domingo, 7 de octubre de 2012

Terciopelo azul.


Blue velvet.

Crítica.

“Terciopelo azul” se ha consagrado como una película de culto, y una de las más famosas en la carrera de este gran cineasta que es David Lynch, y que alguna vez ha estado en la cabecera del blog. Un director único, que siempre busca estamparles a sus trabajos, incluyendo a los más sencillos, un sello surrealista. Sus trabajos más recientes, entre los que se hallan “Mulholland Dr.” e “Imperio” justifican un poco ese estilo, pero llevado casi al extremo, más aún en la segunda, donde es prácticamente imposible entender qué está sucediendo. Uno puede juzgar y decir “el director filma para él mismo, pues solamente él entiende lo que está sucediendo”, y hasta en “Terciopelo azul” queda esa idea de que posiblemente uno no la haya seguido al 100%, porque es David Lynch y siempre guarda algo más; sin embargo, esta hipótesis queda trunca cuando asumimos que, aunque suene increíble, muchas veces ni siquiera él mismo sabe lo que está filmando. Pero recolecta impresiones únicas que nos deleitan como espectadores, que nos atrapan como seres humanos.
Generando contrastes entre la buena vida de country y la negrura que tiñe sus televisores, surge un misterio (porque en esa sociedad de consumo, típica de la edad de oro americana, está implantada la idea de que los casos de delincuencia y muerte sólo están presentes en las series televisivas, y no precisamente entre los jardines coloridos y los camiones con bomberos que saludan a cámara, algo coincidente con el estilo de los productos culturales en aquellos años). Una oreja humana repleta de insectos, en un breve guiño al surrealismo clásico como lo han concebido Dalí y Buñuel, da origen a una espiral policial donde una pareja de jóvenes, curiosos y algo enamorados, comienza a inmiscuirse en esta red peligrosísima de límites desconocidos. La perversión sexual, las drogas y la violencia, están ocultas bajo la superficie del estilo de vida pacífico, donde regar las plantas y el césped es como el sol de cada mañana.
Excelente trabajo de dirección, logra momentos únicos de tensión, incluyendo la última escena en el apartamento donde sucede la mayoría de las cosas. La oscuridad no es fácil de conseguir, pero acá lo logra en exceso, en una de las más estimables referentes del cine negro, y una de las más inquietantes producciones de la década. Ayuda un elenco de primera, en el que destaca el personaje del fallecido Dennis Hopper, un villano infravalorado, y sobre todos los demás, la gran Laura Dern: ella parece ser la única persona capaz de comprender el universo del director, porque se nota en el tono de sus líneas (“Es un mundo extraño, ¿no?”), es el personaje con el que cuesta más conectar, pero claramente es algo que obedece a las normas de la dirección (sino vean sus últimas colaboraciones con el cineasta). La película me parece un retrato fascinante de las sociedades actuales, que juega constantemente con las dualidades (sueño, realidad; tranquilidad, desasosiego) y que tiene un efecto aterrador sobre los televidentes. Ahora bien, uno no debe ignorar que, pese a las cuestiones psicológicas y a los perfiles de los personajes, es un policial sencillísimo. Y además, que si no es por el innegable talento de un loco como Lynch, un genio – digámoslo así-, puede que se lo olvide rápidamente. Él hace este policial memorable, pues añade “el misterio del misterio”, una segunda capa de tensión en la que nos zambullimos con la confianza que los fanáticos le profesamos a uno de los directores más complejos y perturbadores del cine contemporáneo.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

2 comentarios:

plared dijo...

Una de las mejores películas de su director. Y en la que plasma esas obsesiones suyas tan características.

Film sin duda de escenas, algunas de ellas como en la que Dean Stockwell cantan In Dreamns ante una caterva de impresentables y un alucinado Kyle Mclachlan que no se puede creer lo que esta viendo.

Una gran pelicula sin duda y la que catapulto a la fama a su director. Cuidate

Anny Rozas dijo...

Blue Velvet y ya puedo escuchar la melodía de la película.
Así es, Lynch puede parecer un director confuso, pero una vez que se comprende su estilo y el juego que hace con las perspectivas de los personajes, todo se hace más comprensible.
Una película exquisita en dirección y fotografía. Con ese cinismo y plasticidad que rodea a cierto sector de la clase estadounidense.

Saludos.-