miércoles, 14 de noviembre de 2012

Ted.



Crítica.

“Ted” [S. Macfarlane – 2012]

Cuenta la leyenda que un día, Mark Wahlberg y Mila Kunis, dos intérpretes que antes que buenos son bastante atractivos (el resto, es enteramente discutible), se unieron con el creador de “Padre de familia”, uno de los mejores productos animados de la televisión internacional, y a un oso que vivía drogándose y viviendo los placeres de la vida. Este osito, producto del deseo navideño de un solitario niño, hablaba como Brian y Quagmire juntos, era toda una celebridad y, a diferencia de Woody y Buzz Lightyear, no debía esconderse ante la presencia de los humanos: en medio de esta ilusión, naturalizado estaba que un oso hablase, se volviese famoso, y visitase estudios televisivos similares al de Ellen Degeneres. Quien no podía soportarlo era ella, Kunis, un poco harta de la inmadurez de este dúo dinámico, cervecero hasta la muerte, bastante haragán, poco productivo, pero por siempre amoroso. Y sumado a esto, un hombre que estaba dispuesto a todo por complacer a su hijo, le hizo una oferta irresistible al propietario de Ted, el oso: comprarlo. ¿Cómo se vende a un amigo, por más peludo y desubicado que sea? Comedia ácida, sin límites, con el humor más vulgar y exagerado que una película para adolescentes puede permitirse.
“Ted” llega a la cartelera con el empuje de toda película taquillera. La filosofía de estas películas exceden el eterno dilema de los críticos, de si es o no buena: la calidad se mide en espectadores, porque uno sabe de entrada que no puede esperar demasiado. Producciones como “Actividad paranormal” en su tercera secuela, por ejemplo, ya no buscan ganar premios ni elogios de la crítica, y posiblemente nunca lo hayan hecho; por el contrario, se conforman con ser las ofertas que las masas y los grupos adolescentes escogen a la hora de organizar una salida a un cine, algo cada vez más difícil en estos tiempos. Pero como administrador de un sitio web de críticas de cine, me embarcaré en la seguramente innecesaria tarea de clasificar a “Ted” por su calidad cinematográfica, por su discurso, por el alcance de su humor, por todo lo que consigue, pues los números hablan por sí solos, y los millones de espectadores que pagan entradas no constituyen ninguna estadística propuesta por el blog.
Me resulta, tratándose de la comedia del año, bastante decepcionante. Tiene un solo momento gracioso más o menos al principio, y dos o tres situaciones hilarantes que surgen de manera esporádica a lo largo de una extensa hora y media. El humor, que en la mencionada serie televisiva te hace llorar de la risa, acá se torna vacuo e irreverente, que es lo menos, pero poco efectivo. Y voy un poco más lejos: el osito no es tan increíble como puede serlo un bebé que habla o un perro que discute con voz adulta y casi más patriarcal que el mismísimo Peter Griffin: inhala sustancias tantas veces que, llegado un punto, se vuelve aburrido. Los secundarios no aportan nada, con la excepción de la novia de Ted, una muchacha de calle en todo sentido, que se lleva las mejores frases y mis aplausos personales. Y toda la promesa de una experiencia comiquísima se reduce a tan poco, que ni la fotografía final causa algo de impacto.
Su discurso me parece, como era de esperarse, políticamente incorrecto. Y eso está bien, porque esquiva (o intenta esquivar) clichés y ofrece el humor negro que no todos los guionistas se atreven a plasmar en sus libretos. El problema viene en la forma. No utiliza casos excepcionales para entretener o robar una carcajada, sino estereotipos de lo más comunes, casi a modo de lista: desde obesos hasta vagos, sin dejar títere con cabeza. En otras palabras, agota todos los recursos a su alcance, que son bastante burdos, y se vuelven insuficientes. Lo que uno espera es, lejos de compararla con otros trabajos, divertirse a cualquier costo. Aun sabiendo que lo hará de la peor forma: riéndose de las desgracias ajenas, como dictan los artículos principales de las sagradas leyes del humor negro americano. Acá, la desilusión al levantar el cuerpo de la butaca es tan grande que, me permito decirlo, me hace odiar a Ted y a su película. Es la “Malas enseñanzas” de este año, versión desmejorada, si aún se puede. Y seguro, la alternativa que todos elegirán.
Puntuación: 3/10 (Mala) 

3 comentarios:

Mario Salazar dijo...

Yo leí por todas partes que esta película era mala que la vi dispuesto a ver algo así, la vi doblada y creo que es vulgar pero me entretuvo, y es cierto que es cruel en muchas bromas, y cuando pelean en el apartamento me parece muy fuera de lugar pero lo de Flash Gordon me hizo gracia, esperaba algo más denigrante pero le hicieron como un homenaje, lo dibujaron muy moderno y desenfadado, también cansa que el oso sea tan malogrado, pero de eso va. Padre de familia no me divierte tanto, creo que es muy gruesa la broma que molesta, aquí es lo mismo pero más light ya que hasta mensaje de crecer tiene. Para matar el rato esta bien aunque tolerando mucho. Un abrazo.

plared dijo...

Ni para una tarde frente al sillón sirve. Agota los chistes a los 15 minutos y antes de la media hora uno ya esta en los brazos de morfeo. Digamos que para una siesta es una película ideal. Cuidate

Roy Bean dijo...

Entre Ted y la del castor se han lucido.

Saludos
Roy