miércoles, 4 de enero de 2012

Contagio.

Contagion.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

El aclamado cineasta Steven Soderbergh nos estrecha cortésmente la mano mostrando, como él mismo sugiere con su nueva película “Contagio”, las mejores intenciones hacia nosotros. Muchas veces las buenas intenciones no son suficientes, y este es un caso más del montón. La historia, simple: un virus de origen desconocido comienza a expandirse por el mundo, poniendo en peligro a los más expuestos. Pero no sólo el virus comienza a expandirse, y básicamente esa es la idea de “Contagio”: los medios de comunicación contagian el terror masivo, el gobierno contagia la inseguridad, la gente contagia la maldad y la impotencia. Y donde todo fluye, nada parece tener un fin bueno para todos. Cada uno hace su aporte personal: los denunciantes, los investigadores, los mismos ciudadanos. Pero no todos son aportes buenos cuando se trata de la vida de uno. Rápidamente, se convierte en un espejo de “Ceguera”, esa película de Meirelles sobre el libro de Saramago: de hecho, hay algunas escenas que recuerdan mucho a situaciones antes vistas.

La película toma muchísimos riesgos. Por ejemplo, la seriedad, que es como un antígeno en este género particular: toda la historia, que por momentos se excede, intenta mantener la ciencia como columna vertebral de la sucesión de acontecimientos. Las matemáticas, o las estadísticas, las investigaciones y experimentaciones constituyen el primer modelo de historias. El segundo: las luchas de poder generadas por instituciones, sean estatales o medios de comunicación privados o particulares. Acá, el momento de mayor tensión y mayores logros obtenidos. Y luego, la sociedad, que al no recibir respuesta ajena comienza a actuar desde el instinto. Lo ético se quiebra y los días van siendo testigos del comportamiento animal.

Película que interesa, pero que en muchas cuestiones se queda a medias. Primero: no es tan osada como se vende, ni denuncia más allá de lo que su falsa modestia le permite. Segundo: no es tan atípica como parece en los primeros minutos, el convencionalismo va gestándose como siempre, así como las dosis de humanismo en el lugar justo, y el heroísmo de, por supuesto, los protagonistas más conocidos. Tercero: el intento de plantar humor en la fertilidad de unos inteligentes diálogos dramáticos, tratando de alivianar lo que ocurre, y fallar totalmente. Cuarto: el final, que pese a hacer una exquisita reflexión sobre el individualismo, retoma un asunto innecesario en las últimas escenas, demostrando –como relator externo- que sabe más que los personajes de la obra (una especie de Dios que todo lo ve). Quinto: elaborar muchas, muchísimas historias interesantes y hacer hincapié pura y exclusivamente en la más bobalicona (la de Damon), ignorando otras más interesantes (Winslet, Cotillard). Pero insisto, merece ser vista porque es técnicamente brillante, porque detrás esconde un análisis moral impresionante, porque no deja indiferente: contagia.

Puntuación: 5/10 (Floja)