sábado, 11 de febrero de 2012

Take shelter

Take shelter.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“Take Shelter”, de Jeff Nichols, parece un extracto de una novela de Stephen King. Tiene un dominio muy preciso del thriller psicológico, aunque sin el humor (que a veces puede ser útil) del maestro del terror; es un poco más seria, bastante más drástica y, en su contenido humano, poco reconfortante. Por alguna que otra similitud en la temática, me recuerda un poco a “El Resplandor”: de hecho, hay una escena que involucra dos moscas, un cuchillo y a Jessica Chastain, donde el aire se corta con la mano, tanta tensión como en la legendaria escena de “la mujer en la bañera” que abraza a Nicholson en la mencionada obra de Kubrick. Protagonizada por Michael Shannon, quien ha brillado años atrás en “Sólo un sueño”, y la actriz en ascenso Jessica Chastain, este drama de tintes apocalípticos no deja indiferente. Es terrorífica como pocas, deprimente, triste pero muy entretenida.

La historia se cierra en el protagónico masculino, un hombre de familia de clase trabajadora en los Estados Unidos (y volvemos a las referencias de King: gente trabajadora en situaciones extraordinarias, además de tratar otra cuestión bastante recurrente, como la crisis económica), que comienza a tener visiones extrañas. La naturaleza, ya sea en sueños o en la vida real, se comporta de una manera extraña. Pero su temor no pasa por el hecho de que, de golpe, comiencen a caer gotas anaranjadas del cielo, sino porque siente que ha sido elegido para transmitir un mensaje. La paranoia, si se quiere, tiene que ver con el futuro, con su nueva responsabilidad: la de proteger a su familia, a costa de todo. Por tal motivo, dándole sentido a su título, construye un refugio subterráneo.

Estamos ante una obra buenísima, sostenida en un 70% sobre el cuerpo de un Michael Shannon mejor que nunca, ofreciéndonos una actuación que es escandalosa durante los brotes psicóticos, pero que es aún mejor en los lapsos de cordura. El resto, es pura fotografía, efectos que intentan emular la textura de un sueño. Y lo hacen con inteligencia: estos sueños no tienen un origen, acaban en un momento límite, no son momentos salpicados sino una inacabable pesadilla que hiere los sentidos. Pocas películas saben transmitir el terror de una manera tan interesante, muchos creen que es cuestión de “sobresaltar” en un segundo al espectador recurriendo a trucos, a maniobras tontas. “Take Shelter” aterroriza en su conjunto, además de todos los grandiosos momentos que la forman (sin olvidar esa feroz dedicatoria a una de las más gloriosas películas de Paul Thomas Anderson), incluyendo un final ambiguo muy efectivo. Aunque sí hay alguna escena de más (como la conversación del protagonista con su madre: y aclaro, no me molesta que la historia aparezca, pero la escena en sí no suma en nada, se ve sobreactuada y parece restar), son dos horas de cine con todas las letras.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)