sábado, 28 de enero de 2012

Margin call

Margin Call.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

El Apocalipsis adquiere volumen en una oficina, no tiene forma de planeta luminoso y melancólico, ni de catástrofe natural. Simplemente se percibe como una brisa que amenaza, como una música que baja de repente, como una posible complicación. El director se encarga de darle el misterio que necesita para que “Margin Call” pueda funcionar, ubicándola al borde del abismo. Arriesgándose en la (re)creación de una revolución global a partir de las percepciones. Todas las pequeñas palabras, las cosas más superfluas (incluso un simple puente), sirven para dar una idea más o menos comprensible de la gravedad del asunto. Así como lo estético sirve para comprender a Charlotte Gainsbourg, acá son los diálogos los que, con analogías y metáforas, con anécdotas y temores, ayudan a sentir el vértigo.

J. C. Chandor transmite mucho con poco. Después de todo, propone un escenario no apto para claustrofóbicos, que asfixia más por lo que sugiere que por lo que realmente sucede. Es simplemente “lo previo al horror”, un reconocimiento de los errores pasados, una proyección jamás certera de lo que podrá pasar a futuro. Casi una decena de personajes con historias y posturas distintas, pero que no aportan nada para que la música aumente su volumen. Durante el proceso, nadie parece saber nada de nada. Nadie sabe qué paso dar. Un estancamiento que enerva, pero que sirve para poder representar el desconcierto que domina a estos individuos. Ante los datos que revela un hombre, que ha sido despedido producto de una reducción del personal agresiva, los integrantes de una firma (algunos jefes de otros, en una cadena interminable, jerarquizada, donde aún así un peón es el único que parece tener idea de cómo proceder) se reúnen durante toda una noche para repasar cuál puede ser el futuro cercano para la firma. Sin embargo, ignoran cuál será la repercusión mundial del desajuste numérico.

Es una buena película (pudiendo ser mejor con un poco más de humor), cuya ambientación en conjunto con la humanización de la economía (y vale aclarar que, aunque no esté del todo de acuerdo con la caracterización del hombre, creo que el guión logra traducir algunos conceptos al terreno de los seres humanos, haciéndonos capaces de comprender sin comprender), logra transcribir códigos, gráficos y patrones a una pantalla donde el objetivo es entretener. Con chicles de nicotina terapéutica y un canino moribundo, dos aspectos sin demasiada importancia, vamos entendiendo los efectos que trae aparejados la evolución de la historia. Estamos ante algo serio, dramático, grave, que nos interesa. No es enorme, pero es grande.

Puntuación: 7/10 (Notable)