jueves, 12 de enero de 2012

Martha Marcy May Marlene

Martha Marcy May Marlene.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Si en una pipeta volcamos pequeñas dosis de algunas de las mejores películas de los últimos años, como “Hace mucho tiempo que te quiero” de Claudel, “La boda de Raquel” de Demme, “Colmillos” de Lanthimos, “El árbol de la vida” de Malick y “Melancholia” de von Trier (por nombrar algunas), dejándolas reaccionar por un tiempo medianamente prolongado, el resultado sería “Martha Marcy May Marlene”, un delicioso experimento psicológico (y por qué no sociológico) protagonizado por una magnífica Elizabeth Olsen. El viaje resume una odisea narrada de manera poco convencional, que alterna sueños (o pesadillas) con recuerdos perturbadores y una realidad insostenible.

En este gran trabajo, nada es lo que parece. Se enfoca directamente en los problemas que tiene nuestra protagonista, quien parece tener personalidad múltiple y sufre de tormentos que le impiden ser libre. Por eso comienza huyendo, lo que nos hace pensar cuál será el destino de Marcy May en esta obra ¡¡circular!! sobre la vida misma. Al escaparse de un grupo de personas con credos bastante particulares (no sé si exagerados, erróneos o justos), llega a la casa de su hermana. Pero no sólo este reencuentro supone el cruce de dos personas que no se ven desde hace mucho tiempo (algo así sucede en la mencionada cinta de Philippe Claudel), sino también el cruce de dos ideas contrapuestas sobre la vida social, sobre el mundo, sobre el hombre: el valor natural y el valor económico. Son dos cuestiones que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, una tiene que ver con la vida del hombre en libertad, sin limitaciones (algo que se toca en profundidad en la gran película de Malick) y otra con las restricciones que sí tienen que ver con el sistema económico. El personaje no puede asimilar el cambio, ha asumido una idea de la vida en la que cree, de la que difícilmente se separe, y que seguramente siga atormentándola como los rostros y las palabras que ha dejado libres en el pasado.

También hace referencia directa a dos imágenes. Por un lado, la imagen de la mujer paranoica. Hay una escena con un vaso que refleja un poco esto, así como también la posibilidad de elegir. Por el otro, la imagen de la mujer (que) madura, tras atravesar el bosque en el inicio. Porque madurar significa, en este mundo, convertirse a lo que profesa el mundo en general: materialismo, capital, infelicidad. En síntesis, toda una tragedia sobre una mujer frágil y dominada no sólo por la sociedad, sino por sí misma. Cooperan para la efectividad de una película excesivamente prolongada con momentos innecesarios (que reiteran el carácter anormal de la persona), la milagrosa interpretación de Olsen y Hawkes, además de un enorme manejo de la cámara. Película imperdible y desesperante sobre cómo asumimos nuestro papel en el mundo, pesimista en el sentido de que el hombre no puede hacer nada para transformar la sociedad, optimista en el sentido de que aún, por lo visto, pueden hacerse buenas películas.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)