miércoles, 5 de diciembre de 2012

Curvas de la vida.




Crítica.

“Curvas de la vida” [“Trouble with the curve”, R. Lorenz – 2012]

Podría pasar horas intentando desentrañar los mensajes que circulan por esta película, la última protagonizada por Clint Eastwood, que sorprendentemente es una comedia. Metáforas desbordantes de cursilería insulsa que puedan dar una profundidad al relato sobre un cazatalentos del mundo del baseball, veterano, cuyos años comienzan a demandarle el retiro definitivo, y el vínculo con su hija, una Amy Adams, como de costumbre, increíble. Pero resuelvo con seria determinación, y una cuota mínima de fatiga y resignación, que no hay cosa más absurda que darle vueltas a este tipo de dramas humanos, que incluso en este caso no son tan dramáticos ni tan humanos. La idea es dejarse llevar por los retruques del guión, el ingenio del humor, y la covalente unión entre los dos actores principales, que no sólo son muy buenos por separado, sino que acá además sacan chispas.
Si algo tiene “Curvas de la vida” para admirar, es el ritmo. Puede criticársele de todo, dependerá de cada uno y del criterio que utilice para juzgarla, pero no hay dudas de que es endiabladamente divertida. Aunque el inicio intenta llenarnos de información en tiempo récord, lo que parece ser un mal paso (los fanáticos del cine y de Eastwood entenderán el chiste), luego despega exitosamente y nos regala una historia que se sirve de las regularidades del ritmo, sin decaer en ningún momento, y ofreciéndonos un final sencillo, una salida demasiado fácil, pero muy propia del género, de ese campo de juego en el que se manejan estas películas. En términos deportivos, al bateador le cuesta conectar con la pelota, pero una vez que lo hace, todo lo que resta es una carrera fácil, donde la defensa no impone ningún tipo de resistencia, y acaba dándose por hecho que se llegará al home sano y salvo. Así es la obra, juega con los clichés de la vejez, vuelve al eterno renegado que suele componer Clint Eastwood casi un capocómico (el de Gran Torino, por ejemplo, aunque ese era un duro de verdad) y hace contrastes con el drama (o dramón) de su hija, quizá engrosando demasiado una historia o subtrama a  la que la misma película no hace demasiada justicia.
Cuando la proyección acaba, nos queda una sensación de satisfacción, lo que se debe al talento de los intérpretes de hacerse querer. Sentimos una profunda empatía por el trío protagónico (más bien por Eastwood y Adams), los acompañamos en esta lucha por prevalecer en el campo de la vida, ese donde se deja todo, y donde uno debe ser lo suficientemente fuerte como para defenderse de bolas curvas, de momentos difíciles, de situaciones excepcionales que la vida nos obliga a atravesar a costa de todo. Es el ejemplo claro de una película agradable, para pasar el rato, para reírse de algún chiste, y para no creer en la idea de que vejez equivale a retiro. También está la historia, esa ficción sobre redención y perdón, menos lograda en cierto modo, pero que abulta una oferta atractiva de por sí, realizada con muy buen gusto, con la mano talentosa de Robert Lorenz, que sabe poner todo en su lugar, que hace que sea algo más que una construcción simple. No sé si una historia como “Curvas de la vida” tenga todo como para permanecer en la memoria, sirve como entretenimiento, y por supuesto, está Clint Eastwood: el rostro inolvidable del cine en un género insólito como éste, en el que se desenvuelve con la naturalidad de los grandes. Es el motivo por el que más de uno se acercará a esta película, y saldrá contento. El problema surgirá si algún espectador espera otra cosa.
Puntuación: 5/10 (Floja)

¡Atentos! Para interesados, el trailer subtitulado al español.

2 comentarios:

David C. dijo...

Confió siempre en tu criterio. A verla entonces.
Saludos
David

Mike Lee dijo...

Buena reseña. Me gustó bastante, un drama ligero con buenos toques de humor y una gran pareja protagonista, además de que Lorenz lleva bien el ritmo.

¡Saludos!