que Almodóvar es siempre el mismo (como dicen algunos de los más duros críticos de su cine, “el director es todo sexo, y perversión”), modifica alguna de las bases de su cine, aunque en cierta forma mantiene la mayoría de sus costumbres, esos hábitos que como espectadores fanáticos tanto admiramos aunque en el fondo nos resulten insufribles. Es el Almodóvar más melodramático y más romántico que nos ha tocado ver, el más crudo y el más desgarrador. Es el Almodóvar menos humorístico y edulcorante, el más serio, más técnico y menos sutil. Es el Almodóvar de siempre, también, con sus saltos de tiempo cada dos minutos y su listado interminable de iconografía artística. Es un Almodóvar distinto, con personajes más difusos, descoloridos, y quizá más preocupado por lo que se ve que por lo que se dice. Pero lo veamos como lo veamos, después de las coreografías de Pina Bausch y el Cucurrucucú de Caetano Veloso, es el mismo Almodóvar del que alguna vez nos habremos enamorado.
Se huele así. Historia de conexiones, de emociones profundas que los hombres no entienden (el amor más allá de todo) y de mujeres, nuevamente, lo que no supone ninguna novedad. Las mujeres, como ese torrente de ternura que necesitan los hombres (más allá de su orientación sexual), y que hacen de la primera mirada la más dulce. Los hombres nacen del útero de la mujer, y muchas veces acaban en él. En el sentido figurado, siempre, aunque muchas veces en el sentido más literal. Y los hombres, como trotamundos que buscan amor en todas partes, como cazadores de emociones para satisfacerse espiritualmente. Hombres que reconocen el amor en la capacidad de penetrar la inconsciencia de la mujer a través de las palabras, y que vierten sus problemas como hijos que acuden al regazo de una madre. Sigue un poco la línea seria y melosa de “Todo sobre mi madre”, sin escaparse de las vueltas de tuerca medio retorcidas del gran cineasta, que reconstruyen esta historia a trozos con saltos temporales y la vuelven una tragedia con todas las letras. Y ese cortometraje en blanco y negro que cobra una fuerza intensa cuando ya hemos llegado a los créditos finales: durante la escena, tiene sentido en sí solo, luego le da sentido a todo lo demás. Inclusive al dolor, o a la falta de amor, a la necesidad de hablar con ellas (las mujeres, siempre presentes en el cine de un grande). También le da sentido a la sustitución de la comedia por la tragedia, y a nuestra sensación de nostalgia de aquel cine más relajado, distendido, pero igual de bueno que esta gran película.
Puntuación: 7/10 (Notable)

1 comentario:

Manderly dijo...

Son incondicional de Almodóvar y de ese toque suyo tan característico.
Hable con ella es una de sus mejores películas.
Saludos.