jueves, 25 de octubre de 2012

Sin lugar para los débiles.


Crítica.

“Sin lugar para los débiles” [“No country for old men”, J. Coen y E. Coen – 2007]

El desierto texano, sin musiquitas edulcorantes, con un sol ardiente que hiere y golpea, una transacción mal acabada. Y el destino. Sobre todo el calor, algo que trasciende la pantalla. Y el silencio que tan bien administrado está, principalmente en el primer tramo. El clima y el paisaje, dos protagonistas más, que nos acompañan en este clásico instantáneo revestido de sangre, humor e indiscutible inteligencia. Estamos en 1980, donde un cazador se encuentra con un maletín cargado de billetes, lo que mueve por las leyes de causa y efecto a otros peones del tablero: un psicópata que sólo obedece a lo que dicta el azar, y un veterano sheriff que ve cómo la maldad se contagia a una velocidad inalcanzable. Tres historias que se cruzan por la acción de la naturaleza y del hombre en conjunto, bajo el cielo de una América manchada por el materialismo y la maldad, donde la bondad no cuaja (sino ver el incidente que genera la muy buena acción de la botella de agua).
El cine de los Coen es característico no sólo por su versatilidad en los géneros, que bien pueden ir desde un western hasta una comedia romántica, sino por el humor. Estamos hablando de dos hermanos con una gran habilidad para hacer cine, para montar situaciones insólitas, que ofrecen una mezcla de policial y drama explosiva, al ritmo de la divertida cascada de asesinatos de un imparable Anton Chigurh (incluyendo aquellos que no son explícitos, y que son unos cuantos), uno de los villanos más memorables de este nuevo milenio, interpretado por el oscarizado español Javier Bardem. Con su obra más oscura desde “Fargo”, esa joyita de los 90 tan elogiada por la crítica y el público, triunfan en el mundo con una poderosa oferta cinematográfica sobre la delincuencia y la vejez. Dos conceptos contrapuestos, que en principio poco tienen que ver, y que sin embargo están conectados por un argumento tan atractivo como, por momentos, grotesco. Por un lado, el efecto dominó del universo criminal, cada vez más violento y predominante en los Estados Unidos de América (que parece ser el espacio sobre el que los directores y el autor de la novela, Cormac McCarthy, realizan su estudio, sin animarse a generalizar); por el otro, esa idea de que ante el inminente avance del crimen en el país, la ley en general comienza a volverse inútil, y debe evolucionar. Hay varias referencias a la necesidad de usar armas (algo difícil de creer en otros tiempos pasados), y muchas escenas que intentan dejar en claro que un sheriff es bastante más lento que un asesino (siempre llegan demasiado tarde), lo que hace a muchos veteranos replantearse su lugar en la región. Tommy Lee Jones, ganador del Oscar, encarna a este comisario viejo, que duda, que recuerda viejas épocas y las contrasta con la actualidad que le toca atravesar: durante la obra, intenta hallar respuestas a su incomprensión del mundo, porque cree que por medio de estas respuestas podrá determinar qué es lo que debe hacer consigo. De algún modo, atrapar a Chigurh es un desafío personal, y probablemente el último antes del retiro.
Los ganadores del Oscar Joel y Ethan Coen se ponen en perfeccionistas, nos acercan una de las obras más apasionantes del género de los últimos años. Son dos horas de pura intensidad, que nos cautivan a través de una impecable dirección de fotografía y de un elenco impresionante. Así como el conjunto de escenas y la película en general es excelente, si nos ponemos a analizarlas por separado, encontraremos en cada una de ellas algún indicio del talento de estos artistas. Las tres escenas finales son espectaculares (ver, sino, a Chigurh mirándose la suela de sus zapatos al salir de la casa) y dejan los caminos abiertos de dos personajes que, de todas formas, parecen haber encontrado lo que el destino les ha tenido reservado para ellos. La importancia de todo lo que está predeterminado, detrás del largo camino que recorren las monedas y los hombres en la historia, se ve más que nunca en la dureza de esta cinta, donde nos conmueve como espectadores que valoramos el arte la sutileza del humor y el impacto que unas palabras simples como “call it” pueden alcanzar en nosotros si acompañan o adornan una película como “Sin lugar para los débiles”, narrada con precisión de grandes y espectacularidad de campeones.
Puntuación: 9/10 (Excelente)

Trailer subtitulado al español.

1 comentario:

sofia martínez dijo...

¡Me gustó esta interpretación! En lo personal creo que los hermanos Coen han logrado una adaptación muy fiel, sin embargo con esta película hay una paradoja en su construcción, en esa relación entre forma y fondo lo que provoca que parezca una cinta aparente muy simple por su trama, que pareciera que no dice nada e incluso que su historia es poco confusa pero no es así pues se convierte en una obra cumbre que maneja el lenguaje cinematográfico a la perfección. Además el elenco está de lujo, Tommy Lee Jones, Javier Bardem y Kelly Macdonald quien fue merecedora del premio de sindicato de actores por su gran desepemeño en este film.