lunes, 31 de diciembre de 2012

Lincoln.



Crítica.

[“Lincoln”, S. Spielberg – 2012]


Steven Spielberg es uno de esos directores que no necesitan presentación. Ha logrado combinar varios géneros en su extensa filmografía, con algunas producciones volviéndose más que populares, y otras no tanto, pero usualmente satisfactorias. A mi juicio, sus mejores obras son aquellas que relatan algún dilema sociopolítico o algún acontecimiento histórico de gran relevancia. De ahí, que tras dirigir “Munich”, no haya vuelto a entregar otra obra maestra. Su visión sobre el conflicto palestino israelí tras lo sucedido en los Juegos Olímpicos de 1972, alcanzando un nivel de excelencia, tal vez jamás será igualada. Y así, su “Lista de Schindler”, que es sencillamente una de las obras más significativas de la década de 1990, sino una de las más importantes de la historia del cine. Es decir, que uno no puede evitar tener expectativas por “Lincoln”, su nuevo trabajo, protagonizado por los ganadores del Oscar Daniel Day-Lewis y Tommy Lee Jones, sobre el Presidente de los Estados Unidos durante los últimos años de mandato y describiendo el backstage de la aprobación de la polémica decimotercera enmienda. Más, cuando suena fuerte para todas las entregas de premios.
Al comenzar esta extensa biografía sobre Abraham Lincoln, confieso haber tenido miedo de que el retrato del presidente acabe siendo menos interesante que el de “cazador de vampiros”, pero por fortuna, el talento innegable de uno de los mejores intérpretes vivos para darle compostura y un tono suave pero a la vez poderoso al personaje, hacen que junto al guión de Kushner, el protagónico se vuelva psicológica y emocionalmente más espeso y complejo. Algo que debe agradecerse, pues es nuestro nexo con un drama político que corre los riesgos, por la temática y la duración, de perder a muchos espectadores no tan interesados. Si hay algo en lo que se destaca esta producción, es en la labor de su elenco: todo el reparto está más que correcto, y quizá quien más desentona es Sally Field, quien tras una entrada poderosa, parece estar recitando, como esas excéntricas actrices de teatro, al mismísimo Shakespeare. O tal vez los que desentonen sean los demás: después de todo, “Lincoln” es tan clásica, que podría haber sido rodada en blanco y negro, y bien parece estar siguiendo, si nos centramos en las entregas de premios, la línea de películas más conservadora, como “El discurso del Rey” o “El artista”. Porque aunque se trate de un director al que muchos llaman visionario (yo me abstengo de dar juicios positivos de un director tan influenciable por las masas, que hace cine pensando en el público y no en él, cosa que muchos le estarán agradeciendo), no muestra una osadía en lo cinematográfico, no arriesga nada, pudiendo convertirse en un biográfico más, tal vez excelente, pero sin el brillo que la destaque por sobre las otras. Elegante puesta en escena, impecable dirección artística, gran trabajo de vestuario. ¿Y qué más? Casi todas las grandes, y hasta las no tan grandes películas biográficas ambientadas en tiempos pasados, tienen estas cosas. Algunas, como “El discurso del Rey”, también tienen la suerte (o no) de ser más hilarantes y de tener a Hooper detrás de las cámaras, con unos planos para chuparse los dedos, mientras que Spielberg filma desde la chatura de la vieja escuela, sin arriesgar los ases.
Muchos han criticado la falta de veracidad de ciertos aspectos de la historia, aunque no me siento calificado para cuestionar esto, por dos motivos fundamentales: primero, que ignoro los detalles históricos; segundo, que supongo que debe tener que ver con la obra en que se basa, y de la que se adapta el guión. Por lo tanto, no creo que sea necesario juzgar este tipo de cosas, más cuando el cine muchas veces acaba volviéndose manipulador y fantasioso. Prefiero apuntar todos los aciertos del film: tiene algunas escenas que son excepcionales, y no son pocas, como el momento donde se plasma el ejemplo de la igualdad como principio autoevidente, la (primera) justificación de la decimotercera enmienda, o alguna que otra graciosísima anécdota contada por el gran storyteller Abraham Lincoln. Pequeños detalles hacen que esta gran radiografía circense de la política americana, sea mucho más accesible para el público, inesperadamente divertida, algo más que ágil y muy bien actuada. El guión ayuda, aunque se tome bastante trabajo en recalcar a Lincoln como un héroe nacional. Cosa que no me parece mal, a fin de cuentas, aunque los medios para llegar al fin (la aprobación) hayan sido bastante turbios. Son dos horas y media de cine trepidante y astuto, con escenas que en particular son demasiado buenas. Quizá el conjunto me deje algo frío, pero es innegable cómo todo lo que tiene a favor nos acaba convenciendo de que “Lincoln” es, con todo, un drama biográfico histórico-político imperdible.
Puntuación: 6/10 (Buena)


Trailer subtitulado al español.

1 comentario:

daniel dijo...

Realmente si es al menos mucho mejor que War Horse me sentiré satisfecho :D. Ahora en serio, gracias por la critica. Lo de los detalles que se dicen no son del todo auténticos pues no se puede decir nada, y comparto tu opinión al respecto. Y aunque no soy muy fanático de los biopics, el támden Day Lewis-Spielberg suena muy tentador.
Ya te contaré.

Un abrazo y Feliz años! ^^